Entrevista a Fiódor Dostoyevski. Por Alonso de Madariaga

Dedicado a todos aquellos españoles madrugadores y trabajadores que día a día, mes a mes, año tras año, con su sudor, esfuerzo y cotizaciones ―quitándose el bocado de la boca para dárselo a sus hijos― pagan el despilfarro de la fiesta del Estado Autonómico. A los que se levantan a la hora que se acuestan nuestros diputados, que cual fieles devotos, noche tras noche se la pasan peregrinando de lupanar en lupanar tirando con pólvora del rey. El derecho de pernada de la España del siglo XXI. La timodemocracia autonómica ha obrado este milagro: la metamorfosis de ciudadano en cotizante y cítrico a exprimir.
Dedicado de manera especial al irreductible Juan Bourgon. A Teresita Ávila, por sus oportunas correcciones y apreciaciones. A Manuel Artero por darme la alternativa en La Paseata.
Museo del Prado. Puerta de Murillo.

     El Museo del Prado (1819), considerado por muchos expertos como la mejor pinacoteca del mundo. ¿Por qué? Porque tiene las mejores obras de muchos de los mejores pintores de la historia. Sin exponer, en sus sótanos, hay más de 2500 obras. Curioso que una España anatemizada y vituperada como de atrasada y oscura por negrolegendarios mercenarios propios y extraños, un imperio y una gran nación cuyos denostados ciudadanos han sido tildados de bestias sin alma y donde sus habitantes despectivamente habitan más allá de los Pirineos… en África, ¡y aún con todas estas inconvenientes maldiciones tenga la mejor pinacoteca! Esto sólo se explica porque España fue el imperio mundial en la mejor época de la historia ―culturalmente hablando― como lo fue el Siglo de Oro español. Ensimismado con estos pensamientos, entra Alonso en el Museo del Prado por la puerta de Murillo —lado sur— sube unos escalones dirigiéndose a su derecha, a la sala número 67, donde está expuesto el cuadro de Goya “Saturno devorando a un hijo”. Una de las famosas e inquietantes pinturas negras de Goya. Dostoyevski está en esa sala de Goya, sentado, contemplado la sobrecogedora y estremecedora pintura… una vez vista no la olvidarás jamás. Alonso se sienta junto a él.

Entrevista a Fiódor Dostoyevski

ALONSO DE MADARIAGA

     Una sala tétrica es esta, la de las pinturas negras de Goya. ¿Se avecinan tiempos oscuros?

FIÓDOR DOSTOYEVSKI

     Pinturas nocturnas, negras, sombrías, comunicándonos un mensaje: igual que muere el día nuestra vida tiene un ocaso. El tiempo vuela. El tiempo se nos escurre como si fuese agua entre los dedos de las manos. No lo podemos retener. ¿Qué si se avecinan tiempos oscuros? No. No se avecinan. Ya estamos inmersos en un tiempo tenebroso, siniestro, donde una élite globalista declara en voz alta y a los cuatro vientos la necesidad de reducir la población mundial a unos 500 millones de habitantes. ¿Inquietante…? Sí. Mucho. ¡Como para quitarte el sueño y levantarte de ese sofá en cuya ajada tapicería encuentras indeleblemente grabada la huella de toda tu estructura ósea debido a la cantidad de horas que te pasas pastando el detritus de lo políticamente correcto frente al televisor! ¡Aunque nunca se sabe, estos psicópatas pueden encontrarle el gusto a lo de socializar y democratizar el jicarazo urbi et orbi, a lo de la escabechina y una vez metidos en harina írseles la mano! 

ALONSO

     ¿Qué ves en este cuadro de Saturno devorando a su hijo?

DOSTOYEVSKI

     Una primera lectura y la más evidente sería que Saturno tenía conocimiento de una profecía que indicaba que uno de sus hijos le destronaría. Por tanto, tal como nacían los devoraba. Sin embargo, puede tener otras lecturas más actualizadas. En una mirada histórica y política, vemos que tenemos una España insostenible, con un mastodóntico e hipertrófico Estado Autonómico que, como leviatán o como Saturno devora a sus hijos a impuestos. Por otra parte, Goya nos habla de tiempos oscuros tales como los que vivimos en esta España del siglo XXI enfrascada un proceso vocacional de autodemolición como sociedad y como nación. Desde otra perspectiva, la mirada de Saturno es de locura y nos revela la naturaleza psicópata del político de turno, sin escrúpulos, que padeciendo esa sed insaciable de poder absoluto está dispuesto a devorar a todo aquel que se interponga en su camino. 

