Piensa el ladrón que todos son de su condición… Por Jorge Rodríguez Rueda

Piensa el ladrón que todos son de su condición...
Piensa el ladrón que todos son de su condición…

«Piensa el ladrón que todos son de su condición. Entiendo que eso puede significar que quien no se fía de los demás es porque el mismo no es fiable»

Hay un refrán que reza así; piensa el ladrón que todos son de su condición. Entiendo que eso puede significar que quien no se fía de los demás es porque el mismo no es fiable, lo que a menudo es así, pero también suele ocurrir que se de el caso totalmente opuesto, es decir que alguien sea tan confiable y a la vez tan confiado que se la metan doblada por todas partes hasta que llegue el momento en el que a base de hostias despiertas y te das cuenta de que no te puedes fiar ni de la madre que te parió.

¿Es eso lo que les está ocurriendo a los políticos españoles? ¿Son menos fiables que un coche sin frenos? ¿O es que se han traicionado mutuamente tantas veces que ya no se fían ni de su propia sombra? Personalmente creo que es una situación bastante triste, pero sobre todo muy preocupante, pues la segunda cualidad de un político (la primera es la honestidad) debe ser la fiabilidad. Si no se fían los unos de los otros, ¿Cómo pueden esperar que los ciudadanos confiemos en ellos?

Claro, que también puede ser que les dé igual, y si no ahí tenéis a Pedro Sánchez que miente más que un horóscopo y todo el mundo lo sabe, pero a todas luces no parece preocuparle lo más mínimo. El caso es que por un motivo o por otro, los partidos políticos crean alianzas, rompen pactos, convocan elecciones anticipadas y presentan mociones de censura. Y todo ello porque no confían en sus oponentes.

Quizás porque hoy en día no se hace oposición con el noble fin de mejorar las cosas, sino con la intención de joder al contrario y arrebatarle la silla para posar cada uno su excelentísimo trasero. Lamentable, pero tristemente cierto.

Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de siete libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida, Gente corriente. Los Ausentes. Versos anónimos y El vértigo del sueño. Ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

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