¡España una, España grande, España libre! ¿Y por qué no, alguien tiene algo que objetar? Por Carlos Aurelius

La nación más fuerte del mundo es sin duda España, los españoles llevan siglos intentando destruir a su propia nación, y nunca lo han conseguido. El día que dejen de intentarlo volverán a ser la vanguardia del mundo”. Otto Von Bismarck.

Se ha llegado a tal situación que una multitud de españoles hasta reniega del vocablo España
Se ha llegado a tal situación que una multitud de españoles hasta reniega del vocablo España

“España, la patria común de todos los españoles, es una Nación que existe hace muchos siglos”

España es “diferente”, «Spain is different!» tal como decía el eslogan de los años 60 del siglo pasado, con la intención de promocionar la “marca España” en aquellos tiempos de aislamiento internacional.

Sí, de veras que “España es diferente”, para empezar se ha llegado a tal situación que una multitud de españoles hasta reniega del vocablo “España” y utiliza también multitud de eufemismos, con tal de evitar llamar a nuestra nación por su nombre, el más estúpido a la vez que común es el eufemismo de “estepaís” que se repite hasta el hartazgo, hasta aburrir, sea por boca de los políticos profesionales (especialmente los “nacionalistas” de las diversas taifas hispánicas) por boca de sindicalistas, por boca de tertulianos, aduladores, trovadores de toda clase y condición, y hasta por boca del común de los españoles.

España, la patria común de todos los españoles, es una Nación que existe hace muchos siglos (aunque algunos historiadores no se pongan de acuerdo respecto de cuándo comienza la andadura de España como Nación) y sin embargo son también legión los que influidos por los “nacionalistas” de las diversas taifas, y las gentes que se hacen llamar de izquierdas, no paran de cuestionar todo lo que a nuestra nación haga referencia, sea su bandera, sea su himno, sea su lengua, la lengua común de todos los españoles, sean sus señas de identidad, sea su Historia (Historia de la que si de otra nación se tratara es seguro que se sentirían orgullosos, la ensalzarían y se jactarían, sin lugar a dudas.); e incluso son también legión los que van más allá y consideran que España y los españoles debemos avergonzarnos, pedir perdón, y una enorme cantidad de cuestiones más por todo lo que hicieron –o dejaron de hacer- nuestros antepasados, pues al parecer de todos los que abominan de España y cuanto sea calificable de español, no hay nada que celebrar ni de lo que sentirse orgullosos, pues nuestros antepasados más o menos cercanos, fueron poco menos que lo más malvado que ha parido madre, una raza maldita, los culpables de todo lo malo de este mundo, pretérito, presente y tal vez por venir, y por supuesto los españoles no hemos hecho otra cosa que causar sufrimientos terribles, tragedias, genocidios con otros pueblos del orbe. A algunos poco les falta para decir que mejor sería inmolarnos, que seguro que el resto de los habitantes del planeta nos lo agradecería… por supuesto, además consideran que tenemos contraída una “deuda histórica” de la que a su parecer debemos hacernos responsables los españoles actuales.

Inmersos en esa vorágine, en ese torbellino autodestructivo, si algo ha caído en desgracia es hablar de España como Patria, y ya el remate del tomate es tener la osadía de hablar de España Una, Grande y Libre; pues los que reniegan de España consideran que hablar de esa “triada” es propio de nostálgicos del régimen franquista, y quien tenga la osadía de usar alguna, o las tres palabras será corrido a gorrazos y linchado públicamente, o condenado al ostracismo, al suicidio civil. Claro que si se usan por parte de los caciques y oligarcas de las diversas taifas entonces sí está permitido y es signo de progreso. Llama la atención que muchos de ellos hablen de “Barcelona en común”, o “Madrid en común”, pongo por caso, pero nunca hablan de “ESPAÑA EN COMÚN”.

Buque de guerra ondea la bandera de España
Buque de guerra ondea la bandera de España

“Pues, me voy a permitir reivindicar la triada España Una, Grande y Libre, sin complejos, sin rodeos y sin circunloquios”

¿Qué tiene de malo afirmar, sin tapujos, que España es una realidad histórica; una entidad, verdadera, cierta, incuestionable? ¿Por qué hay que negar lo evidente?

