Los falsos cimientos del autoproclamado progresismo. Por Francisco Gómez Valencia

Calvo arremete contra el Poder Judicial
Calvo arremete contra el Poder Judicial

«Desde los falsos cimientos del autoproclamado progresismo nos dictan  normas y sentencias vacías de contenido aunque convincentes para gran parte de los comunes»

Los invito a comprender las posturas liberales más básicas para que gracias a ello se puedan defender en cualquier barra de bar o mesa de restaurante con sus amigos o cuñados en la medida de lo posible de algunos de los mantras de la izquierda actual.

Sus deconstrucciones mentales más agresivas y a las que estamos expuestos de continuo ante la barbarie progresista fruto de la globalización son muy simples, y si me permiten se las desgloso y explico brevemente para no cansarles demasiado.

Partiendo de sus dos ideas claras y magnánimas construiremos un parapeto firme e indestructible ante quienes nos hablan dictando normas y sentencias vacías de contenido aunque convincentes para gran parte de los comunes.

1ª idea falsa: la sociedad civil pertenece al Estado.

2ª idea falsa: la igualdad parte mediante la ley necesariamente controlada.

1ª idea falsa: LA SOCIEDAD CIVIL PERTENECE AL ESTADO.

Para ellos, los defensores de su justicia social y del reparto equitativo del capital, expoliado a los ricos y repartido por las elites generalmente universitarias que controlan actualmente el Estado mediante la asfixia fiscal y el robo continuado a la población en general, con la excusa del ataque a los más ricos de los que ellos a base de robar a manos llenas también forman parte de ese selecto club, no solo está justificado sino que es lo adecuado.

Igualar a la baja los niveles de riqueza supone directamente desarrollar la necesidad de ser protegido y por esta razón quien vive del estado bien sea trabajando o de forma subsidiaria, siempre terminará estando agradecido a aquel que lo mantiene aunque sea malviviendo.

La función pública, los dependientes, los parados, los jubilados y demás clases pasivas bien por derecho o por obligación generalmente son carne de cañón para la izquierda, y más aún si los niveles educativos son escasos. Para la izquierda son única y exclusivamente lo que ellos consideran SOCIEDAD CIVIL, pues todo lo demás que sean capaces de imaginarse dentro de este grupo, para ellos queda fuera de su control al no disponer de sus voluntades manteniendo con dinero público las mismas como parte del juego de la denigración humana e institucional.

España es el escenario perfecto pues sobrepasamos el número necesario de funcionarios en un modelo de administración a tres niveles superponiendo en ocasiones esfuerzos y competencias sabidos por la clase política, e ignorados para mantener su cuota de poder.

En cuanto a los dependientes se cuentan por miles los que están subsidiados afortunadamente pero hay que destacar que también se cuentan en las mismas proporciones aquellos que están en umbrales de pobreza insostenibles, bien por las cuantías recibidas o por no estar ni tan siquiera protegidos, asunto conocido también por los políticos que miran para otro lado, sabiendo que los reyes son los padres en activo o jubilados.

Respecto a los parados y especialmente los de larga duración, desgraciadamente son esclavos del sistema dependientes de la limosna si lo comparamos con el esfuerzo entregado con los años cotizados al estado en forma de descuentos en sus nóminas, y son humillados y ninguneados desaprovechando el talento de una forma zafia e ingrata.

Y por último los jubilados los cuales en gran medida son los verdaderos expertos a los que todos van a pedir consejo, ayuda y respaldo económico cuando vienen mal dadas sabiendo que su destreza manejando la microeconomía los hace sabios.

Y en el apartado de «otros«, englobaríamos a todos aquellos que de una forma u otra trabajan en entidades privadas soportadas vía subvenciones por el estado. Organizaciones bien alimentadas con recursos públicos a cambio de la divulgación ideológica indiferentemente de que su labor a veces, provoque más fragmentación.

