
«Yo creo que este es un buen punto de partida para una paz duradera que impedirá la ucranización forzosa y traerá una desnacificación necesaria»
Conocida las brutales leyes de ucranización territorial llevada a cabo por Zelenski y sus secuaces con la venia y consentimiento de occidente, se me antoja que ante la idea de deshacer todo aquello que impuso la URSS, después de haber obtenido los EEUU un más que apetecible fraccionamiento de la Rusia Soviética, revertir las fronteras actualmente ucranianas para liberar a esos territorios de dicha ucranización.
Recordemos el salvaje ataque al Dombás permitido por las autoridades ucranianas con el beneplácito británico y canadiense entre otros, hasta que finalmente Rusia decretó la Operación Especial, con el objetivo de buscar la «desmilitarización y desnazificación de Ucrania».
La ley de Ucrania «Para garantizar el funcionamiento del idioma ucraniano como idioma estatal» aprobada por la Rada Suprema de Ucrania el 25 de abril de 2019 y que entró en vigor en julio del mismo año otorgó al idioma ucraniano el estatus de ‘único idioma‘ estatal en Ucrania, bajo el mandato del presidente ucraniano Petro Poroshenko.
El presidente Petro Poroshenko, aspiraba tras su reelección a impulsar tres grandes objetivos para el Estado unitario: una lengua nacional, una iglesia nacional y un Ejército nacional. Tales medidas no sólo alertaban a los ucranianos rusófonos sino también a otras minorías como la húngara y la rumana preocupadas por ese plan de integración lingüística en torno al ucraniano y que dejaba sobre aviso al presidente húngaro Orban. Los territorios de Transcarpatia y Chernivtsi, son dos provincias suroccidentales donde vive el grueso de las minorías húngara y rumana que vamos a citar seguidamente.
Tras este primer paso, en julio de 2021 el presidente títere y humorista ucraniano, Vladímir Zelenski, había promovido y suscrito la ley que denominó «De los pueblos autóctonos de Ucrania», en la que no hay mención alguna al pueblo rusófono, ni a ninguna otra minoría, como polacos, bielorrusos, húngaros, rumanos o moldavos… considerando como autóctono exclusivamente al pueblo ucraniano y exclusivamente alguna minoría folklórica de Crimea. La Rada Suprema, el parlamento de Ucrania, aprobó desafortunadamente esta ley el 1 de julio de 2021, desencadenando fatales acontecimientos entre pueblos eslavos hermanos.
La ley estableció que los pueblos autóctonos de Ucrania eran exclusivamente aquellas comunidades étnicas conformadas en este país, portadoras de una lengua y cultura distintivas y que «no cuentan con una formación estatal propia» en el extranjero, con lo cual los ucranianos de lengua y cultura rusa, bielorrusa, polaca, húngara, rumana o moldava dejaban de ser consideradas genuinos ucranianos.
Según esta definición, etnias como los tártaros, los krymchaks y los caraítas de Crimea, sí eran considerados como autóctonas de Ucrania, al no contar con un estado soporte de su cultura, pero los rusos, entre otros, la minoría étnica más grande de este país, alrededor del 17 % del total de la población, no eran considerados como tales autóctonos ucranianos, al existir un Estado ruso. Un caso similar a lo que se está haciendo con el español y sus hablantes en Cataluña… El primer paso para un enfrentamiento civil.
Leamos ahora este interesante mapa de territorios históricos.
El territorio histórico polaco ubicado en la actual Ucrania corresponde a los antiguos Kresy Wschodnie o Tierras Orientales, lo que hoy es la Ucrania Occidental, que formaron parte de la Segunda República Polaca entre 1918 y 1939 y de la histórica República de las Dos Naciones. Las principales ciudades de esta zona son Leópolis (Lviv), Lutsk e Ivano-Frankivsk. Tras 1945 y la imposición de la Línea Curzon, estas regiones fueron anexionadas por la Unión Soviética e integradas en la RSS de Ucrania, pasando a formar parte de la Ucrania independiente en 1991.
El territorio histórico húngaro en Ucrania se ubica en la región de Transcarpacia, también llamada Rutenia Subcarpática, situada en el extremo oeste del país. Esta zona formó parte del Reino de Hungría y del Imperio austrohúngaro hasta el Tratado de Trianón en 1920. Su ubicación actual es en el Óblast de Transcarpacia, que limita con Hungría, Eslovaquia, Polonia y Rumanía. Sus ciudades principales con presencia húngara son Berehove (Beregszász), ciudad fronteriza donde la población mayoritaria es de origen y lengua húngara y Uzhhorod (Ungvár) que es la capital de la región.
Los principales territorios históricos rumanos situados hoy dentro de las fronteras de Ucrania son el Norte de Bucovina, en el actual óblast de Chernivtsí, y partes de Besarabia, el sur o Budzhak, y una franja norte, los cuales formaron parte de la Gran Rumania entre 1918 y 1940. Bucovina del Norte, ubicada en las estribaciones de los Cárpatos orientales. Su capital histórica y cultural es la ciudad de Chernivtsí (Czernowitz). Hoy conforma la mayor parte de la región administrativa u óblast de Chernivtsí en Ucrania. Besarabia (Budzhak y Norte), el sur de Besarabia (Budzhak) da al mar Negro e incluye ciudades como Izmaíl y Bolgrad. Una pequeña porción norte de Besarabia también se integra en el óblast de Chernivtsí ucraniano.
Maramures del Norte, es una pequeña sección norte de esta región histórica transcarpática se extiende al sur de la provincia de Ivano-Frankivsk y Zakarpatia en Ucrania, contigua a la actual Rumania. Estas zonas pasaron de manera definitiva a la Unión Soviética (RSS de Ucrania) tras la Segunda Guerra Mundial. En los mapas físicos y políticos actuales de Europa del Este, estas áreas están localizadas en el suroeste de Ucrania, haciendo frontera directa con la actual Rumania y la República de Moldavia.
El territorio histórico de Nueva Rusia, Novorossiya, comprende las regiones del sur y este de la actual Ucrania. En el mapa, abarca desde el Dombás (Donetsk y Lugansk) hasta las provincias de Zaporiyia, Jersón, Mykolaiv y Odesa, además de la península de Crimea.
Fue reconquistado, creado, establecido y en el siglo XVIII por el Imperio ruso, bajo la emperatriz Catalina la Grande, tras derrotar al Imperio otomano y al Kanato de Crimea. Era una gobernación o zona de colonización militar dado que era un amplio espacio vacío y agrícola que fue repoblada con eslavos. En la época soviética, estas tierras pasaron graciosamente a formar parte de la República Socialista Soviética de Ucrania para congraciar a los comunistas ucranianos.
Yo creo que este es un buen punto de partida para una paz duradera que impedirá la ucranización forzosa y traerá una desnacificación necesaria.

