«Ha llegado el momento de enseñorearnos en nuestro castillo y alejarnos del ruido y la suciedad de lo mundano. Es imperativo. Y de zafarse de lo feo o lo ridículo».
«El Castillo Interior». Por Teresita Ávila

www.lapaseata.net

«Ha llegado el momento de enseñorearnos en nuestro castillo y alejarnos del ruido y la suciedad de lo mundano. Es imperativo. Y de zafarse de lo feo o lo ridículo».

En esta poesía podrás encontrar hasta 55 títulos de canciones de Duncan Dhu, a los que se la dedico, por habernos acompañado durante muchos años, formando parte de la melodía de nuestras vidas.

«El órdago finalmente cumplido no es sino otro favor a su rescatador desde la Moncloa, que le sale gratis a él y a los que de verdad mandan en el partido».

El Gitano nos realiza hoy domingo una ilustración titulada «Detención circunstancial, sin causa» con la base de una obra de Fernando Botero.

«Miguel Ángel Blanco. ¡Cómo pasa el tiempo, cuánto dolor acumulado, cuántas vidas rotas por unos asesinos etarras!».

¿Cómo se podría trasladar este entusiasmo colectivo que generan nuestros deportistas al actual clima encrespado que inunda la política?.

«Esa pareja que yo sorprendí abrazada ante los jardines de la Villa Médicis, ¿Qué pensaría? ¿Era o no era ella un retorno de Margarita?».

«El Poder Civil es la materialización social del derecho fundamental a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones».

«VOX se erige ya de la forma más épica imaginable en la única alternativa real de cambio para que España salga del pozo séptico».

«A la mayoría de los españolitos de a pie no les dicen nada las siglas I.P.S., Instrucción Premilitar Superior».

«Hablamos de chavales a los que incorporan a un sistema institucional seguramente muy deficiente, pero que es el que tenemos».

El comienzo de la mañana de este viernes, llega con una obra de estilo Rococó, rozando el romanticismo. El columpio de Jean-Honoré Fragonard.

«La magia de Río Bravo está en sus detalles y matices en sus escenas de camaradería y unión entre hombres en los momentos más difíciles».

Al fondo de uno de estos frondosos bosques, en los que a veces no penetra la luz, es donde Aleister Crowley encontró The Boleskine House,su mansión preferida