
«El problema que tienen las princesas cuando besan ranas que se convierten en príncipes, consiste en que, al ser su naturaleza de rana, acabarán volviendo a la charca»
El problema que tienen las princesas cuando besan ranas que se convierten en príncipes, consiste en que, al ser su naturaleza de rana, acabarán volviendo a la charca y liándose con toda rana que vean, prefiriendo unas buenas ancas saltarinas a unas piernas que caminen hacia adelante, y un discutible croar al discurso inteligente y con sentido. Y así está España, la princesa europea que ni sabe que lo es; la que besó a una rana a la orilla de la charca y la hizo presidente una vez que esta se convirtió en lo que la ingenua imaginó que era un príncipe.
Las encuestas de la señorita Pepis de los Tezanos y periódicos afines, dieron al desenterrador de momias históricas la corona triunfal, para preparar a los inocentes y que no les pille por sorpresa la llegada al poder, ¡de nuevo!, del engendro de Zapatero, el que supera a su mentor en prepotencia, ignorancia, cara dura, despotismo… y el verdadero dictador que sufre y sufrirá españita la mema, que no España, durante un incierto tiempo.
La división de las derechas y la posibilidad de pucherazo, que ya sabemos que eso existe, con ejemplos como el de Venezuela y la afirmación de expertos…, por ejemplo: Ana Mercedes Díaz Cardozo, exrectora del Consejo Electoral Nacional de Venezuela.
Y si alguien quiere entender el mensaje de esta mujer, que busque en Google y comprobará la relación de nuestros esperpentos patrios: Sánchez, Iglesias…, con la ruina futura, y la equidistancia entre Cuba, Venezuela y España.

«Sánchez acudió a Cuba a dar un cursillo rápido sobre como dejar a un país en la indigencia. Maduro, por su parte, es un catedrático del fraude electoral»
Sánchez acudió a Cuba a dar un cursillo rápido sobre como dejar a un país en la indigencia. Maduro, por su parte, es un catedrático del fraude electoral. Y varios de nuestros políticos se amamantan de esas vacas no tan sagradas; de hecho, algunos han sido consejeros del maestro de infames y presidente venezolano, cobrando jugosos estipendios por guiarle por el proceloso mar del mangoneo de masas. Las ratas abandonaron aquel barco que hace aguas y buscan su propio nido, contaminando con éxito el territorio español.
En un estado sin derecho, poco importan las mayorías en las votaciones electorales, siempre gana la “casa”, que es el tirano de turno. La disgregación de las derechas no ayuda y los votantes que piensan con el corazón deberían hacerlo con la cabeza y dedicarse a un solo partido para jugar, por lo menos, con mejores cartas.
Conociendo el poco interés de la mayoría y el desconocimiento del concepto “previsión” no hace falta ser clarividente para ver el resultado del día 10 de noviembre. Y, eso duele, créanme.
