Nadie aprende la lección con el himno nacional. Por José Crespo

Nadie aprende la lección
Nadie aprende la lección

«Hoy recuerdo cómo el campo del Club de Fútbol Barcelona fue clausurado por silbidos de sus aficionados al himno nacional… ¡hace 95 años!»

Que es imposible el diálogo con quien te pretende imponer sus tesis separatistas es algo evidente, lo contrario es marear la perdiz, dilaciones hasta el hastío para terminar cediendo ante las imposiciones que solo debilitan al conjunto de España. Es lo que tenemos con el gran timo del pesebre autonómico.

Un monstruo que fue dotado de órganos al que se fueron dando cometidos hasta convertirse en un pulpo que todo lo quiera abarcar.

Recordaba hace unos días las sonrisitas de fatuo Arturo Mas con SM el Rey en aquella maldita final de Copa que debió ser suspendida por la afrenta a España en la persona del Rey.

En países nada sospechosos y democráticos de nuestro entorno como Francia hemos podido ver en alguna ocasión cómo allí está prohibido pitar el himno de la Marsellesa en los encuentro y cuando se produce algún gesto de protesta, el partido se suspende automáticamente.

El Himno Nacional se puede compartir o no, pero no se insulta, al hacerlo se insulta a toda una nación.

En Francia, Nicolás Sarkozy estableció que se si se pita el himno con la selección sobre el terreno de juego, las autoridades del Gobierno deben abandonar el palco, el árbitro suspender el partido y la Federación no volver a organizar un partido contra el mismo rival en un tiempo determinado.

En los Estados Unidos de América la norma es clara sobre cómo se debe actual durante el himno: “Deben mirar la bandera y estar de pie atentamente con la mano derecha sobre el corazón y los hombres deben quitarse la prenda que lleven en la cabeza con su mano derecha y sostenerla sobre su hombro izquierdo, con la mano sobre el corazón”.

Hoy recuerdo cómo el campo del Club de Fútbol Barcelona fue clausurado por silbidos de sus aficionados al himno nacional… ¡hace 95 años!

En 1925, ya había aficionados del Barcelona que se permitían pitar o sisear durante el himno nacional español. La diferencia era que entonces, el presidente del Gobierno de España era el general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, Marqués de Estella, hermano de Fernando, el heroico teniente coronel de Caballería caído en combate y jefe del laureado Regimiento de Alcántara,  y padre de José Antonio, fundador de Falange.

Ese año era capitán general de Cataluña Milans del Bosch, abuelo del que luego fue capitán general de Valencia en 1981. Con aquellos caballeros, las chulerías no salían gratis. Tras la pitada al himno español durante un partido del Barcelona, Miguel Primo de Rivera ordenó la clausura del estadio azulgrana durante seis meses. Los aficionados del Barcelona procedían en un elevado porcentaje del movimiento anarquista catalán, muchos de ellos implicados en actividades terroristas.

Hoy en este país de pandereta, un país donde se pretende despenalizar el insulto al jefe del estado y a la vez castigar el piropo, todo es posible desde abortar sin problema y en cualquier momento hasta, y Dios no lo quiera, aplicar la eutanasia a quien consideren oportuno.

José Crespo

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Historia. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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