
«Existen numerosos espejismos que creemos fruto de nuestra sensibilidad, pero no se es más sensible porque nos emocionemos puntualmente con una película o con una poesía»
¡Ay…la sensibilidad!…Ese sentimiento.., o esa cualidad a la que muchos aspiramos .., y a veces presumimos tenerla sin que realmente nos pertenezca.
Pero ¿Cómo la definiríamos?…¿Es la facultad de sentir, propia del ser humano?… ¿Es el gusto artístico?… ¿Es empatía…compasión…humanidad?…¿Acaso es captar las emociones o el dolor de una manera diferente… especial?
Parece que si no somos sensibles ante todo lo que nos rodea, el ser humano se convierte en un monstruo difícil de aceptar y a menudo repudiado por los espíritus más exigentes. Existen numerosos espejismos que creemos fruto de «nuestra sensibilidad»… no se es más sensible porque nos emocionemos puntualmente con una película o con una poesía. Son hechos bastantes normales que pueden experimentar los seres mas fríos e insensibles. La sensibilidad no se aprende…no se estudia…no se adquiere. Se nace con ella. Es como un hormigueo permanente que te eriza la piel ante cualquier acontecimiento a lo largo de nuestra vida. A veces causa un inmenso placer y otras un enorme dolor.., pero en cualquier caso nos permite vivir mucho mas plenamente. Está ahí dentro.., esperando mostrarse sin que nos demos cuenta.., y sale.., y nos hace disfrutar.., y nos hace sufrir mucho mas que a aquellos que quizás la tengan y no lo sepan.., todavía.
Podemos reflexionar sobre este sentimiento con las citas de tres seres que nos dejaron su sensibilidad para el disfrute de todos:
«Donde hay más sensibilidad, allí es más fuerte el martirio»
Leonardo Da Vinci (1452 – 1519)
«Los seres más sensibles no son siempre los seres más sensatos»
Honoré de Balzac (1799 – 1850)
«La sensibilidad levanta una barrera que no puede salvar la inteligencia»