ALONSO

     ¿Atrae la política a los psicópatas?

DOSTOYEVSKI

     El psicópata integrado es un depredador hambriento que vive aceleradamente y como tal necesita satisfacer su insaciable apetito, de hecho, tiene una sed psicológica de poder. Por esta razón, vive por y para conseguir: poder, dinero y admiración. Allí donde hay estatus, poder y dinero, posiblemente habrá un psicópata. El psicópata es el mejor adaptado de entre el resto de nosotros ―podríamos decir que es el producto de la genética y una socialización deficiente― para alcanzar el poder: no tiene freno moral, no tiene escrúpulos, no tiene entrañas. Ha estado con nosotros, la humanidad, desde el origen de los tiempos. Él nos ve como presas. A esto hay que añadir que es irresistible y maquiavélicamente encantador: un buen estratega y manipulador. El idioma inglés utiliza una expresión muy atinada “snakes in suits”, serpientes con traje y corbata. En español lo podríamos traducir por psicópatas de cuello blanco. 

     Habitualmente, el precio que hay que pagar para alcanzar el poder es demasiado alto para la persona que aspira a ser honesta e irreprochable: mentir como un bellaco y vender tu alma al Diablo, o sea, a quien tiene los medios para auparte, mantenerte o defenestrarte del poder. Añadiría un tercer elemento indispensable: para el depredador el fin justifica los medios. Así que, una vez que las personas honestas se apartan de la lucha política por el alto coste personal, nos queda un grupo más reducido y concentrado de indeseables con traje y corbata dispuestos a todo para alcanzar el poder y el consiguiente acceso al dinero que proporciona el gestionar los Presupuestos Generales del Estado. Sí, esto mismo hace que el psicópata esté sobrerrepresentado allí donde se ejerce el poder sobre los demás. Tiene las facultades “necesarias” para ejercer el poder: locuacidad, mentiras a diestro y siniestro, dominación, astucia, frialdad bajo presión, asunción de riesgos al tomar decisiones despiadadas. Así que, es un auténtico hideputa pata negra. Sin remordimientos ni sentimiento de culpa, cruel sin límites. ¿En qué lugar es más probable que te encuentres semejante depredador, en el super o en el Congreso de los Diputados?

     El psicópata, el integrado también, está escondido entre nosotros oculto bajo una máscara. Carece de empatía y esto mismo es lo que le da una ventaja considerable en la brutal y descarnada lucha en la arena política. El gato no tiene conflictos de conciencia por merendarse al ratón. Es un aprovechado carente de escrúpulos morales. Se ve como un ser superior entre seres inferiores. Como buen narcisista, necesita ser el centro de atención y por eso suele rodearse de una pandilla de mediocres y serviles pelotilleros indocumentados con el fin de sentirse el tuerto en el país de los ciegos. Por cierto, suele deshacerse él mismo de estos aduladores y rastreros tirándolos por la borda en cuanto le dejan de ser utilidad para satisfacer sus deseos o le suponen un lastre para su objetivo o carrera. Por ejemplo, que se lo digan a su escudero José Luis Ábalos, gran amante de mamar de todo lo público desde que le salieron los dientes de leche. Es un maestro de maestros en escurrir el bulto y endilgar a otros la responsabilidad por sus acciones; tiene un par de comodines preferenciales, Putin o Franco, ¡pero cualquier otro también le vale! 

     El psicópata utiliza su mejor arma para atraer a su confiada víctima, su encanto. En resumen: el psicópata es el mejor adaptado para alcanzar el poder… y el peor a la hora de ejercerlo porque siempre lo hará en provecho propio sin consideración ni pesar alguno por el daño que pueda causar a los ciudadanos o a la nación. Sin lugar a duda, es el mejor situado en la cadena trófica para hacerse con el poder y para arruinar las vidas de todos nosotros como ciudadanos de un país. Es una máquina perfecta para hacer el mal: un cóctel letal de egocentrismo y crueldad. En esencia, el psicópata de traje y corbata de la Carrera de San Jerónimo tiene un objetivo claro: joderte la vida. Si necesitas un asesino, alguien que te haga el trabajo sucio… es tu hombre. En definitiva, tenemos en la estructura electoral, un sistema ideal para que elijamos para gobernarnos entre una cuadrilla de políticos que en un alto porcentaje son psicópatas. ¿Qué cual es dicho porcentaje? Si alguien sabe de psicopatía es el profesor Vicente Garrido Genovés. Él menciona unos estudios que cifran en 1 % la tasa de psicópatas entre la población en general. Afirma que aproximadamente el 20 % de la población penitenciaria es psicópata. Lo mejor: en la alta política la tasa ronda el 15 % (56’ 58’’).

