Siembran odio y lo riegan con mentiras pero no pueden prostituir el pensamiento propio. Por Rodolfo Arévalo

Siembran odio y lo riegan con mentiras pero no pueden prostituir el pensamiento propio. Ilustración de Tano
Siembran odio y lo riegan con mentiras pero no pueden prostituir el pensamiento propio. Ilustración de Tano

«El odio desaforado no es un estado humano normal más bien pertenece al ámbito de las enfermedades psiquiátricas, es una psicopatía, responde a la frustración»

Puedo entender que la gente esté cabreada, puedo entender que la gente esté hasta el gorro, pero nunca podré entender que la gente odie a muerte, como algunos odian. El odio desaforado no es un estado humano normal más bien pertenece al ámbito de las enfermedades psiquiátricas, es una psicopatía, responde a la frustración, pero no por algo externo si no más bien por un asunto interno inconsciente y no resuelto, puede ser un conflicto con la autoridad por un previo complejo de Edipo sin resolver y particular de cada ser humano.

Como primates que somos y no como nos gusta decir animales racionales, de racionales algo, no demasiado, tenemos un orden jerárquico en el que cada cuál asume su posición. Pero ojo,  ese orden jerárquico entre los humanos ha sido roto, despedazado y diseminado, como veremos más tarde. En la especie humana éste no responde tanto a la fuerza que posea el individuo, si no a la formación intelectual y posición económica que se detente. Más si su posición está oculta.

Ya sé que durante años se ha estado bombardeando a la gente y yo me incluyo con lo de la igualdad de los seres humanos, pero nada más alejado de la realidad. Lo mismo que en naturaleza las reglas grupales y de orden biológico, que incluye la inteligencia superior en unos individuos más que en otros, va a determinar su posición en la sociedad.

«De ahí a encontrarse con noticias como las de las okupaciones de viviendas por parte de esas personas hay un trecho, que se llama derecho a la propiedad privada»

En la actualidad hay muchas personas que no pueden acceder a una vivienda, pero eso no es culpa de nadie, salvo quizás de la formación para trabajar que haya tenido el individuo, las ganas que tenga de trabajar y la suerte o los amigos que haya tenido en la vida. Pero de ahí a encontrarse con noticias como las de las okupaciones de viviendas por parte de esas personas hay un trecho, que se llama derecho a la propiedad privada. En ese sentido y para este tipo de cosas existe el gobierno de un país que debe atender y conseguir que se generen las condiciones para que estas personas puedan tener o una propiedad o dinero suficiente para alquilar. Esto no se consigue si se dilapidan los recursos del país en estupideces varias como fiestas del Orgullo, y manifestaciones feministas que a estas alturas de la historia poco aportan salvo mucho cuento chino.

Si el gobierno de turno se volcara en generar las condiciones optimas para generar trabajo y que las personas puedan pagarse su casa, otro gallo nos cantaría. Eso descontando claro está a los que no pueden conseguir dinero por ser unos vagos recalcitrantes o que además estén en movimientos, nada espontáneos, sino movidos adrede y desde hace años por unas manos ocultas que manejan desde el capital, las formas de gobierno y hasta las opiniones más intimas de las personas que con escasez de formación y criterio no saben que se las manipula descaradamente en algo llamado el Antifascismo, que por lo que se ve es estar en contra de las personas que cumplen con su obligación con las leyes y la sociedad y que no están dispuestas a romper la tradición judeocristiana, además de las bases de esa cultura.

«Esto del antifascismo se lo han sacado de la manga unos individuos, estos sí millonarios, enterados y que saben dónde van y lo que quieren»

Esto del antifascismo se lo han sacado de la manga unos individuos, estos sí millonarios, enterados y que saben dónde van y lo que quieren. Han sabido crear una sociedad aborregada que diga amén a todo lo que ellos digan. La manera de lograr esto es sembrar el caos para luego decir: “veis, como tenéis que estar dirigidos por alguien que os sepa llevar” y todos responderán, “Sí Bwana”.

Nacemos con la rara sensación de que somos libres, no desde el nacimiento, pero si desde el momento en que nos emancipamos, pero no, no somos libres. Ya el mundo está configurado al gusto de las élites que lo conforman, es más si no lo está, está siempre en camino de estarlo, porque ya se encargan estas manos negras de que algo en concreto este en boga y en boca y deseo de todos. Básicamente consiste en robar ideas que salen de la propia masa gobernada. Cualquier pensamiento, obra o decisión que un individuo tome, será encauzada inmediatamente, devorada y asimilada por la élite que la hace suya y la convierte en producto de consumo, integrando el asunto, cualquiera que sea, para llevarlo luego por el camino que deseen. Es por eso que me entristece el mundo actual.

«Prefiero un estado de derecho en el que por lo menos tienes unas garantías y sabes a qué atenerte a cualquier otro inventado o por inventar»

Y lo peor de todo es que con el paisanaje que tenemos, sobre todo aquí, por estos lares, hacerlo ver, al por ellos cacareado “pueblo”, cuando todos los medios de comunicación e información están en manos de esas élites, es imposible. Da igual quien gobierne y como gobierne, aunque evidentemente prefiero un estado de derecho en el que por lo menos tienes unas garantías y sabes a qué atenerte a cualquier otro inventado o por inventar. En ese caso los creyentes, yo no lo soy, tienen un dicho “Virgencita mía que me quede como estoy”, frase graciosa donde las haya, pues estamos siempre abducidos por los poderes en la sombra.

A veces estaría bien romper lo correcto, incluso lo que venden como incorrecto en las manifestaciones supuestamente revolucionarias de pacotilla y decir basta ya de tomaduras de pelo. Por ejemplo decir: “se va a mover tu p… madre, yo no”. Yo por lo menos puedo decirlo, porque no tengo ni un pelo en la cabeza y eso por decisión propia, hubo una época en que era rompedor, hoy ya se ha, convenientemente, asimilado. En los años setenta llevaba un bolso con mis cosas, fui el primero o de los primeros en hacerlo, al cabo de unos años muy pocos estaba integrado, el hombre que no lleva una bolsa de costado es raro. Con los fular Palestinos pasó algo parecido. Lo que en su momento es rompedor ya se encarga el oscurantismo del poder en la sombre de hacer que sea asimilado, más que nada para que no estorbe.

Afortunadamente lo único que no pueden prostituir es el pensamiento propio, el personal y no obtenido por los canales de desinformación. Por eso puedo entender que la gente esté cabreada, puedo entender que la gente esté hasta el gorro, pero nunca podré entender que la gente odie a muerte, como algunos odian. El odio desaforado no es un estado humano normal más bien pertenece al ámbito de las enfermedades psiquiátricas, esas que sufren las élites ocultas y que se encargan de propagar a su beneficio. Que pena de pueblo, que pena de país este el nuestro.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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