Los senderos del mar: un viaje a pie. Por Antonio Ramírez

 

Los senderos del mar
Los senderos del mar

«Los senderos del mar es una obra que incita al viaje, a caminar observando y sintiendo, un aliento a los sentidos. María Belmonte nos reclaman a una aventura memorable»

Esta obra de gran evocación al mar, es un recorrido a pie por la costa vasca y de enorme belleza. Belleza, por la descripción de paisajes, fauna y lugareños; belleza, por la cita y el recuerdo de personajes históricos que hicieron de esa zona norteña española un lugar de encuentro de escritores, científicos o miembros de la nobleza, amén de otros de infausto recuerdo.

Su recorrido, descriptivo desde el primer paso, nos lleva por toda la cornisa costera haciendo parada en pequeños pueblos, playas, ensenadas o promontorios y y en su transcurrir, nos va ofreciendo lo más interesante del lugar. Es una obra que incita al viaje, a caminar observando y sintiendo, un aliento a los sentidos. María Belmonte, de la mano de Acantilado, nos reclaman a una aventura memorable.

Antonio Ramirez Velez

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma. Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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