ALONSO

     El protagonista de tu novela “Crimen y Castigo”, Raskólnikov, asesina a la vieja usurera porque raciocina y se cree un ser superior, por encima de la masa, un superhombre. ¿Son superhombres los psicópatas?

DOSTOYEVSKI

     Raskólnikov no es un psicópata a pesar de considerarse un ser superior a la anciana y despreciable usurera Aliona Ivánovna y a la ingenua hermana de esta, Lizaveta, cuando aparece de repente en la escena del crimen. Es cierto que él se consideraba un ser superior, un superhombre por encima de la moral común y justificado moralmente para quitarle la vida a la usurera, puesto que el dinero obtenido del asesinato podría ser utilizado para un mayor bien social: reiniciar y terminar sus estudios universitarios en Derecho y sacar a su madre y hermana de la pobreza y sus consecuencias; por último, liberar a la sociedad de una persona cruelísima que causa tanta angustia a personas pobres como él. La clave está en el arrepentimiento y el deseo de redención a través del castigo por parte de Raskólnikov, esa angustia febril y persistente, ese sinvivir, esa agonía tras el crimen que hace que se vea a sí mismo como un ser despreciable… las antípodas del superhombre. Además, es capaz de amar —empatizar— a otros: su madre, hermana y a Sonia. El psicópata no tiene empatía, no hay arrepentimiento posible porque entonces no sería psicópata. De hecho, para detectar la psicopatía, el profesor Robert Hare desarrolló una herramienta clínica con una escala de 20 ítems: PCL-R. Escala de Evaluación de la Psicopatía de Hare – Revisada.

     En cuanto al superhombre al que hace referencia Raskólnikov, es un ser que no está sujeto a las normas y usos sociales como el resto. Está en la vida para cumplir una misión trascendental fuera del alcance del común de los mortales: sacrificar la vida de un parásito como la usurera en aras del bienestar social. Participar activamente en la construcción de una sociedad mejor. En consonancia con las palabras de uno de nuestros ilustres jesuitas del Siglo de Oro, Baltasar Gracián y Morales, en su obra compuesta por dos de sus manuales “El héroe (1637). Oráculo manual y arte de prudencia (1647)” nos presenta una guía al alcance de cualquiera para que pueda convertirse en un “varón máximo”, el hombre superior, por medio de potenciar ciertas virtudes y evitar otros tantos vicios. “Todo lo dora un buen fin, aunque lo desmientan los desaciertos de los medios”, escribía en la sentencia LXVI del Oráculo, p. 197. O sea, la frase hecha “el fin justifica los medios” llevada a la práctica. No obstante, Raskólnikov, en la planificación y justificación moral del asesinato pasó por alto un factor demoledor que lo trituró física y psicológicamente… el sentimiento de culpa y la necesidad de la confesión y del castigo para redimirse.

ALONSO

     De modo que, Raskólnikov, se convierte en un ser antisocial —asesinando— con el objetivo de “mejorar” la sociedad. ¿No fue esa la ideología impulsada por Hitler y Stalin… la de eliminar los seres humanos superfluos? De hecho, es la idea subyacente que impulsan las élites globalistas que implementan la Agenda 2030 cuando expresan la necesidad de reducir drásticamente la población mundial por lo civil o por lo militar. ¿Cómo hemos llegado a este extremo de glorificar y sacralizar la cultura de la muerte? ¿Cómo se puede señalar día sí y día también al ser humano como el principal enemigo para la viabilidad del planeta?

DOSTOYEVSKI

     La historia nos demuestra los logros y objetivos —con pros y contras— de la humanidad cuando Dios entra en la ecuación y cuando se le excluye. Esto es definitivo pues los resultados pulverizan la demagogia y la charlatanería más o menos elaborada. Jesucristo dijo: 

Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis” (Mateo 7:17-20). 

