
«Ayer pude comprobar y escuchar cómo la señora Monasterio condenaba todo tipo de violencia en la SER ¡por tres veces! y a pesar de ello Iglesias pedía que se retractase…»
Ayer pude comprobar y escuchar cómo la señora Monasterio condenaba todo tipo de violencia en la SER ¡por tres veces! y a pesar de ello Iglesias pedía que se retractase… ¿retractarse de qué? De que mostrase una justa desconfianza de quien se abraza a terroristas, se felicita y emociona cuando apalean a un policía o de que nunca ha condenado ninguno de los crímenes del terrorismo de ‘ETA’ y por supuesto no solo no lo hace de las agresiones realizadas en Navalcarnero o en Vallecas de energúmenos que gritaban «gora eta».

También he podido comprender el momento en el que la señora Monasterio invitaba a Iglesias, el que deshumaniza y criminaliza a quienes no piensan como él.
«Rocío Monasterio condena la violencia mientras el resto no condena las agresiones sufridas en Vallecas y en Navalcarnero»
Por lo visto cuando llegó Iglesias a la SER increpaba a los periodistas preguntando cómo estaba allí la señora Monasterio pues no quería debatir con «la ultra derecha», quería que se levantara y la expulsasen del plató.
La reacción enérgica, firme y contundente de Monasterio resulta ejemplar frente a unos monigotes que susurraban que aquello era una provocación de Monasterio.
La jugada quedó rematada cuando la periodista y directora del programa, una tal Angelines, le llamó «neo-fascistas» y al día siguiente recibió con todos los honores al filoterrorista.

Desconfiar de quien usa del engaño, descendiente y heredero de quienes hacían gala de la violencia contra el rival político es totalmente lógico.
Leamos a Jardiel Poncela o revisemos las noticias y declaraciones de 1936 y nos daremos cuenta cómo no han cambiado en sus objetivos totalitarios.

