
«En este país no hay normalidad democrática porque hay personas que pretenden subvertir el orden legal y constitucional que han jurado o prometido cumplir y respetar»
Por una vez estoy de acuerdo con Iglesias, en este país no hay normalidad democrática. No la hay desde el momento en que personas que trabajan (es un decir) para destruir el país al que han jurado o prometido servir. Que pretenden subvertir el orden legal y constitucional que han jurado o prometido cumplir y respetar. Que apoyan a quienes incumplen las leyes, que intentan recortar las libertades y derechos de otros ciudadanos…
Que personas así estén en las principales instituciones de gobierno de ese mismo Estado contra el que conspiran significa que en este país no hay normalidad democrática y, lo que es peor, no hay conciencia democrática y de defensa de los derechos y libertades ciudadanas.
De haberla ningún medio de comunicación pondría a estos parásitos al mismo nivel que políticos y ciudadanos democráticos, respetuosos de la ley, que contribuyen al sostenimiento y mejora de su país desde cualquier opción política, legítima y legalmente expresada.
Ningún ciudadano les gratificaría con su voto…
Tal vez el error esté en la fórmula impuesta para expresar el acatamiento a ese orden constitucional y legal. ¿Qué trascendencia tendrá jurar o prometer por su conciencia y honor para alguien que carece de esos altos atributos morales?