     Pensemos en el inmenso aporte cultural y moral de siglos y siglos de cristianismo para nuestra civilización. La exclusión de Dios de nuestras vidas está llevando al ocaso y autodestrucción a la altanera y petulante sociedad occidental. En mi novela Los hermanos Karamazov, Iván Karamazov concluye: “Si Dios no existe, todo está permitido”. Este presunto logro —ignorar a Dios— supone un torpedo en la línea de flotación en las posibilidades de supervivencia de nuestra sociedad ya que impacta en todas las áreas vitales: ética, ciencia, política, derecho y educación. De hecho, es la premisa de la que parte Raskólnikov para excusar el asesinato de las hermanas Ivánovna. Sin la existencia de un ser al que reconozcamos como superior a los humanos y que establezca un fundamento moral que posibilite la convivencia y supervivencia de la comunidad, el ser humano se siente irresistiblemente atraído por una vida hedonista dedicada a su conveniencia y a los placeres imponiéndose al bienestar del conjunto de la comunidad… y donde la crueldad y razón de Estado pueden justificarse por ser convenientes para la sostenibilidad del planeta, por ejemplo. Esto es letal pues en esencia es la libertad absoluta para quien ostenta el poder y la fuerza: puede ser un individuo o un Estado. Es la quintaesencia del psicópata: “Todo está permitido si eso me satisface. No reconozco ni moral… ni ley alguna”.

     Raskólnikov erróneamente concluye con la hipótesis de que hay dos tipos de personas: el hombre y el superhombre. El hombre común es el populacho sometido al imperio de la ley y la moral, mientras que el superhombre está por encima de ello. De hecho, está legitimado para violar la ley cometiendo auténticas atrocidades y crear un nuevo orden legal y moral. Al no haber Dios ni reconocer límite moral ni legal alguno él está legitimado para asesinar a la vieja usurera porque los seres superiores están por encima del bien y del mal. Raskólnikov recurre al ejemplo de uno de estos hombres extraordinarios o superhombres, Napoleón:

«No, esas personas no han sido hechas de la misma manera que las demás: el verdadero “amo” a quien le está permitido todo, bombardea Tolón, arrasa París, “olvida” un ejército en Egipto, pierde medio millón de hombres en la campaña de Moscú, escapa por milagro del Vilna, gracias a un equívoco. Y después de su muerte le erigen estatuas… Señal de que “todo” le está permitido. No, esas personas no están hechas de carne, sino de bronce» (Crimen y castigo. pp. 213-214).

     En definitiva, Raskólnikov descubre que no es uno de estos superhombres capaces de cometer cualquier atrocidad sin remordimiento ni sentimiento de culpabilidad… su moral cristiana se lo impide. El asesinato de las hermanas posibilita que se desnude y descubra en sí mismo su auténtica esencia: un hombre normal que ha cometido una atrocidad como un vulgar criminal. La decepción del descubrimiento le lleva a la agonía interna. Sin embargo, en última instancia lo que le permite “resucitar” a Raskólnikov es su fe en Dios. No, afortunadamente no es un psicópata y por lo tanto es redimible a través del castigo de la pena. El asesinato no es únicamente un atentado contra la vida de un individuo dado, sino contra el fundamento de la vida en comunidad en general… un ataque frontal a la sociedad. El peligro del relativismo moral es que desintegra los fundamentos de nuestra convivencia y de nuestra civilización. Una ciencia y una política sin límites morales es la que precisamente está planeando y ejecutando lo que será el mayor genocidio de la historia humana siguiendo las consignas del Foro Económico Mundial.

ALONSO

     Nos hemos puesto contraproducentemente trascendentales, así que, cambiemos de tercio. ¿Qué podemos hacer para sobrevivir a esta plaga de políticos cafres con menos papeles académicos que un conejo de monte?

DOSTOYEVSKI

     Normalmente, quienes se sientan en la bancada de la Carrera de San Jerónimo para hacer y deshacer en nuestras vidas de penitentes y pardillos integrales de vocación, suelen tener la piel muy fina aparte de ser de un pellejo corto que les impide doblar el lomo. Los cleptómanos a cargo de los Presupuestos Generales del Estado pronto se dan por ofendiditos cuando el madrugador apechugante que carga con las consecuencias de sus desatinos globalistas utiliza el humor contra quien le roba el dinero de la cartera con toda la legalidad del mundo y le arruina la vida y la hacienda y a su país. ¡Ni Atila en sus mejores tiempos! Sin duda, el Diablo se ceba con España, la otrora reserva espiritual de occidente.

