
«Recordemos que el presidente golpista de Venezuela, Nicolás Maduro, se reafirmó en su «reflexión» de que si «la derecha extremista» llegara al poder habría un baño de sangre»
Tras el escándalo por el fraude electoral en Venezuela protagonizado por el chavismo y aplaudido por los comunistas en España no puedo dejar de recordar la frase de Stalin: «No importa como se vota ni quien vota, ni donde ni a quien. Lo importante es quien cuenta los votos«, pues eso es lo que hay. A todo esto el miserable de ZP con Monedero andan blanqueado a Maduro que ha tardado muy poco en cumplir su promesa y mancharse las manos de sangre tal como amenazó.
Recordemos que el presidente golpista de Venezuela, Nicolás Maduro, se reafirmó en su «reflexión» de que si «la derecha extremista» llegara al poder en Venezuela «habría un baño de sangre«, y recomendó a quien se asuste por sus palabras que «se tome una manzanilla«. Insistía en que «Yo dije que si la derecha extremista, bolsonarista, seguidores de Milei y de Hitler, llegaran al poder político en Venezuela, vendría un baño de sangre. Yo no dije mentiras«, insistió el mandatario en un acto de campaña de cara a las elecciones del pasado domingo 28 de julio.

Maduro respondió así, de una forma indirecta, a su homólogo brasileño, Lula da Silva, quien dijo haberse asustado con las declaraciones del dirigente venezolano y le instó a respetar el resultado de las urnas, algo que también le han pedido otros dirigentes de izquierda, como el chileno Boric. Esas son las formas y técnicas del socialismo como fue aquel desmán ocurrido en España durante la II República, el brutal «pucherazo» de 1936 que llevó al Frente Popular al Gobierno de España. ¿Qué creemos, que no son capaces de lo mismo?