Somos muchos los españoles que no tememos complejos, no pedimos perdón ni nos avergonzamos de decir alto y claro que, para que España salga de su actual situación de postración, tiene que ser liberada de que quienes pretenden destruirla; somos muchos los que pensamos que esta tarea pasa por desbaratar el llamado “estado de las autonomías” y re-centralizar todas las competencias que fueron transferidas en las últimas décadas a los gobiernos regionales, especialmente lo que concierne a la enseñanza, la sanidad y la justicia.

Recuperar la Unidad de España pasa necesariamente por recuperar el Estado Unitario, recuperar la Unidad de Mercado, crear una sola oficina de contratos y compras de bienes y servicios (eliminando las 17 de las 17 taifas regionales y limitando la capacidad de contratación y compra de los ayuntamientos y siempre bajo la supervisión de la oficina central) pues ese es el único camino que conduce a hincarle el diente al principal problema que ocupa y preocupa a los españoles: la corrupción, que no solo es material, o política, también ha derivado en corrupción moral y eso es lo más preocupante sin lugar a dudas. La recuperación de la Unidad de España exige también regenerar la Justicia, lo cual pasa porque se implante, también, una estricta separación de poderes y que todos los españoles, independientemente de su nacimiento, vecindad, sexo, u otra circunstancia personal volvamos a ser iguales en derechos y obligaciones, iguales ante la ley.

¿Qué tiene de malo afirmar que España es una realidad plural debido a los individuos, a las clases sociales, y a los grupos que la integran, y que todos esos ingredientes son enriquecedores? ¿Qué tiene de malo afirmar que los españoles somos tal cual somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes, con nuestras riquezas y nuestras carencias, con todo lo que hemos sido capaces de lograr y con todo lo que aún deberíamos intentar conseguir?

Hablar de volver a hacer Grande a España no tiene por qué ser interpretado con un planteamiento nostálgico de “imperio” o intenciones expansionistas, o cosas del pasado, sino de elevación de la autoestima y la autoeficacia, y del logro de la excelencia moral y en todos los ámbitos de la vida.

Los partidos socialdemócratas y comunistas, con la complicidad entusiasta de la derecha boba, después de años de reabrir heridas, (aprovechando la ignorancia de muchos de nuestros conciudadanos); después de años de sembrar odio en nombre de una sectaria Memoria Histórica, adoctrinando en los centros de estudio y remachando en las televisores, han logrado que incluso los más jóvenes asocien la unidad y la grandeza de España a las tinieblas de un pasado carca, rancio, autoritario, opresor y fascista. Y, lo más cómico del asunto es que una gran parte de esos ideólogos resentidos, antifranquistas sobrevenidos, que se identifican, 80 años después, con los perdedores de la Guerra Civil, son descendientes, hijos y nietos de significados dirigentes del franquismo.

Hablar de conseguir una España Libre es hablar de liberar a España de la situación de sojuzgamiento, de servidumbres indeseables a las que está sometida España, y lo estamos todos los españoles; es hablar de que los españoles cojamos las riendas de nuestros destinos, de nuestras vidas, sin tutelas de clase alguna, como personas adultas, que optan, deciden, actúan y se hacen responsables de sus actos.

Para que España sea una Nación Libre es imprescindible acabar con las múltiples formas de clientelismo, parasitismo, y etc. existentes en todos los ámbitos del régimen oligárquico caciquil, y darle prioridad a la capacidad y el mérito, frente a la mediocridad reinante; y por supuesto, acabar con los aforamientos y con las jugosas subvenciones que reciben los partidos, sindicatos y “oenegés” diversas procedentes del erario público, del dinero que sale de los bolsillos de los contribuyentes.

 Nuestra Patria, España, la Patria común de todos los Españoles está en grave peligro
Nuestra Patria, España, la Patria común de todos los Españoles está en grave peligro

“¿Acaso lo deseable es que los españoles estemos desunidos, pequeños y sometidos?”

 Nuestra Patria, España, la Patria común de todos los Españoles está en grave peligro, como nunca lo ha estado desde hace siglos, como lo estaba a principios del siglo XIX, cuando el alcalde de MÓSTOLES decidió redactar el “bando de la independencia,” el dos de mayo de 1808. Entonces el estado español, el jefe del estado y el presidente del gobierno, como ahora está ocurriendo en Cataluña, habían desaparecido, pecaban de pasividad e inacción, habían hecho absoluta dejación de sus funciones y obligaciones, en definitiva eran casi inexistentes.

