De hombres, mujeres, la supervivencia, los folladores feministas y los peluches. Por Rodolfo Arévalo

De hombres, mujeres, la supervivencia y los peluches
De hombres, mujeres, la supervivencia y los peluches

“Esto vale para hombres y mujeres. Lógicamente los dos sexos son absolutamente iguales como animales, dentro del conjunto de los seres vivos. Ninguno es más importante o valorable que el otro”

La definición básica de un hombre podría ser, “Antropoide evolucionado y en algunos casos inteligente, conformado por el paso del tiempo en un CITROEN”, palabra que define a los seres biológicos formados por multitud de células diferenciadas y que a lo largo de su historia ha creado un bagaje cultural y social. En origen nada, salvo la cultura y la educación posteriores, nos separaba de cualquier otro animal, tenemos las necesidades de todos ellos, crecer, sobrevivir y reproducirnos.

E. Pero, sí, tienen funciones y capacidades distintas precisamente porque la naturaleza y la evolución buscan la complementareidad del individuo humano como un ser dual para la reproducción, de manera que su genética se vaya depurando, en lo posible, produzca diversidad y no, monstruos.

Dicen las feministas que los hombres son violentos y agresivos. ¡Claro!, si no lo fueran la especie habría desaparecido hace siglos. ¿Por qué?. Tiene fácil explicación, lo mismo que en cualquier otra especie animal sexuada, la selección la hacen las hembras, ellas deciden con quien quieren copular para reproducirse y suele ser con los vencedores en los combates. Tanto en las lides entre animales como entre los seres racionales.

Hay combates intelectuales o incluso por posición social y jerarquía. Y también combates, crueles físicos, porque de ellos depende que los mejores genes se seleccionen. Los machos lo hacen por el derecho a ser elegidos por ellas. La única diferencia que existe entre esta realidad natural y la nuestra es que esa violencia está controlada por la organización social y también regulada, de manera consensuada, por todos los seres humanos y las normas legales.

“No todos los machos tienen la suerte de ser elegidos por las mejores hembras. Esto no quiere decir que unas sean peores que otras, o viceversa, que unos hombres sean mejores que otros”

No todos los machos tienen la suerte de ser elegidos por las mejores hembras. Esto no quiere decir que unas sean peores que otras, o viceversa, que unos hombres sean mejores que otros. Simplemente es así desde una valoración de selección natural no desde un punto de vista humano, no sexual. Atañe más al sentimiento de los seres humanos que a la realidad. Porque cuando entramos en un terreno estrictamente reservado a la perpetuación de los mejores genes, tanto del macho, como de la hembra, empiezan a entrar en juego muchas capacidades que realmente son capacidades agresivas por parte del hombre que demuestra de esta manera que podrá defender a sus crías y a su pareja en la adversidad. O simplemente puede ser una lucha de capacidades intelectuales o inteligencia.

Que esto ya no sea, tan descaradamente, así en las sociedades actuales, no quita que esté en la base biológica de nuestra genética (no consciente) y que sea algo que no se puede decidir de manera lógica. Por otra parte los machos humanos buscan en sus hembras las capacidades que beneficien a su prole, anchas caderas para un buen parto, que garantice el nacimiento del bebé, pechos que puedan amamantar al niño, que en naturaleza lo haría durante casi dos años, y que tenga unas proporciones esbeltas y regulares, porque son garantía de buena salud y de buena fertilidad. Esa es la cruda realidad guste o no. Las cosas son como son y no como queremos que sean. Puedes estar en contra de la naturaleza y forzarla un ratito, pero al final la realidad se impondrá. Las leyes pueden sancionar y coartar, pero no van a solucionar este problema, que solo es cuestión de educación y control de las pasiones.

Muchas veces las mujeres dicen: “es que los hombres son violentos…”. Efectivamente la selección natural ha seleccionado, valga la redundancia, esos caracteres violentos, que pueden ser tanto físicos como intelectuales, pero las únicas responsables son las propias hembras por su criterio selectivo. Es fácil oír la frase “Me gustan los hombres altos, fuertes y malotes” Esto define un prototipo tal que: (Macho alfa, grande, fuerte, protector de cachorros y suministrador de comodidades para el núcleo familiar, muchas veces a costa de pisotear a los demás hombres y mujeres). ¿Por qué? Porque eso es la vida, una competición por los recursos escasos para poder hacer sobrevivir tus genes, los que quieres perpetuar de manera inconsciente.

“Es la supervivencia. Los machos menos fuertes, menos peleones, más cariñosos y preparados para asumir también el cuidado de los hijos, son en muchos casos denostados”

Es la supervivencia. Los machos menos fuertes, menos peleones, más cariñosos y preparados para asumir también el cuidado de los hijos, son en muchos casos denostados porque, como sabemos, la gran generalidad de mujeres busca “al malote”. Otras veces, son seleccionados porque, la hembra electora es mucho más inteligente que la generalidad y escoge al paternal para conservarlo, pero elige, un treinta por ciento de las veces, ser inseminada por individuos alfa, fuera del matrimonio. Esto explica la infidelidad que se produce a diestro y siniestro. Para los hombres esta cuestión, que también es por la búsqueda de mujeres de altas capacidades reproductivas, está más basada en su necesidad de esparcir sus genes por todas partes puesto que en el origen, estaban exentos de la obligación de cuidar retoños, lo que hacía que tuvieran la necesidad de fecundar cuanto más hembras mejor.

Esta búsqueda que es innata en las hembras por el hecho de ser las creadoras de vida o de cachorros, es inevitable, porque en éstas condiciones están en franca desventaja defensiva de si mismas y sus cachorros frente a los enemigos o competidores. En cambio los machos todos, los humanos y los otros, lo que buscan es una hembra cariñosa que se ocupe de sus cachorros, pues ellos es muy probable que deserten en busca de otra reproducción con otra hembra. Ya sé que esto levanta espinas entre las mujeres que se han inventado toda una teoría acerca de cómo deben ser las cosas, pero es que lo vuelvo a decir, salvo en normas de comportamiento, que se pueden legislar, es imposible organizar normas para los instintos innatos y genéticos, es un despropósito, sería acabar con la especie. Los humanos ya no lo serían, serían otra cosa.

No sé si a la vuelta de algunas generaciones este tipo de actitudes traerá más complicaciones y violencia, que la estabilidad conseguida en la actualidad en esta sociedad, todavía deficiente en algunos temas de igualdad, pero muchos de ellos no achacables ya a la propia sociedad, si no a la genética. Mucha gente no lo entiende, porque les falta la capacidad para entender que esto es innato y no se puede erradicar. Es lo mismo que cuando a un individuo le quitan la libertad los regímenes comunistas. Se resiste y trata de escapar, porque en definitiva lo que defiende es su derecho, como ser vivo a la libertad y al libre albedrío.

Si alguien está interesado o interesada en este tema que lea a una mujer, lo que la libra de sospecha, y reputada antropología Helen Fisher. Después de todo tenemos la dicha y el orgullo de contar en las filas de la humanidad con mujeres grandes y muy capaces, que muchas veces con todo en contra despuntan por su tesón, valor e inteligencia, estas sí, muy por encima de la generalidad de los hombres.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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