¿Hay algo en lo que esa gente no haga trampas? Trampas al gobierno, a la Constitución, a la competencia, al erario…Qué gentuza.
La Portada de Linda Galmor: ¿Hay algo en lo que esa gente no haga trampas?

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¿Hay algo en lo que esa gente no haga trampas? Trampas al gobierno, a la Constitución, a la competencia, al erario…Qué gentuza.

– “To” falso el muñeco parlante. Como siempre. Al menos hoy no iba con el traje azul de Super Mario Bros.- ¡Mario no, hombre! Hugo Bros.

Comenzamos la mañana de este jueves con Ninguna estrella se pierde la obra de James Sante Avati, un gran ilustrador y artista de portadas.

Zapi es el típico político maligno. Llegó de la mano del mayor ataque terrorista de nuestra historia. Hundió la economía y la paz social.

Puro teatro. Vean donde está sentada la diputada que ha formulado la pregunta a Irene Montero para su lucimiento en el Congreso.

Cuando se abre la boca, más si se es político, hay que pensar qué va a salir de ella. Porque tal vez se considere en caso contrario política de aficionados.

Yo el tema de la gran coalición con el PSOE no lo asumiré jamás pues hace falta una alternativa y no un relevo que es lo que parece que pretenden ustedes.

La canción de amor, y de desamor, es uno de los más comunes y apreciados géneros en el invalorable arte de la composición musical.

Los más privilegiados, los más desagradecidos. Chinchenique es el podemitero tipo. Resentido social, mediocre en su profesión…

– Joer, mucho Sanidad Pública y eso pero de la salud y el bienestar de los invitados a la ceremonia se encargó la clínica privada Quirón.

Hay muchos Otto Piffl en la España de nuestros días. Se les identifica por su escaso sentido del humor y su afición desmedida por la retórica.

Y es que, la pepera Ayuso, concita un odio visceral entre… los millones de podemitas. De modo singular, entre las huestes de ‘la marquesa’.

Mucho se seguirá escribiendo, acerca del servilismo que muestra esta rémora de presidente que sufrimos ante Mohamed el Innombrable.

En España, el Gobierno se ha esmerado en manipular las estadísticas para tranquilizar al pueblo, como parte de una acción de propaganda.