
«Los presidentes autonómicos se deben a los españoles que viven en cada una de las regiones y en función de la Constitución Española»
El gran problema del PP es el sorayismo marianil y cobardiano exclusivamente preocupado por el qué dirán de la izquierda gobernante. Un gobierno que ejerce sin tapujos y desvergonzadamente con la hez política, un Sánchez que se ha convertido en jefe y líder de un consejo de ministros en manos de la ultra izquierda, comunistas, separatistas y marxistas leninistas, teorías proscritas en la política europea.
Todo eso, pero el PP anda aterrorizado por el espantajo de «la extrema derecha y la derecha extrema». Mientras leemos en El País cómo se blanquea a Bildu y criminaliza a Vox.
Dejemos claro que ni ayuntamientos ni mucho menos autonomías ejercen soberanía alguna. Me explico, solo hay una soberanía que es la Soberanía Nacional residente en la totalidad del pueblo español. Las autonomías gestionan a ciudadanos españoles residentes en tal o cual territorio, y se deben a ellos, nada de andaluces, aragoneses o lo que sea. Es la trampa autonómica que resbala hacia el estúpido nacionalismo, la prueba la tenemos en el remilgado Azcón del PP de Aragón que debiendo directamente sentarse con Vox, abre conversaciones con todos los que están jodiendo España, por acción u omisión, y se horroriza porque el candidato del PSOE no acude, tras proponer un cordón sanitario a Vox. Azcón se sacude con el comentario diciendo que le sorprende que Lambán no haya querido reunirse tras su llamada a la «sede de la Soberanía de los aragoneses«… este mamarracho no sabe ni lo que dice.
Los presidentes autonómicos se deben a los españoles que viven en cada una de las regiones y en función de la Constitución Española, no entenderlo es, como he dicho antes, deslizarse hacia el aldeanismo antiespañol que destruye la unidad nacional. Por eso reitero mi discrepancia con el actual sistema pesebril de organización territorial que de entrada fragmentó las dos maternidades de España, que son Castilla y León y Aragón, al gusto del separatismo creyendo que su ansia se vería calmada en una autodisolución «a toneladas» de soberanía en Europa como proclamaba Margallo.
El «cum fraude» monclovita en su éxtasis, mezcla de nerviosismo y chulería, lanza un órdago retando a ‘Feyjoy’ a seis debates, uno semanal, entre el líder del PSOE y del PP.
Ante el órdago Feijóo se achica, lo que hace que Sánchez se crezca en vez de aceptar alborozado, con pífanos y tambores, pero poniendo una condición: que el debate fuera entre Feijóo y Sánchez, acompañado éste con sus soportes electorales, Otegi, («para que haya una España republicana y roja, antes tendrá que estar rota») los del PNV, Junqueras y Rufián, Yolanda, Pablo e Irene… habría bastado para cerrarle la boca recordándole que está gobernando con la anti España.
Votamos con la esperanza y nos castigan con el desprecio.
