En el infinito guateque que sufrimos todos bailan músicas diferentes. Por Rodolfo Arévalo

Detalle de la obra 'Estrellita va a New york' (1981), de Ceesepe
Detalle de la obra ‘Estrellita va a New york’ (1981), de Ceesepe

«Esa irrealidad que nos rodea, ese eterno guateque que sufrimos en el que todos bailan músicas diferentes y que ha sido mentalmente creado por individuos harto sospechosos»

A veces detengo la velocidad de mi pensamiento, que de verdad va como un tren Ave, muy rápido. Me concentro en los retazos abigarrados de irrealidad que como “memes” volátiles se expanden por mis alrededores. Luego trato de huir de esa irrealidad que nos rodea, ese eterno guateque que sufrimos en el que todos bailan músicas diferentes y que ha sido mentalmente creado por individuos harto sospechosos, como dice la izquierda, por atosigante y yerma, y que, en esencia, no conduce a nada que merezca la pena ni que sea productivo.

El único refugio que queda en el mundo es aislarse en los libros, generalmente en los de no ficción, porque la realidad como ficción solo está al alcance de gente con muchísima imaginación. También el refugio puede estar en las series de televisión buenas, digo buenas, no españolas, como The Good Wife o The Big Bang Theory, algunas obras de teatro, muchas veces aficionado, la música buena, me da igual de que tipo pero buena, lo que deja aparte al rap que no es música y al reguetón así como variedad de ritmos de Atún con pan, repítase para logar el ritmo de la música últimamente importada de hispanoamérica.

«Hace tiempo que el mayor entusiasmo de la humanidad musicalmente hablando ha regresado a los orígenes tribales de la percusión»

Hace tiempo que el mayor entusiasmo de la humanidad musicalmente hablando ha regresado a los orígenes tribales de la percusión. Ya solo nos falta volver a percutir sobre troncos huecos. Mover el culo al ritmo sabrosón y “perrear” cual canes en celo. Al verlo a uno le vienen a la cabeza los postulados feministas y la degradación de esa demostración pre sexual abusiva y por la retaguardia que mire usted por donde no aborrecen las acérrimas feministas que se descomponen por un quítame allá esas pajas. Parece que si el ejemplar “perreante” masculino es de buen ver no tienen reparo que poner. Habría que ver si el modelo fuera un hombrecillo gordo, bajo, calvo y con gafas de culo de vaso, a ver si no le caería la del pulpo. Más si se ha convertido por méritos propios en un hombre importante, aunque eso claro, ya sabemos que es uno de los requisitos para pillar hembras tipo Raquel Welch.

Todo esto lo digo porque estoy ya hasta la coronilla de que se usen asuntos triviales y chabacanos para tratar de dar carta de autoridad a las memeces varias que se les pasan por la cabeza a algunas mentes poco pensantes que suelen no estar incluidas dentro de la categoría de Homo Sapiens Sapiens. Claro que no se trata de cultura, ni de ciencia, ni de ningún riguroso y estudiado tema, fuera de los histerismos de locos, tontos, jovencitas, jovencitos y bobitos de baba.

Qué fácil resulta comer el coco a los seres con mando a distancia, seres automatizados bajo la dictadura del móvil. Realmente no sé como se puede caer en las trampas que nos obsequia la tecnología y más al precio que las oferta. ¿Será que es como comprarse un cerebro nuevo con neuronas limpias que llenar nuevamente de mierda? Y a veces ni siquiera eso, que algunos solo compran neuronas de pega y algunas de ella ya pre instaladas.

He oído hace poco en algún informativo de los que giran en torno a la alucinante realidad y hablan sobre “la posesa” del cambio climático, la profanación de tumbas, los juegos de tronitos políticos de andar por casa y los muchos casos de criminales, ladrones, psicópatas y demás fauna que habita el siglo XXI, que una empresa de tecnología, ha sacado al mercado un nuevo dispositivo de comunicación, el no va más, la caraba imprescindible para las almas colgadas de las pinzas de la globalización e invasión de culturas extrañas. El aparatito en cuestión, que cabe en la mano de cualquier gnomo intelectual tiene un precio, en algún modelo, de mil seiscientos euros. Y yo me pregunto, ¿eso lo compran o los que tienen su vida comprimida en la realidad o los que la comprimen en la estupidez que emerge del dispositivo y ninguna otra? Además ¿se queda sin comer un par de meses para recuperarse o solo los compran los multimillonarios que pueblan el Sílicon Valley o el famoso Est end de Nueva york, que es lo que se oye en las películas importadas, por falta de calidad en la producción nacional?

«Vaya que se dejan media vida algunos por “molar” como en cualquier guateque de los sesenta»

Vaya que se dejan media vida algunos por “molar” como en cualquier guateque de los sesenta. Vamos que ahora tener un “pick up” es una mierda pinchada en un palito comparado con tener un móvil de última generación, al que solo le falta ya bailar y si te pones cantar como Pavaroti. No como Plácido Domingo ese que al parecer ha dejado de ser plácido para muchas mujeres del Troskismo feminista. Ahora se lo devoran dichas éticas mujeres a toro pasado y obtenido el rédito de sus inversiones.

Porque dejémonos de tonterías muchas carreras artísticas, empresariales y hasta vaya usted a saber de que, se han forjado sobre la fama ahora disoluta de algunas personas bien situadas en el mundo del arte, los negocios y cualquier otra cosa. Algunas cabalgaron por el oeste hacia la puesta de sol de su pasar desapercibida. No voy a decir que esto sea moral, pero es lógico y es absolutamente humano tanto por parte del oferente como de la receptora de la oferta. Si las hembras son las que eligen a la hora de tener sexo con los pobres y limitados machos, no pueden exigir que algunos de estos, con su única neurona perseguidora de sexo, la usen para crear tácticas rastreras y así conseguir lo que la naturaleza les ha puesto tan fuera de su alcance de manera normal. No todo los hombres pueden ser Schwarzenegger, o como se escriba.

Hemos de ser comprensivos, pero con todos los seres humanos, no solo con los que hipotecan su vida para estar en la cima de esta sociedad in, y con los que no, somos todos humanos. Y sí, mi pensamiento va como un tren pero a veces lo detengo no vaya a ser que se estrelle contra un mundo de falsa compostura.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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