Ana y Olivia, ojalá hubieseis sido las hijas de un padre de verdad. Por Rodolfo Areválo

Ana y Olivia, ojalá hubieseis sido las hijas de un padre de verdad
Ana y Olivia, ojalá hubieseis sido las hijas de un padre de verdad

«Ana y Olivia, ojalá hubieseis sido las hijas de un padre de verdad, no de un hombre desnaturalizado capaz de acabar con el fruto de su propio ADN»

Ana y Olivia, ojalá hubieseis sido las hijas de un padre de verdad, no de un hombre desnaturalizado capaz de acabar con el fruto de su propio ADN y esto viéndolo desde un perspectiva únicamente biológica. A todas luces un padre así, no puede llevar ese nombre, solo es un egoísta, un narcisista de película de terror. Nadie puede en su sano juicio matar a un niño. ¿Qué culpa tenían esos angelitos, que alegraban su alrededor de los problemas que tuvieras tu con su madre? Las niñas eran eso solo alevines de mujer, o sea lo más preciado de la especie humana.

Qué hay en el mundo más valorado y estimado que una futura madre, aunque sea mucho tiempo después en el futuro. Unos seres inocentes, libres de toda culpa, ni siquiera tenían edad de ser conscientes de si alguno de sus actos pudieran ser malos o buenos, solo vivían y jugaban, las imágenes que grabó de ellas su madre, así lo demostraban y desde luego a mi que solo soy un espectador lejano de toda la historia jamás, se me borrarán de la cabeza. Sé que veré a esas niñas en cada carita de hembra nueva que juegue con objetos infantiles y las recordaré, incluso y aunque no las conocía, alguna lágrima me caerá por la mejilla, porque una vida es mucho, aunque algunos no lo crean y más si es de un niño.

Eran niñas las mismas niñas que puede haber en cualquier casa de España, cariñosas, trastos, probablemente cabezotas en algunos temas de diario, divertidas, con lengua de trapo aún para algunas palabras, estaban todavía en esas edades en que es imposible no quererlas aunque no las conozcas. Para eso se es así en la niñez, para evitar que los gestos y expresiones inciten de alguna manera a la violencia. Las niñas únicamente se abrían paso moldeando su personalidad, y no, no hacían daño a nadie. Esa sería la manera correcta de verlo, salvo la de un psicópata, que para herir a su pareja o ex pareja solo puede recurrir a quitarle lo más querido que tenía.

No sé el nombre de este hombre, al que ni siquiera podría llamar hombre, porque este honor requiere de unas premisas de humanidad. Puede que dentro de este orate alguna vez hubiera un hombre, pero lo que está claro es que se quedó por el camino, ahora ya no tiene ni siquiera un eslabón que le permita seguir portando el título tan inmerecido de padre. Esta función ni siquiera es de la persona que un día provocó una concepción en el vientre de una mujer, ese solo es un aportador de la mitad genética necesaria para conformar un ser humano.

Un padre es un beso a su hija todas las mañanas y las noches, un padre es el lector o contador de historias, un padre es quien vela por el cuidado de sus hijos, que los vigila para evitarles daños tanto físicos como morales, un padre es quién vigila el fuego familiar alrededor del cual se agrupa el núcleo básico social. Un padre en definitiva es el ser del que ningún hijo o hija debe temer nada, solo debe esperar lo mejor. Se que esto es idealmente lo que debería ser y afortunadamente es, en la mayoría de los casos, pero siempre hay excepciones. Por eso cuando mucha gente pide cadena perpetua es para crímenes como este de las niñas canarias, tiene una explicación, un psicópata no tiene cura, solo hay dos modos de que no vuela a suceder algo parecido por su mano, que se le encierre en un psiquiátrico de por vida o en la cárcel a cadena perpetua.

Ana y Olivia, ojalá hubieseis sido mis hijas, para pasar este verano que comienza con vosotras, para llevaros a la piscina a jugar con otros niños y niñas de vuestra edad, a daros la merienda y en su caso regañaros si corríais muy al borde de los márgenes de cemento. Cualquier hombre, lo hubiera deseado, salvo que claro, fuera un enfermo psicópata. Que no quiere decir no responsable de asesinato, sino responsable con todas las consecuencias, porque el psicópata, sabe que obra mal, pero aún así eso no le impide obrar así. Ya nunca seréis adultas en las memorias de la gente, seréis eternamente niñas muy queridas por todo el espíritu de un pueblo, el Español.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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