Tiempo de incienso y naftalina. Por Francisco Gómez Valencia

 

El absoluto recogimiento otra vez de forma coercitiva del Gobierno y sus FFCCS del Estado
El absoluto recogimiento otra vez de forma coercitiva del Gobierno y sus FFCCS del Estado

«Vuelve a oler a naftalina, decía el felón Pedro Sánchez, y lo repitió como si eso fuera un insulto. No señor: los valores de la España tradicional, sin complejos volverán más pronto que tarde»

Cuántas veces hemos escuchado eso de que los más mayores deben imprimir un ritmo constante para asegurar los cambios necesarios. Especialmente por los continuos ataques recibidos desde marzo del año pasado hemos aprendido a hacer nuestras, cuestiones difíciles y poco debatibles como la funcionalidad de la Carta Magna. Es el momento más delicado, no podemos desfallecer, la izquierda nos atenaza sin piedad ahogando nuestras más simples esperanzas de volver a vivir en una España libre de corrupción al servicio de unos pocos que diariamente se ríen de nosotros con una desvergüenza sin igual, al amparo de la mentira como forma de vida.

Y para poder exigir responsabilidades continuando con el tema de las sufridas limitaciones que estamos padeciendo y que en estos días festivos se atenúan más aun al golpear al espíritu, es preciso explicar debidamente otra vez lo de la “visión” y la “misión· del electorado de centro derecha en el juego de la política en España, ahora que ni en estos días de refugio y paz interior se nos deja de atosigar. La visión está muy clara, no hay más que leer las grandes propuestas solapadas (unidad, nación, propiedad privada, libertad, etc…) y esto es sin duda la gran cuestión (primero lo común)… Y la misión de las fuerzas del bien, consiste en devolver a la sociedad española un referente en el centro derecha ideológico con valores claros, sencillos, realizables a corto y medio plazo en los ámbitos donde adquieran responsabilidades efectivas, demostrando casi de forma inmediata que todo lo explicado es cierto y útil para la nación. Otra vez es de recibo que la gente sean los primeros en exigir la responsabilidad necesaria para desarrollar las medidas primordiales para volver a poner cada pieza del puzle en su sitio.

Por todo esto, no hay que perderse en medidas socialmente innecesarias, pues es tal el grado de descomposición de la política tal y como la conocemos a través de los partidos del arco parlamentario, estatal, autonómico y municipal, que las expresiones de “partidos necesarios” o la también utilizada “política sin complejos” o “voto útil”, aun siendo necesario en el lenguaje canchero de un mitin, quizás, en mi humilde opinión deberían guardarse paras las próximas campañas electorales y comenzar a realizar cierta pedagogía transmitiendo las ideas fundamentales esgrimidas en las bases programáticas a través de las herramientas tipo, redes sociales, cuadros de mandos, afiliados y simpatizantes, dejando a un lado consignas a día de hoy imposibles. No significa que en un momento dado no se recuerden pero si se trata de no vender proyectos irrealizables a corto plazo. Es capital, que hagan todo lo posible por exponer a los líderes más mediáticos en los más importantes foros de opinión tanto en medios de masas como en lobbies influyentes donde perciban que el posicionamiento cercano a la formación les garantice seguridad y estabilidad legal al amparo de su discurso.

La exposición en los medios de masas debe ser tranquila, pausada y demostrando que los principios básicos del programa son muy necesarios sin tapujos, o complejos y sin entrar en comparaciones con otros que se atribuyan los éxitos como el dirigirse al colectivo feminista, progresista, o a los defensores de la verdad implantada en su falsa memoria como algo propio. Los autogolpes en el pecho inventando trifulcas callejeras propias de chanchulleros, así como raros ataques a inmuebles donde las imágenes de la cámara de seguridad muestra como desde que se realiza el ataque, hasta que prende la llama hay o aparecen más utensilios en la mesa, significa que hubo manipulación, por decirlo de una forma suave, y debe provocar que el votante sepa de antemano quién saca a la palestra la mentira como eje de su campaña haciendo el ridículo desde el minuto uno incorporando esa actitud falaz en sus mítines.

