
«Es el chapapote nacional vertido por los iluminados que necesitará, para su limpieza, de millones de voluntarios. Es el momento de desenmascarar a los falsarios y por esto la sombra del alquimista social aparece hoy»
Atronan hoy imbatibles los titulares sobre el primer aniversario de la sedición consumada durante ocho segundos en el Parlamento catalán. Y muchos rezuman el falso himno del falso país con un ritmo de tres por cuatro fundamentado en los solos improvisados de 365 chorizos catalanes al año, durante cada año, en los últimos cuarenta años y, así, con la agitación de los periodistas, politólogos y demás fauna subvencionada, se acelera el compás hacia el infarto social gracias a evasiones y detenciones policiales, decisiones fiscales y esa presión a la Justicia denunciada por los responsables del Supremo. Justo lo más alejado de lo que todos necesitamos por un simple cuestión de acomodo y respeto a las leyes y la justicia.
Es el chapapote nacional vertido por los iluminados que necesitará, para su limpieza, de millones de voluntarios. Es el momento de desenmascarar a los falsarios y por esto la sombra del alquimista social y hoy el ya sexador de nubes, el infame y hacedor de entuertos Zapatero, aparece de nuevo en escena en cada uno de sus viajes a Venezuela. Una negra sombra que nos persigue a todos los españoles por su mal hacer durante ocho años y que hoy amplifica el socialista Sánchezen cada aparición pública que realiza, eso ssí, sin preguntas de la prensa.


Un sistema democrático tiene una capacidad grande para absorber la corrupción que genera. No obstante esta capacidad, aunque grande, no es ilimitada; así que mejor se aplican el cuento por su bien: es SU chollo, no el mío.