Después vinieron a por mi, grité… Pero ya no había nadie. Por Ana Castells

Voluntarios limpian la pintura amarilla de la casa de Llarena en Sant Cugat
Voluntarios limpian la pintura amarilla de la casa de Llarena en Sant Cugat

“Hay un cuento de Bertold Brecht que parodia la historia de Pedro y el lobo y termina diciendo: …después vinieron a por mi, grité pero ya no había nadie…”

La democracia en Cataluña es de tal calibre que quienes agreden a un juez señalando y pintando su domicilio lo hacen con la cara descubierta mientras que quienes restablecen la dignidad y el derecho de esa persona a vivir en paz y preservar su intimidad tienen que hacerlo cubriéndose el rostro para no ser a su vez victimas de esa misma agresión.

Una vez más recuerdo que también los nazis pintaban las fachadas de las casas de los judíos. Mas tarde, los italianos “sugerían” a los jueces de Manos Limpias que se fuesen a vivir a otro lado para no correr riesgos ante la mafia…

Acabo con una muestra de pedantería literaria; hay un cuento de Bertold Brecht que parodia la historia de Pedro y el lobo y termina diciendo: “…después vinieron a por mi, grité pero ya no había nadie…”

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Ana Castells

Ana Castells

Soy Licenciada en Derecho y periodista de profesión. He sido Jefe de Prensa del Ministerio de Cultura y del Tribunal Constitucional. Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de la compañía RENFE. Editora y Presentadora de diversos informativos de TVE y corresponsal de RNE en Francia. Profesora en diversos Masters de Liderazgo y Comunicación.

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