Los buenos deben cuidar como nunca a sus colaboradores, afiliados y simpatizantes anónimos que invierten su tiempo transmitiendo esos valores sin miedo, demostrando convencidos el papel primordial de las bases en una campaña con una carga ideológica tan radical. Y hay que desarrollar a líderes menos mediáticos de tercera línea en adelante para que intervengan en escenarios más a pequeña escala, demostrando cercanía y calidez.

Por último hay que destacar un hecho puntual ya mencionado anteriormente de pasada, que es la importante repercusión que las ideas marcadas en los programas de las fuerzas del bien deben tener en los «millennials». Jóvenes influenciables por su desconocimiento de la política, debido a su lógica inexperiencia y que ha recibido información muy abundante pero también muy distorsionada a través de las redes sociales y grandes medios quitándoles el mínimo interés. Sin duda estos bien aconsejados por padres y abuelos, deberían confiar en las sabias lecciones que da la experiencia vital, provocando una revalorización del traspaso de los valores en una o dos generaciones, provocando un porcentaje altísimo de nuevos demócratas votantes de centro-derecha, absolutamente defensores de nuestra querida pero apaleada y humillada nación por los separatistas, progresistas sin rumbo, históricos felones, minorías defensoras de condiciones sexuales minoritarias y europeístas ávidos de poder restando la Soberanía Nacional de forma cada vez más obvia.

Por segundo año consecutivo la Semana Santa cerrada a cal y canto
Por segundo año consecutivo la Semana Santa cerrada a cal y canto

Solo por esto no cabe otra posibilidad que la de reconocer el rotundo éxito que estas ideas sacadas del cajón de nuestros padres que no tuvieron en las últimas elecciones un gran resultado, lo cual provocó un contexto político español de cambio cada vez más fragmentado resultado del fin del bipartidismo efectivo que ha dominado durante los últimos 40 años, bien gestionadas de nuevo, traerán la prosperidad necesariamente deseada. La reforma de nuestra Constitución es después de cuarenta años en vigor, irremediablemente necesaria y aceptar esta premisa no debe alterar la vida social y política de la nación, ni la paz social entre los que la defienden tal y como está y aquellos tan cercanos que no descartan darle una vuelta..

El contenido de nuestra Carta Magna incluye la posibilidad de defender diferentes posibilidades políticas como autonomismo, confederalismo, federalismo, recentralización e independencias siempre que se haga con arreglo a la ley y pacíficamente conforme a las reglas democráticas. Por este motivo decir que pensar en hacerlo es anticonstitucional es una absoluta estupidez ya que es desde dentro y conforme a la Ley, como se deben intentar cambiar las cosas. Defender el texto tal y como está y negarse en rotundo a debatirlo por miedo a los movimientos que plantean cambios del modelo territorial, no es inaudito en la historia de partidos en España, lo han propuesto casi todos alguna vez y aun así ahora parece aflorar por quienes la quieren, desde el Gobierno “legal e inmoral” dilapidar sumándose a tal opción. Teniendo en cuenta esta nueva realidad que vivimos, parece que es algo habitual en una parte de los partidos representados en el Congreso tener esa necesidad a flor de piel en cada una de sus declaraciones y no hace sino darnos la razón a aquellos que pensamos que las fuerzas del bien, deben quedarse donde están y tratar de gobernar España a corto plazo para seguir durante al menos la próxima legislatura, manteniendo al personal con el corazón tranquilo a la hora de ponerse a debatir algunas cuestiones para las que hará falta acuerdos muy sólidos o mayorías absolutas para tratar de imponer democráticamente otras medidas tan urgentes y necesarias como el cambio de la Ley Electoral vigente o incluso la ilegalización de partidos con lo que ello conlleva de riesgo social en las calles.

Vuelve a oler a naftalina, decía el felón Pedro Sánchez, y lo repitió como si eso fuera un insulto. No señor: los valores de la España tradicional, sin complejos volverán más pronto que tarde a prevalecer sobre la decadencia de la socialdemocracia tumbada por la globalización mal interpretada desde el Consejo de Europa y sus adláteres antinacionalistas defensores de lo ajeno, y ello será así por la gracia de Dios nuestro señor comenzando la remontada el cuatro de mayo desde Madrid.

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FranciscoGómezValencia.Politologo

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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