La conjura de los necios: Universal e imperecedera Por Antonio Ramírez

La conjura de los necios
La conjura de los necios

«La conjura de los necios, es una de esas novelas universales e imperecederas y reeditada continuamente. No deja indiferente a quien se adentre en sus páginas»

Clásico entre clásicos. Imponente novela, de lo mejor en la historia americana, cuya lectura es obligada para quien ame a al literatura. Obra póstuma de John Kennedy Toole (quien ni siquiera la llegó a ver publicada) y que consiguió el Premio Pulitzer en 1981. Esto todo un compendio de personajes, unos entrañables y otros detestables, encabezados por Ignatius Reilly, protagonista tan excéntrico y cínico como adorable.

En su relato, Ignatius disecciona la sociedad americana con episodios, aunque grandilocuentes, geniales.

Probablemente, La conjura de los necios, es una de esas novelas “universales e imperecederas” y reeditada continuamente. No deja indiferente a quien se adentre en sus páginas y, teniendo en cuenta el momento actual (singularmente el político) en el que hasta hay quienes conjuran contra si mismos, es de actualidad. En España, vino, desde su primera edición, por Editorial Anagrama. Muy, siempre, recomendable.

Antonio Ramirez Velez

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma. Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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