
«Ver a un fiscal general, sometido es penoso, pero sarna con gusto no pica y en su cara, ayer se podía leer, Pedro te voy a comer lo más negro»
Sonaba esta mañana en la radio aquella conocida canción de Los Panchos, «si tú me dices ven lo dejo todo» y automáticamente se me venía a la mente la imagen del fiscal general del estado, señor Ortiz dando la mano a Pedro Sánchez, en el almuerzo conmemorativo de los diez años del «preparao» como rey de España.
La foto, de un servilismo cuasi esclavista, derramaba babas, demostrando a las claras la sumisión del fiscal florero y/o mamporrero llegado el caso que el corrupto presidente bananero se lo pida, sería su felpudo.
La separación de poderes sabemos hace tiempo que no existe, que con dinero se compra todo, menos la honra, pero con honra parece ser que en este país quedan pocos políticos, jueces y fiscales. La honra en España y últimamente, es inversamente proporcional al sueldo percibido y el cargo ostentado.
Ver a un fiscal general, sometido es penoso, pero sarna con gusto no pica y en su cara, ayer se podía leer, Pedro te voy a comer lo más negro.
Es conocida la preocupación de Pedro Sánchez por como lo tratará la historia, es de suponer que al actual fiscal general le importan tres pitos, lo que la historia diga de él , que fue un rastrero, que se auto humilló y humilló a toda su profesión, que se vendió muy barato, que el honor y la honra no tiene precio y pasar a la historia como un cobarde y un vendido tiene que ser triste, muy triste.
Entiendo que sus 113.838,96 euros anuales son suficientes para compensar su falta de decoro, profesionalidad e imparcialidad.

