Lo que los EEUU no deben olvidar: 24 de julio, Fernando de Leyba. Por José Crespo

24 de julio, Fernando de Leyba. Lo que los EEUU no deben olvidar. Imagen del el Faro de Ceuta
24 de julio, Fernando de Leyba. Lo que los EEUU no deben olvidar. Imagen del el Faro de Ceuta

 “Fernando de Leyba, junto con la población de la zona y su guarnición, detuvo y rechazó el avance hacia el Sur que los británicos realizaban a través del rio Mississippi”

El 4 de julio de 1776 los representantes de las ‘Trece Colonias’ pertenecientes a Gran Bretaña asentadas en territorio norteamericano firmaron lo que se conoce como ‘Declaración de Independencia’. Tuvieron que transcurrir ocho largos, dolorosos y pesados años desde esa fecha en los que se produjeron numerosas y sangrientas batallas y acciones entre Gran Bretaña y sus colonias de Norteamérica. En 1783, con la firma del Tratado de París, se reconoció la independencia de aquellas ‘Trece Colonias’ con el nombre de Estados Unidos de América convertido de esta manera en una nación independiente y soberana.

Dentro de la deuda de los EEUU con España por el apoyo humano, material y económico a los EEUU durante su Guerra de Independencia hay un personaje especial que debe ser recordado cada 24 de julio, hoy más que nunca, momento en el que parece que el gobierno norteamericano apoya a Marruecos frente a España en relación con la española ciudad de Ceuta.

Fernando de Leyba, gobernador y defensor de San Luis destinado en el Regimiento Fijo de la Luisiana, nació en la españolísima ciudad de Ceuta situada en África al borde de estrecho de Gibraltar, un 24 de julio de 1734, mucho antes de que existiera Marruecos,  y fue al otro lado del océano Atlántico donde realizó una gesta aún desconocida para muchos, pero que forma parte de nuestra historia y de nuestro legado en los Estados Unidos de América además de los millones de pesos duros de plata, dollar pillars, reales de la ocho sin los que la independencia no habría sido posible en aquel momento ni lo que fue la primera moneda circulante oficial en los EEUU.

Fernando de Leyba nació en el seno de una familia de larga tradición militar, siendo bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios el día 27 del mismo mes de su nacimiento. Los padres de Fernando se conocerían en Ceuta al ser destinado su padre, don Gerónimo, en 1722, a la ciudad para su defensa, asediada entonces por las tropas de Mulay Ismail.

Un joven Leyba siguiendo la tradición familiar ingresa en el Ejército como cadete en el Regimiento de Infantería de España en el año de 1752, a los 18 años de edad, permaneciendo como tal hasta 1756 momento en el que asciende a subteniente. Con 28 años, junto a su Regimiento Aragón, participó en la defensa de la Habana. En 1763 fue ascendido a teniente de fusileros y en 1767, hallándose en la guarnición de Orán, recibe su nombramiento de capitán en un nuevo batallón destinado a guarnecer la plaza de Nueva Orleans en el territorio de la Luisiana. Ese mismo año, y ante la noticia de su traslado, contrae matrimonio con doña María Concepción de César, de cuya unión nacerían dos hijas, María Josefa y Margarita.

En 1772, Francia cedió a España la Luisiana, como compensación de las pérdidas de Florida, un inmenso territorio que abarcaba desde el rio Mississippi hasta las montañas Rocosas y desde los territorios de Canadá hasta el Golfo de México. Ante esta cesión, en 1766 se produjo un fuerte rechazo por parte de los colonos de origen francés. Sin demora y para asegurar la nueva provincia, parte del Virreinato de Nueva España, el rey Carlos III ordenó una expedición que llegó el 17 de agosto de 1769 al muelle de origen Nueva Orleans donde se celebró con toda pompa el desembarco y el acto formal de toma de posesión de la nueva provincia.

La Luisiana española fue provista para su defensa de un Batallón Fijo de 550 hombres, siendo Fernando de Leyba el capitán de la 3ª Compañía de Fusileros. El ceutí fue nombrado gobernador de la Alta Luisiana el 14 de julio de 1778. Nada más tomar su cargo, recibió la orden del gobernador de La Luisiana sito en Nueva Orleans, don Bernardo de Gálvez, de que le tuviera al tanto de los sucesos que estaban teniendo lugar con motivo de la independencia norteamericana y que tomara contacto e iniciara un intercambio de correspondencia secreta con un jefe norteamericano.

En 1779, nada más ser declarada la guerra, Gálvez encomendó a Fernando de Leyba, que diera cobertura en la retaguardia y cerrase el Mississippi ante una posible infiltración británica en San Luis en dirección sur. Esta era una posición estratégica avanzada situada a más de mil kilómetros de Nueva Orleans. Allí tenía a sus órdenes un destacamento de 5 oficiales y 31 hombres de tropa pertenecientes al Regimiento Fijo de Luisiana. A falta de personal y de inmediato se constituyó una milicia de voluntarios con los que debería atender a dos puestos: San Luis, con una población de 689 habitantes y Santa Genoveva con una población de 698 personas, ubicada cien kilómetros hacia el Sur.

En marzo de 1780 tuvo conocimiento que una fuerza británica formada por 300 ingleses y 900 nativos americanos aliados venía con el propósito de tomar su posición. Sin pérdida de tiempo, Leyba planificó la defensa de San Luis. Para ello dispuso de la fortificación del pueblo mediante la construcción de cuatro torres provistas de cañones y de trincheras avanzadas como primera línea de defensa. Así mismo se reforzó con más defensores que trajo desde Santa Genoveva, a la vez que estableció una importante red de observación y vigilancia a distancia del pueblo para impedir un ataque por sorpresa.

