
«La imagen de David LaChapelle se mezcla con el dolor de cabeza que me produce la fiebre y el insomnio que me impiden entender la actualidad política española, repleta de monstruos»
La luces amarillas de la locura del fuego, sus monstruos y de la noche surrealista del capitalismo inflable propuestos por David LaChapelle se mezclan con el dolor de cabeza. El sentimiento me produce la fiebre y el insomnio que me impiden entender la actualidad política española, desbordada por la sinrazón de unos pirómanos con la hoz y el martillo en sus bolsillos. Y compruebo, en la mañana que, en definitiva, todo el espacio de la noche ha quedado ocupado por un amenazador cerdito hinchado con la ideología totalitaria de la corrupción del lenguaje y la de las ideas: Esa enorme coartada política de los genuinos asesinos de la verdad, ladrones del dinero público y violadores de la convivencia, disfrazados, eso sí, de hombres de bien con corbata parlamentaria y con la boca llena de mentiras envueltas en grandes frases lapidarias como la del derecho a decidir, la libertad de expresión o no dejaremos a nadie detrás.

«La actualidad política española, desbordada por la sinrazón de unos pirómanos que han ocupado todo el espacio de la noche con la forma de un amenazador cerdito hinchado con la ideología totalitaria»
Mi doctora me insiste en la necesidad de aguantar sin tomar antibióticos pero le contesto que no entiendo nada de lo que veo a mi alrededor: la sociedad abducida. Y mi doctora me dice que respire hondo, pero con la boca abierta y, enfermo de preocupación, le susurro que hoy los padres están muy preocupados por el adoctrinamiento futuro de sus hijos.
El fonendoscopio frío como el hielo me taladra la espalda, tirito de frío y mientras me bajo la camiseta le insisto a la galena que no se bien qué es peor: El estado de la educación hoy en España o el enfrentamiento civil que sufrimos ya la mayoría.


Un gran artículo.