     El poder suele llevarse mal con el humor, la sátira y la ironía. Alguien con tino afirmó: “El humor, en tanto arma de la razón, se torna criterio de verdad”. Quien ostenta el poder habitualmente es el político y quiere que le tomemos en serio, más que serio, serísimo. De modo que, si te burlas de lo que dice y de lo que hace, digamos que no se lo toma con deportividad, al contrario, se rebota como un niño repelentemente malcriado acostumbrado a salirse con la suya. Sin embargo, el deber moral del esquilmado por tierra, mar y aire es el de bajar del pedestal a estos caraduras endiosados a través de desacralizarles. De hecho, son un hazmerreír pero ellos no lo saben. De manera que, una de las armas de la razón que está al alcance del cándido apoquinante es el humor. Con ella le arruinamos el discurso grave y dogmático con el que pretende hacernos comulgar engargantándonoslo. Con la burla desnudamos al político y psicópata de turno que pretende sumirnos en la miseria para que después ―mediante nuestro voto― le estemos agradecidos por la paguica que nos dé en su despiadada e interesada magnanimidad. Con el recochineo obrero denunciamos su corrupción, su avaricia, su imbecilidad y también su crueldad. En realidad es la venganza del limón contra quien le exprime.

ALONSO

     ¿Qué necesita la sociedad española para sobrevivir?

DOSTOYEVSKI

     Cualquier sociedad que quiere pervivir en el tiempo precisa cohesión, unidad. La armonía entre las partes y el sometimiento de estas a la totalidad. El ser humano es gregario, necesitamos vivir en sociedad, con un objetivo común. La familia es la unidad básica de la sociedad, de ahí la imperiosa necesidad fortalecer el vínculo de amor de los padres y los hijos entre sí. El amor por los otros es vital si se quiere sobrevivir como familia y sociedad. La búsqueda frenética del placer individual sin tener en consideración a quienes nos rodean atenta contra la preservación de la familia, la comunidad y la nación. La atomización de la sociedad en bandos irreconciliables y la lucha de sexos impulsada por los poderes públicos nos lleva a la destrucción del grupo social. Se necesita la unidad de la manada para poder enfrentarse con éxito a los desafíos, amenazas y peligros que nos acechan como sociedad, como país, como civilización judeocristiana. Hay que fomentar el espíritu de pertenencia desde la familia pasando por la escuela y desde todas las instituciones públicas para evitar el ocaso, el colapso y la desintegración de nuestra civilización.

ALONSO

     La admiración que sienten tus compatriotas por ti es tan grande que te consideran intocable, como una reliquia sagrada. Para los que no somos rusos eres uno de los más grandes escritores de la literatura universal. A través de tus novelas escudriñaste a fondo el espíritu humano, su psicología y su mente, la búsqueda de Dios y el sufrimiento de los inocentes. ¿Si tuvieses que escoger un segundo idioma cuál sería este?

DOSTOYEVSKI

     La lengua de Cervantes, sin dudarlo ni un instante, por su importancia cultural. Después del chino mandarín el español es la segunda lengua materna con unos 500 millones de hablantes. Si le añadimos quienes la tienen como segundo idioma o lo están aprendiendo, entonces hablamos de 600 millones de personas. Es un gran idioma internacional siendo oficial en 24 países. Hay doce lenguas internacionales, o sea, habladas en más de un país, cubriendo el 96 % de la superficie terrestre. Para mí, la lengua, el idioma, es de lo más importante. Por tanto, hay que levantar un monumento a la lengua española. Escribí en su día sobre el porqué de dicha importancia capital del idioma:

“La lengua es, sin discusión, la forma, el cuerpo y el envoltorio del pensamiento (dejemos a un lado la cuestión de definir qué es el pensamiento), y, por decirlo de algún modo, la palabra última y definitiva de la evolución orgánica. De donde se deduce que, cuanto más ricos sean los materiales y las formas que adquiero para expresar mi pensamiento, más feliz seré en la vida, más precisas y comprensibles serán mis razones tanto para mí mismo como para los demás, más facilidades tendré para dominar y vencer; podré decirme más rápidamente a mí mismo lo que quiero decir, lo expresaré con mayor profundidad y con mayor profundidad también comprenderé lo que quería decir; mi espíritu será más fuerte y más sereno y, por supuesto, seré más inteligente” (Dostoyevski, Fiódor. [1997]. A Wirter’s Diary. p. 571. ISBN: 13: 978-0-8101-1516-3). (Dostoyevski, Fiódor. [1873-1876]. Diario de un escritor. p.198).

