
«Los Costus como vemos en este cuadro de los sueños olvidados además de pintores fueron poetas de la existencia e iluminadores de lo cotidiano»
Antes y después de formar la pareja artística Costus, epicentro pictórico de la movida madrileña, Enrique y Juan se quisieron tanto que, hasta con su último acto, el de la muerte, definieron cada uno de sus días y decisiones, la épica del amor y el sufrimiento mucho mejor que los tratados filosóficos y las películas de Hollywood.
Enrique Naya y Juan José Carrero además de pintores fueron poetas de la existencia e iluminadores de lo cotidiano. Les conocí casi recién llegados a la capital, en el 76, cinco años antes de que decidieran firmar sus obras con el seudónimo Costus y soñaban con su asalto al éxito, con sencillez y trabajo, en su buhardilla de la calle Pérez Galdós de Madrid. Enrique preparaba los mejores espaguetis con ajo y anchoas que he probado nunca.