El dos de mayo de 1808, Andrés Torrejón, por entonces alcalde Móstoles decidió firmar y divulgar un manifiesto recordándoles la obligación que, según la legislación tradicional castellana —recogida en las Siete Partidas de Alfonso X de Castilla (partida II, título XIX) —, tenían los ayuntamientos para emprender la defensa del territorio en caso de invasiones extranjeras, especialmente en el caso de faltar el rey y, como era el caso, no tener libertad sus representantes inmediatos…

El bando de los alcaldes de Móstoles del 2 de mayo de 1808

El bando de los alcaldes de Móstoles del 2 de mayo de 1808

“Sin duda alguna estamos en unas circunstancias similares a las que España sufrió hace dos siglos”

La única diferencia es que la situación no es de agresión desde el extranjero, sino desde dentro, por parte de oligarcas y caciques que quieren romper España, destruir la Unidad de la Patria.

Ha llegado el momento en el que son muchos los españoles que han llegado a la terrible conclusión (una vez más) de que poco o nada se puede esperar para superar la terrible situación que sufre nuestra patria; pues el actual régimen político nacido hace cuarenta años no ha avanzado hacia una nación de españoles libres e iguales sino hacia una organización social en la que la cúspide vive parasitariamente de los ciudadanos. Confiar en instancias como la monarquía, o las castas privilegiadas, e incluso en la jerarquía de la iglesia católica, es de mentes cándidas e ingenuas, es pretender que quienes causan los grandes problemas sean la solución, algo así como confiar en un bombero pirómano.

La única salida para el pueblo español pasa por no volver a confiar en las instancias que causan su desgracia e iniciar una revolución nacional, pues cuando alguien es engañado por otro, pongo por caso Mariano Rajoy, o Pedro Sánchez, la primera vez es culpa del otro, pero cuando uno es engañado por segunda vez, en tal caso ya no es culpa del engañador, sino de la persona engañada.

Estoy hablando de una revolución que nos conduzca a un régimen constitucional que siente las bases de una nación de ciudadanos libres e iguales y destierre la perpetuación de privilegios y prebendas. Estoy hablando de un cambio profundo que conduzca a una democracia liberal, con estricta separación de poderes, en la que exista una justicia independiente.

Hablo de una revolución nacional que devuelva a todos los españoles el orgullo de serlo. Hablo de un nuevo régimen que priorice el bienestar de los españoles como primer objetivo de la acción política, de la gestión pública.

Hablo de un cambio social profundo, de una intervención quirúrgica de urgencia que implante en España una verdadera democracia, y que no quede el más mínimo rastro de la actual partitocracia corrupta y criminal.

como decía el dos de mayo de 1808 el Alcalde de Móstoles
Como decía el dos de mayo de 1808 el Alcalde de Móstoles; ¡ESPAÑOLES, LA PATRIA ESTÁ EN PELIGRO, ACUDID A SALVARLA!

“Por supuesto, que nadie se asuste, hablo de una revolución nacional no-violenta, inspirada en el patriotismo”

No cabe duda que, de momento van venciendo los separatistas, quienes pretenden romper nuestra Patria vienen haciendo lo que les viene en gana ante ojos aterrados de millones de españoles que siguen sin poder creer lo que están viendo: sus fuerzas de seguridad, atacadas; sus leyes, desbordadas; su confianza en el Estado, por los suelos; su seguridad en el futuro, inexistente; su patria, mancillada; millones de españoles asisten asombrados al terrible espectáculo de ver como salta por los aires todo aquello que siempre han considerado irrenunciable.

También está venciendo la extrema-izquierda liberticida, totalitaria, una gente ruin, zafia que, entre otras muchas cosas propagan la idea de que es divertido utilizar a niños como escudos humanos y que lo bueno, lo mejor es formar parte de un rebaño de fanáticos e irracionales que tiene como único objetivo quebrar el orden institucional vigente.