ALONSO

     ¿A quién le puede interesar ciudadanos con un dominio alto del idioma?

DOSTOYEVSKI  

     A las élites desde luego que no. El idioma es el gran arquitecto de la cabeza y cuántas más herramientas y recursos lingüísticos para expresarse tiene el obrero ibérico más peligroso se vuelve… le da por cuestionar toda la bazofia que emite diariamente el Ministerio de la Verdad por medio de los profetas y profetisas de la Agenda 2030. Los lacayos del globalismo pretenden vendernos a través de una serie de ardides una sarta de embustes y patrañas como si de algo sagrado como la Palabra de Dios se tratase. Están inmersos en el proceso de darnos gato por liebre. En un ejercicio de intrusismo profesional se han arrogado el papel de Dios, que como el Creador, está legitimado para estar por encima del ser creado ―o sea, nosotros, los apoquinantes― y pontificar inconmovibles verdades. De modo que, si osas cuestionar lo políticamente correcto… estás desinformando. El equivalente a la herejía. 

     Así que, en este viacrucis por el que pretenden llevarnos contra nuestra santa voluntad, están inmersos en una limpieza y transformación radical del idioma, cambiando y empobreciendo el vocabulario por medio de una serie de expresiones y palabras nuevas, así como tergiversando y modificando el significado de otras palabras con el fin de oscurecer sus intenciones y endulzar las jugarretas y puñaladas traperas que nos están dando día sí y día también. De hecho, es un nuevo idioma, el globalista, dopado de intransigencia doctrinal. Andan empecinados en la creación de un nuevo léxico y sistema gramatical que liquide la capacidad lingüística de expresar ideas heréticas por ser pura desinformación. Es la neolengua que a partir de ahora regirá las relaciones sociales y la nueva moral amoral. 

     Necesitan la herramienta de la lengua para rematar y liquidar cualquier atisbo de resistencia por parte de nostálgicos contrarrevolucionarios de un viejo mundo obstinado en la nobleza del talento, que no ha interiorizado como propios los conceptos sagrados de: la igualdad en la nota académica, la uniformidad en la dieta, la paguica, el ecofeminismo ultrasubvencionado, la timotransversalidad, el cambio climático, la huella de carbono, el nacimiento de un difuso y etéreo género en sustitución del sexo biológico; y el uso indiscriminado de las tarjetas black por parte de políticos y sindicalistas en sus correrías nocturnas por las marisquerías y mancebías de todo territorio autonómico con lengua “propia” o inventada. En definitiva, un idioma creado ex profeso para satisfacer una de necesidades de la élite que no es otra que la mantenernos sumidos en la perpetua e impenitente ignorancia. Padecen una comezón, un desasosiego, un sinvivir en su afán por sepultar en el olvido y emanciparse de todas las obras de los grandes de la literatura universal.

ALONSO

     ¿Cómo definirías a la epidemia de políticos que sufre España? 

DOSTOYEVSKI

     Haré una definición propia de Sancho Panza, con un refrán: “Lo que poseo, no lo deseo; mas lo que no poseo, todo cuanto veo”. Saco de la chistera este dicho porque España pasó del franquismo, un régimen político autoritario, a una cleptocracia neta en el 1978. Una democracia se fundamenta en la separación de poderes y en España no existe tal extremo. El Poder Judicial debería ser independiente y no lo es. Los jueces no eligen a los jueces si no que lo hacen los políticos. Además, el Tribunal Constitucional en lugar de ser una Sala del Supremo, de facto es un organismo político elegido por políticos que ha usurpado el espacio reservado para el tercer poder del Estado —el Judicial— que está por encima de todos los poderes. El poder Ejecutivo, encarnado por Perico I emperador de España, aglutina y controla el poder Legislativo, la Fiscalía General del Estado y el Tribunal Constitucional… y al poder Judicial lo tiene contra las cuerdas. Hace y deshace a su capricho, sin ningún tipo de freno. Como el Rey Sol, nos dice a todos los españoles: “El Estado soy yo”. Por eso digo que si a la timodemocracia española le quitamos todo su decorado artificial, nos queda un absolutismo de manual. De modo que, si estoy obligado a tener que escoger entre absolutismos, tengo mis preferencias. 

