La mancha de la mora con otra verde se quita… Por Francisco Gómez Valencia

Solo consiguen ver tres géneros tres, el masculino, el femenino y el neutro
Solo consiguen ver tres géneros tres, el masculino, el femenino y el neutro

«Los gritos, las batucadas, las letras cutres adaptadas al son de la «Bella Ciao», la criminalización al hombre por existir y el acoso al resto de mujeres femeninamente feministas»

Pasados los gritos, las batucadas, las letras cutres adaptadas al son de la «Bella Ciao», la criminalización al hombre por existir y el acoso al resto de mujeres femeninamente feministas de la parte liberal del pensamiento político, aparece «fumando en pipa», la dulce Irene, la nueva diva del radicalismo de género menospreciado por las históricas que solo consiguen ver tres géneros tres, el masculino, el femenino y el neutro, como toda la vida del señor.

La mancha de la mora con otra verde se quita...
La mancha de la mora con otra verde se quita…

«Sánchez cual Rey León, se presenta en la cueva de la diva para proceder a la doma de la dama más sonriente»

Sánchez cual Rey León, se presenta en la cueva de la diva para proceder a la doma de la dama más sonriente que nunca humillando de nuevo al macho alfa que una vez más perdido andaba haciendo el zángano viendo series seguramente con Errejón, planeando probablemente la semana de tres días laborales…

¡Qué momentazo!

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Deja un comentario