«En estos momentos me acuerdo del bueno de Javier Santamarta del Pozo porque siempre termina sus tuits diciendo amos no me jodas».
Conversaciones en el andamio: Miércoles, el páramo de las ideas. Por Francisco Gómez Valencia

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«En estos momentos me acuerdo del bueno de Javier Santamarta del Pozo porque siempre termina sus tuits diciendo amos no me jodas».

En la España anestesiada vivimos en la era digital, donde la red nos satura de información hasta tal punto que resulta del todo imposible digerir el big data que nos invade

Bruselas aseguró estar dispuesta a avanzar en el diseño de una tasa Google comunitaria, si bien se inhibía en favor de la OCDE para la creación de una tasa global

En los últimos años el honor no está de moda. Somos testigos día a día de la falta de honorabilidad de nuestros dirigentes, por ejemplo

Con el objetivo casi cumplido, España es mi opinión, un escenario perfecto para que la izquierda gané la partida final gracias a los errores de la derecha

Solo el treinta por ciento del dinero que destinó Zapatero para descubrir las fosas y vaciar las cunetas de muertos sin funeral se empleó en este loable fin.

Nada, o prácticamente nada.., sólo aparece su centro de danza que tengo el gusto de conocer. Hablo de Rafael de Córdova

Ya estamos en la situación que el nauseabundo Manifiesto Scum vaticinaba que se alcanzaría, como paso previo a la dictadura de género

Algo de humo de incienso me acercó a ese trance druídico que todo buen adivino debe provocarse para poder videnciar competentemente con las predicciones

Xabier Fortes pretende darnos lecciones de ética periodística, pero encabezó una protesta de los lecheros gallegos y horas después, intento dar un toque neutral en los informativos de la televisión pública

A Nicolás, el cartero del barrio, hay que cazárselas al vuelo y conversar con él requiere un importante ejercicio de abstracción

Obviamente, existe un machismo que obstaculiza el progreso profesional de las mujeres. Pero si ese fuera el factor único o el principal, entonces cabría esperar que el porcentaje de ellas en puestos directivos fuera mayor en los países con mayor igualdad de género, ¿verdad?