     España se ha convertido en Isla Tortuga, donde se reunían los piratas para repartirse alegremente el botín. Hoy los bucaneros han renunciado a su típico aderezo ―pata de palo, parche en el ojo y garfio en la mano― para disfrazarse de políticos de cuello blanco. Se han repartido España en diecisiete delegaciones territoriales donde cada grupo hace y deshace a su antojo… una bicoca. El tesoro son los Presupuestos Generales del Estado y todas sus discrepancias y peleas se reducen a ver quién de ellos se lleva la mejor parte de la tarta. En la historia de España, nunca tantos han robado tanto por tanto tiempo a tantos. El sueño de José María el Tempranillo hecho realidad. El grado de corrupción moral es tal que hay quien afirma que en España hay dos tipos de personas: los que roban y los que no pueden.

     No hay Dios y por lo tanto no hay moral. Lo amoral es la nueva moralidad. Lo malo es bueno y lo bueno es malo. En realidad, estábamos advertidos del advenimiento de estos tiempos tenebrosos:

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;  los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!” (Isaías 5:20-23).

    No hace falta ser un Séneca para saber que una sociedad sin moral ni ética está condenada a su autodestrucción. La destrucción de la familia tradicional que ha posibilitado la aptitud biológica desde que el hombre existe en la tierra, la introducción con calzador de la perversa cultura de la muerte en nuestras constituciones: el asesinato intrauterino y la eutanasia como “derechos” garantizados por quien debería velar por la vida… el Estado. Hoy molestan a los satánicos globalistas los niños no nacidos y los ancianos que han dejado de producir, ¡pero también les molestamos tú y yo! Se ha justificado legalmente la conveniencia de quitar la vida por una “buena” causa, sólo es cuestión de tiempo ampliar los supuestos en los que aplicar la medida. ¿Un ejemplo? El impacto de tu huella de carbono. De hecho, estos globalistas de la Agenda 2030 y nostálgicos del culto a Moloc, están predisponiéndonos mentalmente para que voluntaria y sumisamente aceptemos la próxima dosis letal que nos preparan en sus laboratorios clandestinos con el fin de que seamos ofrecidos como sacrificios propiciatorios y calmar la insaciable cólera del dios del cambio climático y la huella de carbono. 

     Una pregunta algo inoportuna sobre estas entrevistas exquisitamente cáusticas y punzantes, ¿a ti te lee alguien?

ALONSO

     A veces la familia… ¡y no toda!  

   RETRATO ROBOT

“Te escogerá de entre la multitud, te desarmará con sus palabras y te controlará con su presencia. A ti te encantarán su ingenio y sus planes. Te lo hará pasar bien, pero piensa que después te pasará factura. Te sonreirá y te engañará y, luego, te atemorizará con su mirada. Y cuando haya acabado contigo, y ten por seguro que lo hará, te abandonará llevándose consigo tu inocencia y tu orgullo. Te dejará más triste, pero no más sabio, y durante mucho tiempo te preguntarás qué pasó y qué hiciste mal. Y, después, si otra persona así llama a tu puerta, ¿abrirás?” Firmado por: ‘Un psicópata en la cárcel’ (Hare, Robert. [2003]. Sin conciencia: El inquietante mundo de los psicópatas que nos rodean. Editorial Paidós, Barcelona. p. 21).

Alonso de Madariaga

Natural de una Barcelona maravillosa, abierta y cosmopolita que ya no existe. Exiliado lingüístico, hui de la dictadura del KKK catalanista. Heredé el humor de mi padre, Cervantes y Quevedo. Me gusta entrevistar (in absentia) a personajes públicos inaccesibles e importunarlos con preguntas políticamente incorrectas aderezadas con un puntito de ironía y de sarcasmo. ¡Vamos, que les ajusto las cuentas! Juré bandera en el Cuartel del Bruc. Licenciado en Criminología por la UNED.

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