
«El poeta utiliza una expresión para definir la negociación de la muerte y la vida del torero con el toro: el birlibirloque»
Somos lo que decimos porque en esencia, y en una mayoría de ocasiones, en esta sociedad de la comunicación virtual no hacemos y solo decimos: nos pronunciamos hasta caer prisioneros de nuestras palabras. Y así, con las cadenas del etiquetado social es muy difícil negociar, ese arte de políticos, abogados, sindicalistas, comerciantes, ejecutivos y hasta extraperlistas que ha sido diseccionado, analizado y teorizado en un millón de libros de auto ayuda y hasta es sujeto de cursos completos en las universidades mas punteras del orbe.
En «El arte del birlibirloque» de Bergamín amante entusiasta, y teórico de la maltrecha «fiesta nacional» de los toros, hoy denostada por una importante y dirigida fuerza social que pretende negociar desde el rechazo, el poeta utiliza una expresión para definir la negociación de la muerte y la vida del torero con el toro: el birlibirloque.
Porque, el engaño, el anzuelo, el birlar como sinónimo de estafar y hurtar, esos fronterizos espacios de poder dentro del ruedo, y las luces que destellan de repente con la necesaria maestría para ganar la partida al contrario, llevarse el envite, conservar la hacienda, superar un pleito o hasta perdonar la vida, son las bases para negociar, del arte de la negociación que desde hace unos días vemos reflejado en los espejos convexos de la política nacional, en el grisáceo panorama que nos ofrecen nuestros mediocres líderes, en las cotidianas imágenes de los teleadiarios, y esas fotos de grandes mesas con que, a grandes titulares informan los periódicos.
El arte hispano de la negociación, a medo camino del birlibirloque y la náusea porque me temo que aquí, en el supremo arte de la comunicación, la mayoría no ve sino el reflejo de su propio rostro como la Venus del Espejo de Velázquez, sensual y humana. Nada que ver con las mitologías clásicas de la filosofía.


Arte introducido por los fenicios (a escala importante), y continuado por romanos.