Domingo, día de relajación y para ello, La Paseata os abre la rotativa con una réplica: Retrato de «Antonio» Sánchez Pérez Castejón.
La Pintura de los días por Mila Soyyo: Hoy, Retrato de «Antonio» Sánchez Pérez Castejón

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Domingo, día de relajación y para ello, La Paseata os abre la rotativa con una réplica: Retrato de «Antonio» Sánchez Pérez Castejón.

El precio de un voto antiespañol vale más que el de cualquier ciudadano español que paga sus impuestos para mantener este sistema y a esos políticos traidores.

Alegría en los medios. Los tertulianos progres no caben en sí de gozo. – ¡Qué astucia! ¡Cómo ha pactado con todos! Pero… no negoció nada: compró los apoyos.

Para nuestros Terraplanistas no hay que dejar que la realidad nos arruine una buena distopía: ellos nos devolverán al paraíso de leche y miel progresista.

Sánchez se sale con la suya con el electorado en contra, saltándose Constitución, frente a la asociaciones de jueces y fiscales,,,

Esta Soria arbitraria mía, ¿Quién la conoce? Acercaos a mirarla en los grises espejos de mis ojos, cansados de mirar a lo lejos.

En estos días recuerdo con nostalgia aquella canción interpretada por Jorge Sepúlveda que escuchaba en mi infancia.

Está claro que la imagen pública de Sánchez esta devaluada y la población civil le ha reclamado día tras día que no venda a España.

Esta gentuza que perpetra un golpe de estado se olvida de que España, su unidad e integridad no es ni puede ser materia de mercadeo.

«Ante una inestabilidad rayana en el caos y el despropósito inconstitucional, solo queda pensar que el Presidente del País, está como una regadera» Como no …

Al socialismo siempre le han gustado los muros. Muros para que nadie se escape. Nos espera expolio fiscal, miseria y represión.

No caigamos en la trampa de Sánchez, manténganos la cabeza fría y sepan que si España hace fuerza unida ni Sánchez ni nadie podrá derrotarla.

La Paseata abre sus puertas y ventanas con El tiempo está pasando y un grito a la libertad y al sentir de la soberanía de la nación.

El Mal Embozado en su máxima expresión ni una sola línea roja ha dudado por un instante traspasar por sus pérfidos antojos.