
«Estamos gobernados por el fruto de la indignidad que nada tiene que ver ni con la verdad, la justicia, la reparación o la reconciliación»
La mentira, el miedo y la manipulación caen sobre nosotros como fango que nos inmoviliza en hediondo barrizal, que asciende y ya casi se acerca a nuestras bocas gracias al actual gobierno social-comunista que incumple la normativa europea respecto a la condena del nazismo y el comunismo apoyado en separatistas, filoterroristas ante los que se pliega a todo con tal de permanecer en la poltrona.

Estamos gobernados por el fruto de la indignidad que nada tiene que ver ni con la verdad, la justicia, la reparación, la reconciliación ni por supuesto con el más mínimo respeto por la Historia.
Recuerdo que dentro del Casino Militar de Madrid en Gran Vía hay un gran escudo republicano al que nadie jamás le puso una pega ni el General Franco, al que ahora demonizan socialistas y comunistas cuando lo único que hizo fue impedir que España se convirtiera en una república soviética tal como aspiraba el criminal Largo Caballero.

Los presupuestos se han aprobado no sobre la base de una mejor gestión y una economía de medios y recursos sino sobre el despilfarro a favor de los que tienen la exclusiva intención de romper España. En ese propósito vemos cómo nuestro patrimonio histórico es destrozado con el beneplácito del gobierno de España.
Me manda un amigo de origen flamenco, dos escudos uno de Lille, concretamente del edificio de la Bolsa, y el otro de Amberes, ambos lugares que fueron parte de los Países Bajos Españoles.

Los escudos siguen allí, en cambio en nuestra patria la Generalidad de Cataluña destroza nuestro patrimonio común a cambio de permitir que el social comunismo siga barrenando nuestros cimientos mandados por un fraude académico que en otro país habría tenido que dimitir hace mucho tiempo.

En España el gobierno separatista que mantiene al doctor cum fraude Sánchez destroza un edificio y no pasa nada.
Recuerden que no todos los antifranquista eran demócratas, los auténticos republicanos demócratas renegaron del Frente Popular y de los crímenes que dejaron nuestra tierra sembrada de cadáveres por el simple hecho de ser creyentes o incluso dentro de sus filas por discrepar de sus procedimientos.

