(y III) El Ministerio de la Verdad: Mentira, Miedo, Manipulación y el Frente Popular. Por José Crespo

Colocan una placa en la estatua de la Legión de Almeida en Madrid: “Fue clave para la proclamación de la dictadura”. Firmada por “Emilio”, la chapa reza: “La Legión es una unidad militar armada creada por José Millán Astray 1920. Francisco Franco fue nombrado el primer jefe de instrucción y comandante fundador de la I Bandera. El 17 de julio de 1936 se sublevó contra el Gobierno de la Segunda República. Su intervención en la Guerra Civil fue clave para el éxito de los sublevados y la proclamación de la dictadura el 1 de abril de 1939”. Yo me pregunto si la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) o cualquier entidad con dos dedos de frente deberían entonces de colocar alguna en la de Indalecio Prieto y en la de Largo Caballero como causantes y responsables de la Guerra Civil 1936-1939 e intentar convertir España en una república soviética.

Al tal ‘Emilio’ firmante al pie de la placa por parte de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) habría que recordarles su carencia y laxitud en condenar las sangrientas dictaduras de Cuba y Venezuela y anunciarles de manera definitiva, a juzgar por la cantidad de mociones e iniciativas municipales autonómicas o estatales generadas desde el ala de la izquierda y la ultra izquierda, que… “Franco ha muerto” pues parece que no lo saben algo en total contradicción con su postura al afirmar que la organización terrorista ETA ya no existe, cuando en realidad está gobernando en alianza con el fraudulento ‘dottore Snchz’ y demás aliados para la destrucción de España a los que se quiere amnistiar no por la mejor convivencia de los españoles sino por la mejor conveniencia del gran mentiroso para permanecer en la poltrona a toda costa.

Los problemas reales son obviados, como el hundimiento del sector primario y de los autónomos, centrándose en la mentira, el miedo y la manipulación frente a la derecha. La candidata al parlamento gallego asegura que lo primero que hará es quitar la nacionalidad gallega a Franco, tras su muerte en su cama aquel lejano 1975, por lo que todo lo concerniente a su persona debería ser objeto de estudio por parte de profesionales culturales e historiadores, sin tabúes con pluralismo mediante el ejercicio de una plena libertad para desentrañar los hechos históricos mediante un debate serio, una investigación profunda sin ideas preconcebidas, respetando la libertad de opinión, de pensamiento, de cátedra, auténticas libertades a defender y no la cancelación de quienes no siguen el dictado del social comunismo y el separatismo y si hay mentiras e inexactitudes aclararlas para todo el mundo, refutarlas con argumentos, mediante la rigurosa investigación, y no con sanciones, censura y, como acabamos de decir, cancelando al disidente colgándole el sambenito de fascista.

Deberían saber que un período de la Historia no puede abordarse de forma aislada de su propio contexto histórico, y me explico. No podemos condenar al alzamiento nacional del 18 de julio de 1936 sin condenar todo aquello que lo provocó no casual sino intencionada y deliberadamente y que influyó decisivamente en el desarrollo de los acontecimientos. Por lo tanto debería condenarse sin paliativos el golpe organizado por los socialistas contra la República, conocido como la Revolución de Asturias, de 1934 o el gravísimo fraude electoral o desvergonzado pucherazo de la izquierda de 1936, los asesinatos y violaciones de religiosos y monjas, el asesinato del jefe de la oposición Calvo Sotelo a manos de los secuaces de Indalecio Prieto, agrupación de pistoleros conocidos como “la motorizada”, o las declaraciones y discursos incendiarios y guerracivilistas de Largo Caballero, a quien incluso Stalin le pedía se moderara, que llamaban directamente a la guerra civil, como así sucedió… ¿todo eso tuvo algo que ver?, entonces el tal Emilio debería poner sendas plaquitas en las estatuas de Prieto y Largo Caballero situadas en los Nuevos Ministerios de Madrid.

En la España de esa república de 1936 no existía paz y armonía que nos quieren vender pues el bando del Frente Popular no luchaba por la democracia ni la libertad sino por la implantación de una república soviética, una dictadura del proletariado, en la península ibérica convirtiendo a España en un satélite de la Unión Soviética… y a esto podemos añadir el saqueo del oro del Banco de España., algo sobre ya hemos dedicado algunas líneas.

En definitiva todos debemos condenar la guerra civil como tal, por la ruina que trajo sin distinción de bandos, de esta guerra y las anteriores que salpicaron el siglo XIX con enfrentamientos fratricidas entre españoles en aras del cantonalismo y la atomización de España que es a lo que parece quieren conducirnos estos insensatos. Sánchez no es el más idóneo para hablar de perdón y concordia, ni él ni Zapatero y sí mis abuelos que militaron en bandos diferentes y cuyos hijos sembraron el amor, la concordia y la reconciliación entre sus descendientes, como todos los que vivieron y se empeñaron en ello durante la Transición para no emplear los argumentos históricos como se hace ahora con esas 3R malditas, el rencor, la revancha y el resentimiento, reabriendo odios y heridas con fines partidistas, rompiendo el campo labrado de la Transición y echando sal sobre él y el camino recorrido.