Sin duda la sedición va triunfado, si no del todo, parcialmente…

Lo realmente cierto es que España, tal y como la hemos conocido ha dejado de existir, debido al silencio cómplice del Gobierno de Mariano Rajoy, del PP y la colaboración necesaria, imprescindible del gobierno frentepopulista que preside Pedro Sánchez. Entre los unos y los otros han dinamitado la Constitución Española de 1978, nuestra forma de vida que muchos españoles consideraban consolidada, firme, y en la que confiaban.

No olvidemos que en un estado de derecho, la fuerza es monopolio del estado. Y en estos momento en que la Patria está en un grave peligro, más que nunca es imprescindible que el Gobierno recurra a ella.

Hemos llegado a tal situación que solamente cabe que la sociedad civil sea la que exija al Gobierno que utilice los medios legales que tiene a su alcance, por ejemplo, para quienes no lo sepan, existe la LEY ORGANICA 4/1981, DE 1 DE JUNIO, DE LOS ESTADOS DE ALARMA, EXCEPCION Y SITIO (<<BOE» n6m. 134, de 5 de junio de 1981) que entre otras cuestiones indica lo siguiente:

CAPÍTULO I

Disposiciones comunes a los tres estados

Artículo 1.” Uno. Procederá la declaración de los estados de alarma, excepción o sitio cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las Autoridades competentes…

CAPÍTULO III

El estado de excepción

Uno. Cuando el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, el normal de funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los servicios públicos esenciales para la comunidad, o cualquier otro aspecto del orden público, resulten tan gravemente alterados que el ejercicio de las potestades ordinarias fuera insuficiente para restablecerlo y mantenerlo, el Gobierno, de acuerdo con el apartado tres del artículo 116 de la Constituci6n, podrá solicitar del Congreso de los Diputados autorización para declarar el estado de excepción.

CAPÍTULO IV

El estado de sitio

Articulo 32 Uno. Cuando se produzca o amenace producirse una insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional, que no pueda resolverse por otros medios, el Gobierno, de conformidad con to dispuesto en el apartado 4 del artículo 116 de la Constitución, podrá proponer al Congreso de los Diputados la declaración de estado de sitio.

Articulo 33

Uno. En virtud de la declaraci6n del estado de sitio, el Gobierno, que dirige la política militar y la de defensa, de acuerdo con el artículo 97 de la Constitución, asumirá todas las facultades extraordinarias previstas en la misma y en la presente ley.

Dos. A efectos de todo lo dispuesto en el párrafo anterior, el Gobierno designará la Autoridad militar que, bajo su dirección, haya de ejecutar las medidas que procedan en el territorio a que el estado de sitio se refiera…

También, la sociedad civil, pues, no hay ningún partido político que esté por la labor, debería exigir al Gobierno de la Nación que promueva las acciones necesarias para ilegalizar a todas las agrupaciones políticas, sean catalanas o de otras regiones españolas, que tengan como objetivo acabar con la Unidad de España.

Y, para rematar la faena, la sociedad civil debería igualmente exigir al Gobierno de la Nación Española que ponga en marcha un referéndum de ámbito nacional-español para desmantelar el “estado de las autonomías”, recuperar las competencias transferidas a los gobiernos de las diversas regiones, que nunca debieron ser transferidas, y especialmente Educación, Justicia y Sanidad.

Recuerden que para que triunfe el mal es imprescindible que las buenas personas miren para otro lado, permanezcan pasivas y dejen hacer a los malvados… Todavía no es tarde, todavía podemos parar el proceso de destrucción de la Nación Española iniciado en las provincias catalanas…

Y ya para finalizar, como decía el dos de mayo de 1808 el Alcalde de Móstoles: ¡ESPAÑOLES, LA PATRIA ESTÁ EN PELIGRO, ACUDID A SALVARLA!

Pues, ustedes tienen la respuesta, es urgente echar a andar por el camino de engrandecer, unificar y liberar a España y a los españoles, pese a que decir tales cosas no esté de moda y no sea para algunos política y socialmente correcto.

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Carolus Aurelius Calidus Unionis

Carolus Aurelius Calidus Unionis

Profesor jubilado, jubilosamente jubilado, debido a mi profunda sordera, lo cual me hace ser capaz de diferenciar entre "oír" y "escuchar", cosa poco corriente en la oclocracia (el gobierno de los que más fuerte gritan, más ruido son capaces de hacer) que padecemos.

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