Estamos metidos en un pozo ciego, en una profunda letrina y no lo vemos. Por Luis Bully

 

Estamos metidos en un verdadero pozo ciego, en una profunda letrina. Pieter Bruegel the Elder
Estamos metidos en un verdadero pozo ciego, en una profunda letrina. Pieter Bruegel the Elder

«Estamos metidos en un verdadero pozo ciego, en una profunda letrina. Cada paso del Gobierno y de quienes le aplauden o colaboran con él, es una excrecencia más»

Cuando D. Manuel Artero me ofreció colaborar en La Paseata, me frenó, entre otras cosas, el hecho de que cuando escribo algo lo hago desde los sentimientos y no desde la razón. Escribo lo que me pide el cuerpo y cuando me lo pide, y eso es algo complicado de llevar, pues supone un continuo vaivén y muchas veces te coloca en una posición indebida. Pero es lo que hay.

Hoy voy a hablar de algo de lo que creo tener algún conocimiento, de la Mierda. Sí, de los excrementos, de esa materia que los seres vivos generamos durante los procesos digestivos y que luego excretamos al exterior.

La semana pasada les hablé, aunque con muy poca aceptación, de la fertilización y nutrición de las plantas. Hoy lo voy a hacer desde otro punto de vista. Y supongo que tendré menos aceptación aún. Pero me da igual, la verdad. Últimamente muchas cosas me dan igual, pero especialmente el que me acepten o no, porque viendo lo que la mayoría está aceptando en estos tiempos… Mejor ser un verso libre o esa mosca molesta, cansina y aburrida que revolotea sobre la mierda pero que nunca se mancha con ella.

Sé algo de mierda, de porquería, porque me paso el día entre ella. Voy caminando con las ovejas y el suelo está lleno de cagalitas. Entro en la nave, y el suelo está cubierto de estiércol. Me acerco al prado de las vacas y me encuentro con enormes plastas húmedas por doquier. En las cochiqueras ni les cuento, una masa de aspecto bituminoso y maloliente que alguno compara con el petróleo.

Como ya les expliqué, el estiércol es un estupendo fertilizante, pero tan bueno es aplicarlo en su justa medida como malo es pasarse en la cantidad.

Todos los excrementos, al menos los que yo conozco, pueden utilizarse como abono. Unos son más ricos y otros menos. Unos huelen más y otros prácticamente nada, aunque esto depende mucho de la cantidad y el grado de fermentación.

Una de esas bolitas que cagan los conejos o las cabras y ovejas, apenas permite apreciar algún aroma en el momento de la expulsión del cuerpo. Por si sola y en seco, nada, cero. Pero en un buen tomo con paja y humedad, el olor puede ser muy molesto.

Diría que en escala ascendente luego vendría la basura de caballo, de vacuno, de porcino, la humana, la de perro. Esta escala es particular y poco científica.

En el grado de repugnancia podemos intercambiar la de perro por la humana. La mierda humana es especialmente repugnante y asquerosa para los propios humanos.

Cuando la mierda es sólida, se puede pisar sin temor a mancharte más que las suelas, pero cuando está líquida o semilíquida, te acabas pringando de mala manera.

Cuando una masa acuosa de mierda empieza a secarse, y adquiere una consistencia pastosa, en la superficie se muestra seca, pero si pisas en ella, te engulle hasta el fondo de su espesor. Y se mete por cada agujero, grieta o resquicio de calzado y vestido. Y la sensación es verdaderamente asquerosa, repugnante. Y si es de cerdo, el olor se quita francamente mal.

Y aquí llegó a donde quería, a una masa acuosa, pastosa, oscura, olorosa, desagradable, en la que nos estamos metiendo poco a poco. Lentamente nos está engullendo. Algunos somos conscientes de ello, otros, muchos, millones, la mayoría, no. No son conscientes. No lo ven. No lo aprecian, pese a estar dentro del espeso caldo hasta la cintura.

Y cuanto más te metes, más efecto de succión se ejerce sobre tí. Más difícil resulta moverse. Más complicado acaba siendo el moverse y el salir. Se puede comparar a las arenas movedizas de las películas, que aunque pudiera pensarse que son cosa únicamente de película, no lo son, son reales y muy gráficas para entender lo que pretendo decir.

Estamos metidos en un verdadero pozo ciego, en una profunda letrina. Y no lo vemos.
Cada paso del Gobierno y de quienes le aplauden o colaboran con él, es una excrecencia más, que engrosa la masa de mierda.

Cada minuto que permanecemos inmóviles, es una nueva capa que se suma a la anterior.
En muy poco tiempo, la mierda nos cubrirá a muchos, a otros, a los que el Gobierno considera con derecho a salvarse, sólo les salpicará, pero cuando caminas entre mierda, nadie se salva, todos acaban pringados, y la mierda humana es especialmente asquerosa.

Luis Bully

Luis Bully

A los catorce años sembré unas alubias, cuando las vi germinar y convertirse en unas hermosas plantas quedé maravillado y decidí ser agricultor, y eso soy, agricultor y ganadero. En el camino fui algunas otras cosas, pero no tuvieron gran importancia. y, por ello, pretendo dar a conocer las realidades de quienes habitamos un mundo condenado a la desaparición si quienes suelen dirigir nuestros destinos terrenales no cambian su forma de entender lo que es el mundo rural y las necesidades de quienes vivimos en él.

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