El carrito de la compra, un caro motivo de alarma. Por Rodolfo Arévalo

El carrito de la compra, un caro motivo de alarma.

«El carrito de la compra es un caro motivo de alarma: Se ha encarecido en un veinticinco por ciento en un año y en un cincuenta de hace dos»

Como cada quince días aproximadamente, ayer salí con mi mujer a hacer una compra de esas de quincena. Hay que tener en cuenta que no toda ella la realizamos ese día, sino que mucha de la fruta y la verdura la compramos semanalmente en otros lugares que no son grandes almacenes. La carne también la adquirimos en la carnicería del barrios por lotes de unos cinco kilos cada quince días y el pescado que casi siempre es congelado salvo en algunas ocasiones también.

Somos cuatro de familia y dos de entre nosotros son jóvenes, y comen como limas, están en la edad. Pero no es esto lo que quiero contarles, porque imagino que el que más y el que menos también se dedica en ocasiones a este menester. Solemos llenar un carro grande de los de alguna cadena como Carrefour, Mercadona, etc.

Ayer, el montante global de la compra si dejamos de lado una trituradora manual que adquirimos, puesto que la que teníamos había dejado de funcionar, y que nos costo veinte euros, el resto de lo adquirido fue alimentación. Mi mujer, que es muy observadora y gusta comparar, guarda habitualmente los tiques de caja en los que se relaciona el producto con su precio. Así que al llegar a casa extrajo de la mesa de la cocina un recibo similar de hace un año y me dijo: “hala compara”.

Así lo hice, porque donde hay patrón esta claro que no manda marinero, y yo, todavía soy un simple grumete a su lado. De entrada en un recibo de hace un año, de longitud casi igual y con la misma cantidad de producto adquirido, dejando de lado la trituradora, la variación fue de casi treinta euros más en esta última que comparaba. Intrigado me fui a buscar entre un muestrario de recibos otro de hace dos años, tras lo cual pensé que hacía falta un limpieza y vaciado del cajón de las facturas. No lo pensé porque no hubiera espacio para guardar, sino que lo pensé como manera de que no me diera un berrinche en la siguiente oportunidad de comparar entre compras.

Comparados uno a uno los productos, se ven variaciones que oscilan entre los treinta céntimos y hasta un euro. Uno pensará que, bueno es lo normal, la vida sube y el índice de precios al consumo también, por consiguiente ¿Hay motivo de alarma? Sí, rotundamente sí. Al llegar al resultado final de las cuentas, siendo estas similares en casi un noventa y nueve por ciento de los productos, la variación era de un veinticinco por ciento. Esto, alucinen ustedes, no quiere decir, ni más, ni menos, que la compra se ha encarecido en un veinticinco por ciento en un año.

Me ahorro decirles que en dos años ha variado en el cincuenta por ciento, más que nada para que no se revuelvan en sus sillas si comparan facturas. Esto que yo sepa, no es ni medio normal, pues a mí nadie me ha subido desde hace años el sueldo, y ahora la pensión, en un veinticinco por ciento. La última subida de sueldo que recuerdo, fue hace ya unos veinte años cuando todavía trabajaba y me subieron un cinco por ciento, cuando el IPC estaba a un cuatro y medio por ciento más de cantidad, pero eso después de haber tenido congelados los sueldos durante casi cinco años. Eso sí, dudo que a los políticos de aquella y esta época les hayan variado los sueldo en estas nimias cantidades, porque ellos, son políticos, los padres de la patria, y todos sabemos que cuando se es padre se pueden comer huevos.

Estas subidas en sueldos por encima de los dos mil euros, tienen una relativa importancia, porque desde luego de hambre no se va uno a morir, pero pienso en el trabajador que ingresa unos novecientos euros de nómina de los cuales seiscientos, como mínimo gasta en alquiler. Salvo que trabaje su esposa, difícilmente podrá comer y atender a otros gastos fijos como son luz, teléfono, agua, gas, gasolina o diésel para el transporte e incluso tarjeta de abono transportes.

Luego quieren que la gentes tengan hijos, a lo que yo respondería, hijos sí, desarrapados niños no. Pero lo gracioso es que va ¿el gobierno? Y pide que se ahorre. Pues no sé, pero como no me vaya cortando a cachitos y ponga un puesto de venta de mis carnes en una manta de mantero va a ser que ahorrar, ahorrarán sus honorables madre, como el padre del chiste del «malecón del puelto».

Como cada quince días aproximadamente, ayer salí con mi mujer a hacer una compra de esas de quincena. En el “super”, solemos llenar un carro, eso por el momento porque tal como están los precios, malo será que no monte un puesto mantero para vender mi cuerpo, si alguna vieja pelleja desea pillar cacho. Y no es broma que ya hay mucha genta que rebusca en los contenedores de las puertas traseras de los supermercados. Un país así, no es un país del siglo XXI, es más bien una mierda pinchada en un palo, regida por incompetentes y en manos de industrias y empresas que de eso tienen poco, más bien lo tienen de usureras.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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