EL SOCIALISTA
EL SOCIALISTA: Mentira, miedo, Manipulación y el Frente Popular

«El Frente Popular llegó al poder de forma fraudulenta e inició rápidamente el camino hacia una revolución de corte soviético»

La Historia debe contar la verdad, por lo que hay de dejar claro que el golpe de estado de 1934 contra la 2ª República se produce porque perdieron las elecciones del 33, algo que la izquierda se niega a condenar, pero en cambio la Calvo indica en el anteproyecto de ley que el texto incluirá «el repudio y condena del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura».

Hay que tener la cara muy dura si leemos el número 7726 del panfleto “El Socialista”, vocero especial del PSOE, publicado el 9 de noviembre de 1933, unos días antes de aquellas elecciones que perdieron y que ganó la derecha. En aquel momento Largo Caballero, que aún mantiene una indecente y provocadora estatua en el Paseo de la Castellana en Madrid, amenazaba con una revolución violenta y proclamando «Estamos en plena guerra civil». El titular es más que evidente: «UN MAGNÍFICO DISCURSO DE CABALLERO: “No debemos cejar hasta que en las torres y edificios oficiales ondee la bandera roja de la revolución”»

La izquierda tras perder aquellas elecciones manifestó su rechazo frontal e indisimulado al resultado electoral protagonizando una serie de episodios violentos. Hubo descarrilamientos de trenes provocados por los anarquistas, 23 personas asesinadas en La Coruña, La Rioja y Zaragoza, desatándose una ola de violencia con el único objetivo de impedir que la derecha, ganadora de las elecciones, accediera al poder.

El 25 de septiembre de 1934 El Socialista amenazaba con la “bendita” guerra. A los pocos días, el 3 de octubre, tras la incorporación de una serie de ministros de derechas, la izquierda cumplió su amenaza y el 5 de octubre el PSOE, con el apoyo del PCE, satélite de Stalin, con los anarquistas de la CNT provocaban la revuelta armada de Asturias, en ella asesinaron a 33 religiosos, 300 militares y miembros de las fuerzas de orden público, se destruyeron puentes y fueron pasto de las llamas 17 templos y 40 edificios de la Iglesia así como otros de carácter fabril o municipales. El resultado: menos de un año y medio de cárcel pues cuando la izquierda toma el poder en 1936 los amnistió, ¿les suena?

En esa revuelta el general Franco salvó la República, el general de más prestigio en Europa y de carrera más brillante del Ejército español, ya lo había hecho con anterioridad no sumándose a la intentona del general Sanjurjo. En Asturias lo hizo sofocando la revuelta cumpliendo órdenes del presidente de la República, a la vez que el general Batet lo hacía en Cataluña frenando al genocida Companys.  El mismo Franco, que luchó por ella contra el golpe de estado de socialistas y separatistas en octubre de 1934, el 23 de junio de 1936 envió una carta al presidente Casares Quiroga, advirtiéndole que la deriva revolucionaria y terrorista, auspiciada desde el gobierno del Frente Popular, podía provocar un golpe militar.

Cuando el jefe de la oposición fue asesinado el 13 de Julio, por fuerzas de seguridad y personas cercanas al gobierno, Franco se adhirió al alzamiento, 15 de julio, que preparaba Mola quien quería detener la situación de terror y destrucción de España dirigida desde el gobierno del Frente Popular.

Azaña había pedido al general Franco sacara el Ejército a la calle en 1935 para evitar el golpe de la izquierda que se venía encima y es por lo que escribió que «Franco no se sublevó contra la República sino contra la chusma que se había apoderado de la República».

No solo no pidieron perdón por aquello sino que en el centenario de la agrupación socialista de Oviedo, se elogiaba sin rodeos a los golpistas, destacando «el bravo heroísmo de las fuerzas proletarias luchando por sus ideales» puesto que la entrada de ministros de la CEDA en el Gobierno significaba «una infiltración criptofascista en el poder». Esto parece que es la auténtica Des-“Memoria democrática” que nos quieren inocular. A día de hoy toda esta información se puede encontrar en la web ¿Hasta cuándo?…

El Frente Popular llegó al poder de forma fraudulenta e inició rápidamente el camino hacia una revolución de corte soviético. «La violencia puede ser legítima en algún momento. Pensando en Su Señoría, encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida», así se expresaba el 1 de julio de 1936 en su intervención en el parlamento Ángel Galarza, Ministro de Gobernación del PSOE durante la guerra, dirigiéndose a Calvo Sotelo, que días más tarde sería asesinado siendo su muerte el detonante de la guerra.

