
«Lo sabía, sabía que estaba donde quería estar… defendiendo a su Patria…por sus padres, por sus hijos…y por mí»
Amanece…¡hoy es el día!. Apenas mis ojos se han cerrado la noche pasada. Estaba nerviosa… intranquila… expectante… feliz. Ha sido mucho tiempo sin él…muchas horas en soledad a pesar de la compañía…muchos días de incertidumbre… de miedo… de añoranza.
Lo sabía, sabía que estaba donde quería estar… defendiendo a su Patria…por sus padres, por sus hijos…y por mí. Era inevitable sentirme así a pesar de ser la mujer de un soldado y compartir sus ideales, su fortaleza, su Honor. Lo siento mas cerca, aunque siempre ha estado conmigo, muy dentro de mi corazón…falta muy poco…y de pronto… la realidad. Serán solo unos días…se volverá a marchar…será inevitable… lo sabe mi alma aunque mi cuerpo se rebele con todas sus fuerzas. Otra despedida…lágrimas contenidas…el abrazo eterno…¡¡lucha por nosotros, os necesitamos!!. ¡¡Hasta muy pronto…amor!!
EL REGRESO
Vengo del fondo oscuro de una noche implacable
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable
y una paloma blanca se me posa en el hombro.
Mi corazón humilde se detiene en tu puerta
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.
Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.
Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto… ¡porque estaba contigo!


Muy bello Mercedes!
Gracias Maria.Un beso grande
Poème de puro sentimiento..Magnifico M. A. Buesa!