Estas cinco categorías o estratos sociales son los considerados desde la izquierda la sociedad civil, controlada y financiada, soportada y alimentada culturalmente, desarrollada y manipulada con el miedo al contrario, a la ruina, a la pérdida de derechos fundamentales mintiéndoles simplemente; no es difícil…

Será labor del político de talante liberal bien sea progresista o moderado el empoderamiento de estas capas sociales haciéndoles ver que su poder individual superando el miedo a la mentira no les privara de sus merecidas ayudas, sino todo lo contrario.

Un sistema de reparto de los medios públicos transparente y bien definido obviando lo innecesario bastaría para llevar a cabo una verdadera justicia social, incrementando prestaciones justamente repartidas y desarrollando las capacidades de los individuos para ser no solo más aptos para reintegrarse al mercado laboral, sino para que mientras lo hagan ayuden a las empresas con su esfuerzo de aprendizaje, al estilo de la formación profesional.

En cuanto a las entidades regadas con ingentes cantidades de dinero público, deberían de dejar de estarlo y sería otra manera de acelerar la verdadera igualdad en el ámbito de las organizaciones no gubernamentales, pues participar del mercado buscando fuentes de financiación privadas, si es que verdaderamente su función lo justifica para seguir existiendo, verdaderamente las haría mejores.

Hay que dar la vuelta al discurso para que la sociedad entienda que vivir del estado no implica subordinación sino todo lo contrario. Cobrar del Estado es un derecho fundamental si verdaderamente el individuo se lo merece. Aportemos valor a su condición en contra de la hipocresía subsidiaria de la izquierda.

Iglesias intensifica sus ataques al Rey
Iglesias intensifica sus ataques al Rey

2ª idea falsa: LA IGUALDAD PARTE MEDIANTE LA LEY NECESARIAMENTE CONTROLADA.

Solapar los poderes supeditados al ejecutivo es otra de las cuestiones más conocidas que persiguen estos falsos demócratas, pues como grandes sátrapas necesitan estar auspiciados por el peso de la ley aprovechando el respeto que provoca.

Cualquier aberración si está justificada jurídicamente estará bien para la sociedad aunque se la haya privado del necesario debate para consensuar las demandas de la gente.

La justicia pervertida con el control del ejecutivo justifica el todo vale y todo está amparado tras las togas negras de los jueces y letrados, por lo que será primordial controlarlos de cualquier forma que sean capaces de imaginar legal o ilegalmente si fuera necesario con tal de conseguir su objetivo.

Recuerden los casos de acoso y chantaje a los jueces que investigaban los ERTES de Andalucía hasta hacerlos dimitir, ascendiéndolos para que cejaran en su empeño de llegar a la verdad igual que hicieron con los Jefazos de la Guardia Civil para callarlos y comprarlos. Recuerden las investigaciones vaginales, las pintadas en las casas de algún valiente en territorio hostil catalán cuando perseguía a los golpistas y raperos fugados en Bruselas o Irlanda, o recuerden por ultimo también las amenazas de muerte de parte de progresistas supuestamente podemitas a aquel que actualmente los está investigando.

El concepto de igualdad ante la ley desde la izquierda parte de esta premisa, y por lo tanto carece de sentido pues la consecución de un valor fundamental no puede ser resultado del chantaje y la mentira.

Por lo tanto cualquier político liberal bien sea progresista o moderado deberá fomentar la igualdad desde la ley y no mediante ella. Desde la ley seremos todos iguales, seamos quienes seamos y es necesario comprender la diferencia pues dado que parece que los políticos son incapaces de hacerlo ver o entender a gran parte de la población, deberemos ser cada uno de nosotros en nuestro entorno quienes desarrollemos la idea de la igualdad desde la ley que nos hemos dado todos para controlarnos a todos con el debido debate social sobre la utilidad de las mismas.

Para terminar decir por tanto que en un entorno mínimamente democrático “LA SOCIEDAD CIVIL NO PERTENECE AL ESTADO” y que “LA IGUALDAD SE CONSIGUE DESDE LA LEY”, así que saquen sus propias conclusiones sobre la calidad de la democracia aquí y ahora…

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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