La noche del 12 al 13 de julio de 1936 el líder de la oposición, José Calvo Sotelo, es sacado de su casa por socialistas que forman parte de las fuerzas de seguridad del Estado y es asesinado, ¿Quién envía “la motorizada” brazo armado del partido socialista a asesinar al jefe de la oposición?, pues Indalecio Prieto, el individuo que también tiene otra indecente estatua en Madrid.

Lo hacen porque no quieren una “democracias burguesa” quieren una revolución. Ese fue el punto de no retorno y en el que la democracia ya había sucumbido a manos del Frente Popular que aspiraba a convertir a España en una república soviética bajo el patronazgo de Stalin.

La versión de la izquierda es que el crimen de Calvo Sotelo fue espontáneo como represalia por un asesinato ocurrido unas horas antes, el del teniente Castillo a manos de un falangista. El estudioso e investigador César Vidal, experto en el comunismo, aclaraba en su día que «eso es mentira por dos razones: por la identidad de los asesinos de Calvo Sotelo y porque el crimen estaba planeado desde un mes antes». Un grupo dirigido por Fernando Condés «llegó a la casa del líder de la oposición y se identificaron como oficiales de la Guardia Civil. Lo metieron en un coche, le pegaron un tiro en la nuca y abandonaron su cadáver en el cementerio». El que le da el tiro en la nuca fue Luis Cuenca, guardaespaldas de Indalecio Prieto y como recuerda Vidal «nada más perpetrar el crimen acude al socialista Vidarte que lo esconde en casa de Margarita Nelken, otra importante socialista». Una vez a salvo, «Condés informó enseguida a Prieto de lo sucedido y éste lo encubrió». Una vez iniciada la guerra civil, «un grupo de socialistas muy cercanos a Prieto robaron el sumario del caso en el juzgado a punta de pistola».

La decisión de asesinar a Calvo Sotelo la toma la masonería el 9 de mayo del 36. Lo sabemos, explica Vidal, gracias a las confesiones que realiza el masón Urbano Orad de la Torre a El País el 26 de septiembre de 1978. El motivo del crimen no era otro que «Calvo Sotelo denunciaba el papel que tenía la masonería en el Frente Popular», según Vidal que enumera a modo de ejemplo algunos de los masones que ocupaban puestos importantes en aquel momento: «el presidente de la República, el jefe del Gobierno, el presidente de las Cortes, el ministro de Estado, el de Marina, el Director General de Seguridad, el jefe del Cuartel de Pontejos, además del propio Condés y del diputado socialista Juan Simeón Vidarte».

Hemos citado a Margarita Nelken, el paradigma de las ‘femirojas’ la que afirma tras el pucherazo de las elecciones del ’36 que le dan la victoria al Frente Popular que si ganan las derechas habrá que anegar España en una ola de sangre, no en vano había sido elegida para lo de Paracuellos aunque finalmente se eligió a Carrillo pensando que sería mejor ejecutor. «Pedimos una revolución, pero la propia revolución rusa no nos servirá de modelo, porque nos harán falta gigantescas llamas que se verán desde cualquier punto del planeta y olas de sangre que teñirán el mar» en palabras de Margarita Nelken, diputada del PSOE, posteriormente afiliada al PCE. «El asesinato de Calvo Sotelo provoca una reacción inmediata porque la sensación es que se prepara una nueva revolución como la del 34 y que una vez caído el líder de la oposición podía caer cualquiera», Vidal cuenta como «finalmente el general Mola llega a un acuerdo el 14 de julio con carlistas y falangistas. El 15, Mola recibe un mensaje de Franco anexionándose también».

Pero ¿Quién integró el bando hoy llamado “republicano” que alentó, provocó y perdió la guerra civil? pues lo componían los estalinistas del  Partido Comunista y Partido Socialista Unificado de Cataluña, los marxistas del Partido Obrero de Unificación Marxista y Partido Socialista Obrero Español, los independentistas de la Esquerra Republicana de Cataluña, Bloque Gallego, Acción Nacionalista Vasca y las agrupaciones del Partido Nacionalista Vasco de Vizcaya y Guipúzcoa, así como Izquierda Republicana y los anarquistas de la Federación Anarquista Ibérica, junto a los sindicatos marxistas, anarquistas o independentistas, los militares de mayor edad así como gran parte de la Guardia de Asalto y una más pequeña, sobre todo altos mandos, de la Guardia Civil. Su ejército lo llamaron oficialmente “Ejército Popular Republicano” y popularmente “Ejército Rojo”, sustituyendo los emblemas, saludo y los tradicionales capellanes del Ejército Español por la estrella roja de cinco puntas soviética, el saludo marxista con el puño cerrado en alto y los comisarios políticos, todo ello a imitación de la URSS.

Y a ello nos llevan ante el asombro del Occidente Democrático y a alegría de los regímenes comunistas, narco-terroristas e islámicos teocráticos.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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