De cuando mi alma comenzó a morir. Por Rodolfo Arévalo

Rodolfo y los cosmonautas
Rodolfo y los Margonautas

“Hace ya trece o catorce años, mi último grupo musical se deshizo, y desde aquel momento, ahora lo siento, mi alma había empezado a morir”

Hace ya trece o catorce años, mi último grupo musical se deshizo, sabía que desde aquel momento, mi aventura tratando de hacer que perdurara, aunque fuera en segunda línea en los escenarios, era algo imposible dado que no teníamos el respaldo de ninguna compañía musical. Tampoco sabíamos hacer buen uso de las redes sociales para promocionar nuestra música. No es que fueran canciones para tirar cohetes, pero algunas no estaban nada mal, modestia aparte.

Hacer otro grupo musical ya con cincuenta y nueve años me parecía bastante difícil sobre todo si se partía de nada, así que lo olvidé, muy a mi pesar. De tarde en tarde todavía me pongo con el piano, la guitarra o directamente con el secuenciador del ordenador a componer, estudié música en mi juventud, y aunque mis estudios llegaron solo a tercero de Armonía, algo sé. No mucho, pero algo.

A veces mi hijo que estudia música de manera profesional y que es un excelente guitarrista, yo diría brillante, me corrige fallitos en el movimiento de voces y en la secuencia de acordes, ahora que ya tiene mucho más nivel que el que yo nunca llegaré a tener. Se lo agradezco infinito y estoy orgulloso de que él pueda conseguir lo que yo no fui capaz de lograr. Pero esto es y siempre ha sido el tambor sobre el que redobla mi vida y esfuerzo. Tanto la música, como contar historias, escritas.

Ya desde muy pequeño a mis padres les hacía gracia la frase por la que siempre empezaba los cuentos que a veces les contaba. “Pues veréis, era de noche y había una casa toda apagada, toda iluminada”, esto ocurría cuando tenía cuatro o cinco años aproximadamente. Luego permanecí en silencio “¿literario?” durante muchos años, hasta que en la adolescencia, como casi todo el mundo, me dio por escribir al desamor, como habrá hecho la mayor parte de la gente de mi generación. Nunca lo hice para nadie, solo anotaba cosas en un cuaderno azul de anillas cuadriculado.

Escribí letras de canciones y fueron pasando los años y los múltiples experimentos grupales de música. Muchos escritos no servían para letra de canciones así que los guardaba, para mi, en un cajón. Hacia los quince años me dio por la lectura y no paraba de leer siempre que podía, quitándome horas de sueño y de estudio, con las consiguiente malas calificaciones en bachillerato, pero esto creó un hábito que me ha hecho aprender mucho sobre las cosas que pasé por alto en la adolescencia.

Reconozco que esta paseata de hoy es más una confesión personal, que una exposición de hechos actuales de cualquier tipo, pero a veces hay que volver la mirada hacía uno mismo, que desde luego se siente igual de torpe que un adolescente, aunque ya sume mas de cinco o seis adolescencias.

Muchas veces me he reencontrado con esas notas, esos escritos salidos del alma, y he recuperado el sentimiento la alegría o el dolor de aquel lejano momento. Esa es la manera que tengo de no perder los valores que me hacen humano y la manera que tengo de saber quién soy y por qué estoy aquí. Lo más probable es que todo lo que hacemos en la vida pase sin pena ni gloria, y que todos salvo excepciones, dejen pensamientos y sentimientos merecedores de valoración, pero que le vamos a hacer solo somos animales racionales.

Hace ya cinco años, en una editorial, leyeron un escrito mío “El bosque de Euxido” y les gustó. Lo publicaron. Como no había publicidad, ni premio literario, ni nada por el estilo, pasó sin pena ni gloria salvo la difusión que yo pudiera hacer entre los amigos. Una por aquella época nueva amiga, Zoé Valdés, escritora ya reputada, hizo una muy buena crítica que le agradeceré siempre y la novela tuvo una pequeña oportunidad, volvió a ser editada y publicada por otra editorial en la que también tuve que aflojar, parte, de mi bolsillo. Pero bueno, que le vamos a hacer.

Ahora publican DIARIO DE ALTO SECRETO, BAJO SECRETO y tendré como siempre que aflojar algo, un poco, el resto lo pone la editorial, mi agujero negro del pantalón, al parecer no hay otra. Y es que desde que no existen los mecenas hacer arte o cosas similares se ha vuelto, sino imposible sí, difícil. De todas maneras, no nos podemos quejar, estamos en un país en donde las grandes masas de gentes no están interesada por la cultura de ningún tipo, salvo que sea el reguetón o las palizas y peleas grabadas con el móvil y colgadas en Tinder, para escarnio de los que las sufren.

Pero eso sí, sin dar nombres, tampoco el de violadores en manada extranjeros, pobrecillos, que sois unos putos racistas “troncos” y todo así. Pero como decían en el grupo musical AGUA VIVA “es así mi país”. Es por esta razón por la que hoy estoy perdiendo las ganas de componer, que es un esfuerzo para mí, así como escribir y a veces me paso el día colgado de internet. Cuando digo colgado es literalmente, colgada mi alma, en un aburrimiento infinito, y lo peor es que no sé como salir, no veo el regreso a la alegría y al poderío de actividad creativa de hace tan solo un año atrás.

Eso sí, agradezco infinitamente a un amigo, adquirido ya post jubilación, que me abra su proyecto informativo, lapaseata.net, como refugio de mi pensamiento y de mi alma, aunque estos a veces tengan muy poco que ver con la realidad informativa de la actualidad, que por cierto es bastante asquerosa. No sé, será que la gente que se dedica a romper las bases de la sociedad y la convivencia, son siempre los mismo que esos que se dedican a dar palizas a sus compañeros y compañeras de instituto. ¡ La selva ¡ y sin tener que haber venido en pateras. ¿Será que soy un racista?

Quien sabe resulta que hoy en día te sacas el carnet del Pips y luego resulta que eres un fascista, pero de cualquier cosa, o de Vox que no lo es en absoluto, o de Podemos que algo de tufillo exhala. Por todo lo explicado es por lo que hace ya trece o catorce años, mi último grupo musical se deshizo, yo supe aquel día que el mundo iba a cambiar radicalmente, se veía claramente, el 15-M manipulado por los agitadores comunistas es lo que crea.

Proporcionar a esa tropa, algo con espíritu creativo, como no sea una oda a Lenin, casposa y costrosa, no va ya a ninguna parte, sobre todo si no la envías vía móvil. El atonta consciencias, sobre todo invalida la creatividad, por eso el Prohibido Prohibir del sesenta y ocho hoy no tiene ningún sentido porque realmente todo lo que no está autorizado por este gobierno, está prohibido. Y el arte, la cultura, la creatividad, están bajo celemín y no se pueden ver. ¿No es una pena?

Así que jovenzuela, congela tu última pose “selfie” sonriente, mucho más no nos va a quedar antes de que tu boca se congele en un rictus agrio de encadenada a una vida sin sentido. Hace ya trece o catorce años, mi último grupo musical se deshizo, yo sabía que desde aquel momento, mi aventura tratando de hacer que perdurara, aunque fuera en segunda línea, en los escenarios, era algo imposible. Mi alma había empezado a morir.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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