Fresco del Capitolio de Missouri en San Luis
Fresco del Capitolio de Missouri en San Luis

Este bravo soldado español defendió la ciudad de San Luis hasta las últimas consecuencias frente al ataque que realizaron los británicos auxiliados éstos por tribus indias de la región, y allí perdió su salud y su vida en la madrugada del 28 de junio de 1780, en las tierras de los que actualmente son el estado de Missouri, con solo 300 valientes, en una batalla que fue fundamental para el devenir de la guerra de independencia (1775–1783). Batalla inmortalizada en uno de los frescos del capitolio de Missouri en San Luis.

Un ya lejano de la memoria de muchos 26 de mayo de 1780, Fernando de Leyba lideró la defensa de aquella ciudad a orillas del Mississippi y la victoria española fue clave para mantener el suministro de armas, municiones y otros bienes a los patriotas norteamericanos a través de este río. Fernando de Leyba, junto con la población de la zona y su guarnición, detuvo y rechazó el avance hacia el Sur que los británicos realizaban a través del rio Mississippi, los cuales, de haber logrado sus objetivos, habrían desestabilizado y por supuesto retrasado el resultado final de la independencia de los EEUU.

España venía prestando ayuda encubierta a los insurgentes americanos, pero de manera formal entró en guerra con Gran Bretaña al declarar la guerra a la Gran Bretaña el 21 de junio de 1779.

Don Bernardo de Gálvez, gobernador de Luisiana en Nueva Orleans, sabía de la gran importancia de San Luis para mantener el control del río Mississippi, por lo tanto ordenó a Leyba que le mantuviera informado de los acontecimientos. Durante el tiempo que Leyba estuvo en San Luis cultivó una estrecha amistad con Rogers Clark, el líder patriota en Illinois, quien al visitar la ciudad y temiendo un ataque desde Detroit, sugirió a Leyba fortificarla y prepararse. Fue entonces cuando Fernando de Leyba comenzó en abril de 1780 los preparativos para defender San Luis.

Ante las dificultades materiales y como gobernador de la Luisiana Superior, Leyba había solicitado a Bernando de Gálvez que le enviara refuerzos, pero dada la escasez de los mismos pronto supo que San Luis tendría que defenderse con sus propios recursos por lo que pidió ayuda a la posición cercaba de Santa Genoveva. También se contó con los colonos que allí habitaban, por lo que la defensa estaba compuesta por 29 soldados regulares y 281 de milicias incluyendo a los americanos y los llegados de Santa Genoveva. Además, aunque Leyba había conseguido recaudar cierto dinero, casi la mitad de su propio bolsillo, para la construcción del fuerte de San Carlos, este no pudo terminarse a tiempo para el momento de la batalla.

El 26 de mayo comenzó el ataque a San Luis, donde los americanos y españoles combatieron hombro con hombro para repeler el ataque de los británicos y las tribus nativas americanas que les acompañaban. La defensa planteada cogió inicialmente por sorpresa a los atacantes puesto que esperaban una victoria sencilla. Los casacas rojas junto con las tribus reiteraron el ataque pero fueron rechazados y al no obtener la victoria rápida que esperaban se retiraron. En ese proceso, los nativos se ensañaron con los hombres que trabajaban en el campo y no estaban en la defensa de la ciudad, tratando de estremecer a los defensores para que salieran, pero no surtió efecto y San Luis no pudo ser tomada.

Fernando de Leyba. imagen de Ceuta actualidad
Fernando de Leyba. imagen de Ceuta actualidad

Después de asegurarse de que los alrededores de San Luis estaban libres de peligro, Leyba autorizó una expedición de persecución para explotar el éxito junto a las tropas americanas del coronel Clark para con ello limpiar y asegurar la zona. Sin embargo, Fernando de Leyba no viviría para conocer el resultado de la expedición ya que falleció en la madrugada del 28 de junio de 1780 de la enfermedad que hacía tiempo le afligía.

Carlos III premió la hazaña de Leyba y le ascendió a teniente coronel al año siguiente, aunque este no pudo disfrutar de dicho reconocimiento, ya que falleció como decimos en junio de 1780, siendo enterrado el mismo día, frente al altar de la iglesia parroquial de la ciudad que había defendido de manera tan valiente.

Es uno de los capítulos poco conocidos del legado español en Estados Unidos, pero su defensa de San Luis fue fundamental para el éxito de los norteamericanos en la Guerra de Independencia, que podía haber tomado otra dirección en caso de haber perdido San Luis y el control del río Mississippi.

El gobierno norteamericano debería tomar nota y apoyar al pueblo español, olvidado de su propio gobierno, recordando a Fernando de Leyba, a la española ciudad de Ceuta que lo parió, y hacerlo frente al gobierno sátrapa de Marruecos, tierra de pobreza con un rey a la cabeza señalado entre los magnates más ricos del mundo.

Igualmente en esa misma línea, los Estados Unidos que se proclamaron durante décadas como abanderado frente al colonialismo, deberían apoyar al pueblo español en sus derechos sobre el territorio de Gibraltar, de la inacabada provincia de Cádiz, donde a día de hoy se mantiene una vergonzante colonia ilegal en contra de las disposiciones de Naciones Unidas.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: