Mi tendinitis me mata más que el veneno de los sapos del gobierno. Por Rodolfo Arévalo

Mi tendinitis me mata más que los sapos del gobierno, inexistente en la actualidad
Mi tendinitis me mata más que los sapos del gobierno, inexistente en la actualidad

«Mi tendinitis me mata más en la cama que en cualquier otro lado. Es más me mata más que tener que desayunar el veneno de los sapos del gobierno, inexistente en la actualidad»

Me he levantado temprano, para estar jubilado. Pero es que tengo una tendinitis de hombros que me mata. Me mata más en la cama que en cualquier otro lado. Es más me mata más que tener que desayunar el veneno de los sapos del gobierno, inexistente en la actualidad, porque están de vacaciones, que hay que descansar aunque hayan caído como en una guerra casi cincuenta mil españoles.
Entre virus y virus playita o piscina y tiro porque me toca, que esto ya parece el juego de la Oca o peor el del teto, “tu te tumbas y yo te la meto”. La verdad, es que meterla nos la van a meter doblada este otoño, más que calentito. ¡Tórrido va a ser! Y no por pornográfico, sino por revuelto, con patatas y queso que es lo que más va a faltar en los platos de la gente abandonada a su suerte, porque este gobierno ha gastado todo el dinero en subvencionar boberías de sus bobos listillos.
Recuerdo cuando Zapatero hizo unos avances en el tema y además, casi al final de su ¿legislatura?, les regaló no se cuantos millones a los sindicatos del altiplano Andino y otros a la conservación del Hipopótamo en el río Zambeze. Qué bonito, qué ecológico, qué bucólico. Casi tanto como contemplar pasar las nubes tumbado en una hamaca. Que era lo que dijo que haría al dejar el gobierno. Menudo favor nos hubieras hecho, descamisado, y no metiéndote a portavoz y comentarista de Maduro, que es el más duro,  mucho más que un pan de anteayer y el más burro intérprete de cantos aviarios a su oído.
Esto a mí me lo ha soplado el pajarito que le habla al más burro. Estos, los pajarillos, le recitan los dones y donetes del calla y vete, pero él no hace caso, prefiere acabar un día, como Saddam, linchado por la multitud. Zapatero ya trabaja en el IBM y eso que creíamos que era bobo de baba, su cara de Bambi lo decía todo. Claro que alzando la ceja a modo de bandera de caraduras, cayó en gracia en un narco estado de desequilibrados delincuentes y entonces como lacayo de Maduro, se asentó. Le dice Maduro por la mañana, tarde o cualquier otra hora del día veme por el pan y zapatero dice sí bwana, le manda por el vino y él tan diligente se lo bebe por el camino. Es entonces cuando Maduro le dice:
– No me seas bruto, que te vas a emborrachar.
– ¿Más?  Responde
 – ¿Más?
– Sí, estoy borracho de poder e ido del coco.
– Ya, te lo he notado en el lazo. Que diría Gila.
¿Es que no se da cuenta de que todo tiene un recorrido y que todos somos un istmo? Al final seremos una isla, si cortamos la relación con la realidad de la cultura occidental. Desde luego él, su relación con la realidad, la que no sea una Madurada, la tiene ya amortizada. Porque ha sabido vender su moto de loco, miradle la cara cuando hable de cualquier cosa. No estaremos en una isla cualquiera, sino en una isla lechera, que no nos dará leche merengada, porque la vaca y la isla no va a ser tan salada como el pretendía y quería imponer, con ayuda de la Podemada, que aquí está bastante acabada y arrugada, y el tolón, tolón.
No se lo dará la alianza fallida, por imposible, de las civilizaciones. Zapatero mira hacia París, o Le Havre donde estuve hace cinco años. Si se sigue permitiendo la inmigración, en esos barrios en que viven inmigrantes, de todo tipo, de africanos, del norte, del medio o del sur, la acabarán teniendo, una guerra civil quiero decir, si no en el sentido tradicional si en un sentido transversal, termino cursi donde los haya que esta de moda entre la progresía política y periodística.
Mientras que al personal de a pie, estos le empiezan a doler y oler por falta de recursos con los que hacer de vientre, sentado y no en cuclillas, sobre sus emisarios en el gobierno Español. Todo esto que llevo escrito, no tiene ni pies ni cabeza, ni sentido, ni sinsentido, pero oigan ustedes: “¿de verdad creen que en los tiempos que estamos viviendo, en esta nueva realidad, nueva globalidad, nueva gilitontería o normalidad, nueva numero n, ni se sabe, idiotez, tiene algo algún sentido?
No, no lo tiene porque los pueblos han dejado de tener raíces sobre las que alzar sus estructuras sociales, legales y morales, se han perdido los valores, se buscó imponer el relativismo en todo, hasta fuera de la física y estas son las consecuencias. Esto lo aprovechan los sinvergüenzas que quieren que todo, hasta lo del coronavirus, sea una broma. Una broma bastante negra con cincuenta mil muertos en España, sin contar el resto del mundo, pero broma cochina a fin de cuentas.
Se ríen a nuestra costa y a pesar de nosotros y nuestros muertos, ideales y libertad. Labolatorio, natulaleza, labolatorio, naturaleza, no sabemos chinito no babel, habel no sel malpensados, creel que sel natural, pelo quién decil si o no. Yo les maldigo y les mando inmediatamente a esparragar, no sirve de nada pero no crean se queda uno a gusto.
Como dice Don quijote que vayan a galeras ellos, pero con todas las cadenas y virus puestos. Al final la única salida en esta Tierra siempre y a lo largo de su historia es combatir matando o muriendo y entonces deja de ser una broma ¿verdad? Me he levantado temprano, para estar jubilado. Pero es que tengo una tendinitis de hombros que me mata. Me mata más en la cama que en cualquier otro lado y sobre todo, que tener que desayunar los sapos del gobierno, inexistente en la actualidad.
Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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