Ni siquiera diálogo sin diálogo: Es monólogo, violencia verbal e imposición. Por Jorge R. Rueda

Diálogo sin díalogo.¡Ríndete Sánchez! Ilustración de Linda Galmor
Diálogo sin diálogo.¡Ríndete Sánchez! Ilustración de Linda Galmor

“No me he parado a contarlo, pero creo que después de Fascista y Ultraderecha, la palabra que más he escuchado últimamente en los medios es Diálogo”

No me he parado a contarlo, pero creo que después de “fascista” y “Ultraderecha”, la palabra que más he escuchado últimamente en los medios es Diálogo. Sobre todo, de boca de políticos de ideología independentista, que continuamente apelan al “diálogo” y que casi siempre meten en la misma frase la mencionada palabra junto con otras como “política” y “negociación”.

Pese a que soy una persona acostumbrada a tratar con las palabras, admito que a menudo me siento confuso con respecto al significado de algunas de ellas: Quizás se deba al uso indiscriminado y frívolo que a menudo se hace de las mismas. Especialmente por parte de los políticos, y lo que es más triste y preocupante, a veces también de periodistas y personas públicas.

Eso que ahora han dado en llamar “lenguaje inclusivo” es un ejemplo perfecto de cómo se está distorsionando y hasta prostituyendo nuestra lengua. Es por eso que me he visto en la necesidad de investigar el significado de la palabra “diálogo”. Y esto es lo que he encontrado; Diálogo:1. Conversación entre dos o más personas que exponen sus ideas y comentarios de forma alternativa. 2. Discusión sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución. Había más significados, pero se referían a géneros literarios. El caso es que me pregunto, ¿Cómo pueden referirse al diálogo, los que no están dispuestos a escuchar a la otra parte, cuya postura rechazan de plano antes de iniciar ese supuesto diálogo? ¿Cómo se puede hablar de diálogo político y de negociación, cuando no estás dispuesto a ceder en nada y tu objetivo inicial está marcado y la única posibilidad que admites es que tu interlocutor ceda a tus propuestas, que más que propuestas son exigencias?

“De acuerdo a la definición de la RAE, sería imposible el diálogo con personas que no escuchan, que no razonan y que no respetan las posturas diferentes a la suya”

Por eso es que empiezo a pensar seriamente que los políticos independentistas tienen una concepción muy diferente de lo que significa la palabra diálogo. Porque de acuerdo a la definición de la RAE, sería imposible dialogar con personas que no escuchan, que no razonan y que no respetan las posturas diferentes a la suya. Y encima si las exigencias de una de las partes son contrarias al sentido común y a la ley. No me imagino a un reo diciéndole al juez “Sí señoría, admito que he cometido los hechos que se me imputan, pero soy inocente y exijo que se me ponga en libertad. De lo contrario se entenderá que usted es un fascista y que se niega al diálogo”. Porque algo más o menos similar es lo que percibo que está ocurriendo.

Lo de algunos no es diálogo, ni siquiera diálogo sin diálogo, sino todo lo contrario. Es monólogo, es un soliloquio, es violencia verbal, es imposición. No, el diálogo no es eso, y en cualquier caso, pienso que hay circunstancias en las que no procede apelar a él, sino únicamente a la ley y a la exigencia de que se ejecute de manera imparcial e inapelable.

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Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de cuatro libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida y Gente corriente y ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

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