
«Estoy de su prepotencia hasta los corvejones. El mundo libre no puede tolerar la coacción de grupos de matones comunistas»
El orate Putin, todavía no ha acabado de joder a todo el que no sea él mismo y sus acólitos millonarios, por lo que ruego encarecidamente que algún alma caritativa lo rescate de su enfermedad enviándolo a tomar viento fresco por la onda expansiva de un buen misil dirigido solo contra él. Puede hacerse y de hecho se ha hecho contra dirigentes integristas musulmanes, y otras ratas, en muchas partes del mundo. Es muy fácil y aséptico, es como echar alcohol en una herida, pica un poco pero luego se cura el roto, el arañazo o la infección.
El mundo libre no puede tolerar la coacción de pequeños y minúsculos grupos de matones comunistas. Ya les va oliendo, sobrando la caradura que tienen y el uso de la amenaza, tanto nuclear como de cualquier otra. Si su deseo es acabar con toda la humanidad, lo tienen fácil, pónganle paños calientes al enajenado de Putin a ver si con un par de misiles nucleares nos manda a todos incluidos ellos mismos y sus apestosos amigos a esparragar al cielo en el que está Platero, feliz sin complicaciones, en Moguer.
Yo por mi parte estoy de la prepotencia de esta gente hasta los corvejones, que nadie debiera confundir con cojones y no voy a parar, con mis palabras, de joder a diestra y siniestra del espectro rojo o violeta, porque lo merecen por obsesionados y erre que erre. Que se vayan metiendo su comunismo a guisa de supositorio. Fueron muy generosos los gobernantes del setenta y ocho que permitieron que existiera el partido Comunista en España, muy al contrario que en otros lugares, pero estos no han obrado y actuado con la misma generosidad con la sociedad española. Con lo que no entiendo como es que todavía hay una proporción, si no considerable de personas, si bastantes que apoyan esta ideología de comportamiento matón, dictatorial y asesina. No sé, será que son muy burros o no sé qué, pero no es de recibo, como dicen ellos, que todavía sigan erre que erre un siglo después de que consiguieran imponer su dictadura en Rusia.
Afortunadamente con España no pudo, el hijo de su madre, Stalin y de esa nos libramos, aunque a algunos les hubiera encantado haberse subido al machito de la ideología criminal, desde el mil novecientos treinta y seis. Y es que cabezotas algunos lo son al por mayor y da igual que las sociedades ya no tengan esas diferencias sociales brutales que tenían a finales de mil ochocientos y principios de mil novecientos. Lo que no toleran es que haya libertad y que por razón de esa libertad, inteligencia, trabajo y suerte pueda haber personas que destaquen y consigan situarse económicamente en un nivel muy por encima de la media. Pero no se que es lo que pían, porque en una sociedad comunista como lo es Rusia, los propios dirigentes son los que se han convertido en las clases omnipotentes y explotadoras del resto de la población, no unos pocos muertos de hambre, si no de todos los habitantes del país, salvo mafiosos y narcotraficantes.
Vamos a empezar a llamar al pan pan y al vino vino, porque ya está bien de tonterías. Y si es aquí y ahora donde hay que empezar a parar los pies al monstruo comunista representado por el orate Putin, que se haga. Que no haya tregua hasta que esta nefasta ideología de nefastos personajes, se vayan todos a criar malvas en cualquier cementerio, bajo una lápida de hoz y martillo. No saben lo a gusto que se iba a quedar el resto de individuos que habita este “injusto” para ellos planeta.
He de decirles que el planeta y los seres humanos no son injustos, injusta es la naturaleza que hace individuos más y menos capaces, trabajadores, inteligentes y no por político deseo, si no por selección natural. Y como en esas estamos no habrá que permitir que la batalla de la selección natural sucumba frente a lo que es una selección política y estatal impuesta. La fuerza está en el deseo de los individuos de tener su libertad, como en la actualidad la tienen los Ucranianos al defender su territorio, para que no sea un parlamento presidido por decrépitos jefes y jefecillos los que decidan por ellos.
Viva la libertad, Viva Ucrania y los Ucranianos, viva la OTAN y viva Europa libre. Se puede decir más claro, para que lo entiendan los matones del barrio, como el orate, pero no más claro. ¿Queremos libertad y democracia, no queremos dictaduras de gente con mucho morro? Pues este es el momento de pararles a las puertas de Europa.
Independientemente de cuales sean las razones justificadas o no del ejercito invasor, que algunos argumentan que las tienen, por mi que les vayan dando a todos ellos, y cuanto antes mejor, ya pasó el tiempo de los paños calientes. El orate Putin, todavía no ha acabado de joder a todo el que no sea él mismo y sus acólitos millonarios, por lo que ruego encarecidamente que algún alma caritativa lo rescate de su enfermedad enviándolo a tomar viento fresco por la onda expansiva de un buen misil dirigido solo contra él.

