Sobrevivamos, porque otra cosa, por el momento con este gobierno va a ser difícil. Por Rodolfo Arévalo

Sobrevivamos, porque otra cosa, por el momento con este gobierno va a ser difícil, Saquean fiscalmente las herencias. ¿Qué esperabais? Hay que pagar su escandaloso tren de vida. Ilustración de Linda Galmor.
Sobrevivamos, porque otra cosa, por el momento con este gobierno va a ser difícil, Saquean fiscalmente las herencias. ¿Qué esperabais? Hay que pagar su escandaloso tren de vida. Ilustración de Linda Galmor.

«Les deseo una feliz continuidad en su vida, que sobrevivamos, porque otra cosa, por el momento con este gobierno va a ser difícil»

Recuerdo que desde hace ya mucho tiempo, llega el fin de año y no me he propuesto absolutamente nada, ¿para qué? Prefiero no llevarme el chasco al final del siguiente periodo anual. No creo en el destino, no creo que la vida tenga una finalidad fuera de tener hijos, sobrevivir por el instinto de supervivencia y dejar a nuestra descendencia bien colocada, o mejor de lo que lo estuvimos nosotros, para que hagan lo mismo. Es una continuidad sin destino en lo universal, no como lo fue España durante muchos años y que ya no es. No es que yo fuera Franquista, no tenía edad para serlo, ni para dejar de serlo. Ahora el más que famoso dictador por mencionado tras cuarenta y cinco años de su muerte, ni siquiera tiene un lugar de culto, está en un cementerio pequeño, como por vergüenza, una vergüenza que no sienten otros incluso por sus dictadores.

Eso se explica por una sencilla razón, fue presidente de gobierno y merece respeto. No como otros muchos, que desentierran momias en lejanos desiertos y alguna hasta cercana. No sé si este comportamiento humano tiene sentido o es una mera psicopatía de comportamiento obsesivo, vaya usted a saber. Ni siquiera sé si el universo, tiene un sentido, no sabemos nada de él, o apenas cuatro cosillas. No hay nada en él que tenga una importancia relativa con o para nosotros que no somos más que un subproducto del polvo de las estrellas, como decía Carl Sagan. Imaginen incluso si como dicen lo que hay ahí fuera es un multiverso, miles de universos paralelos.

Lo único que nos hace diferentes de cualquier otro ser vivo es nuestra capacidad para conocer, para expandir nuestro saber, por un mero ansia de justificar la existencia, como algo importante. Unos lo buscan en la trascendencia hacia la divinidad y otros simplemente en dejar, según sus capacidades, algo que sirva a los futuros humanos. Pero, ¿cree alguien qué si pudiéramos saber si nuestra existencia implica algún tipo de significado importante fuera de la propia familia y amigos, seríamos más felices? Lo dudo, yo por lo menos no.

Lo que me hace feliz, es estar con la mujer que me eligió, porque los machos humanos no eligen nada de nada en cuestión de hembras, muy al contrario son ellas las que sí lo hacen. Luego dicen que los machos machistas las oprimen. Haber elegido otro… También me gusta poder enseñar a mis hijos las cosas que hice de joven, porque los dos han seguido caminos iguales o parecidos a los míos. Puedo advertirles de los peligros y las posibilidades que tienen, aunque son más inteligentes de lo que yo lo era con su edad.

Romper el cascarón familiar me costó, siempre tuve temor con las despedidas, quizás porque de pequeño con cada traslado de mi padre, me quedaba al principio con mis abuelos y aquello era para mí una pérdida. No sé, en todo caso yo procuro estar siempre que puedo con mi familia y trato de ser cercano, tanto que a veces, como a mi amigo al que le gusta la pintura a veces, al segundo bote, se empalaga. Pues sí, aquí está este año nuevo 2021 al que no he pedido nada, cada uva de las doce entró por el gaznate, rítmicamente y sin ninguna esperanza. O tal vez con desmotivación, no creo que a ningún político Podemita le haya pasado lo mismo y eso teniendo en cuenta que cada vez son menos. Partidos como el de Arrimadas, la verdad no tienen mucho que perder, ya son cuatro o cinco, así que ella, eso, sobreviviendo, Pablo Iglesias con podemos, eternamente cabreado con el mundo y con los que no piensan como él, habrá pedido al nuevo año la República, no se para qué, quizás para que la caca pueda pincharse en un palo cualquiera, porque el problema no es el sistema, ni siquiera la cerrilidad de algunos españoles, el problema es la eterna improvisación y chapuza nacional, que solo se arregla un poco, no mucho cuando gobierna la derecha, para que se arreglara de verdad la pasada por la derecha debería ser de al menos tres o cuatro legislaturas.

Lo malo es que después volvería a ganar la izquierda y otra vez tendríamos quiebra. El español es así, algo vago, mentiroso y envidioso, pero no comprende que en este nuevo siglo los tiros no van por ahí, sestear y esperar a los turistas ha dejado de estar de moda. El ejemplo lo tenemos en Amancio Ortega, bestia negra del gobierno y de Podemos, ese es el camino a seguir. Todo depende, no de esperar que el año nuevo sea bueno o malo depende, única y exclusivamente, de nuestro trabajo de hormiguita, día a día sin pensar en grandes cambios y triunfos irreales.

Si vemos la vida de muchos otros humanos que llegaron a conseguir logros importantes, vemos que tardaron mucho y pasaron muchas decepciones incluso sufrimientos para conseguir sus objetivos pequeños o grandes, dejándose literalmente la vida en el empeño, como por ejemplo Madame Curie. Siempre me gusto la novela la Náusea de Jean Paul Sartre, sobre todo el final en que relata la inutilidad del propósito del compositor sudando la gota gorda en su apartamento opresivamente caluroso, tratando de sacar de su piano las notas de una canción para pagar las facturas y de la cantante que la ejecuta en un bar de mala muerte, para llevarse unos dólares y unos aplausos de gente que bebe y ni siquiera escucha.

Hay poesía humana en ello, hay sudor, mal olor, hay lágrimas, esfuerzo, belleza y depresión, una inmensa depresión por saber que al final el tren que el protagonista espera en la estación de Bouville o ciudad del fango, se lo llevará, como el año nuevo a otro lugar, con su mismo bagaje, su misma vida y desesperanza, que volverá a conocer gente como el Autodidacta que iba a la biblioteca a estudiar con la enciclopedia cada término, para acabar teniendo un conocimiento inútil.

Sí, es posible que mañana nieve en Madrid y un manto blanco cubra la comunidad, esto al menos nos recordará que estamos vivos, notaremos el frío y el ruido amortiguado en los copos caídos y tal vez, solo tal vez, revivamos los años en que en Madrid nevaba y en los que fuimos felices. Eran otros tiempos, éramos más jóvenes y todavía había esperanza de vida y libertad. Les deseo una feliz continuidad en su vida, porque otra cosa, por el momento con este gobierno va a ser difícil.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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