
«Rescribir y falsear la verdad y manipular la historia, es de malvados, de hombres sin conciencia, de miserables y cobardes»
Antes de nada, dejaré fijado lo que pienso de la superioridad moral de la izquierda extrema social comunista, y lo que representó y sigue representando para miles de millones de personas su putrefacto y delincuencial credo. Para cualquier español decente, la supuesta, y nunca demostrada superioridad moral de la izquierda extrema, nació en la Lubianka, creció en una checa madrileña, o catalana, se doctoró en Paracuellos, y siguió ejerciendo el terror detrás del Telón de Acero, y otros países social comunistas. Que sus hijos putativos alardeen de superioridad moral, es un ejercicio de cinismo difícil de soportar.
El comunismo y el nazismo, fueron condenados en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en base a la Resolución 1481/ 2006. En España la relación simbiótica entre ambas corrientes, socialismo y comunismo, tuvo su punto álgido a principios de los años treinta del siglo pasado.
Con Francisco Largo Caballero, dirigente máximo del PSOE, y presidente del Consejo de ministros, septiembre 1936/a mayo de 1937, la conjunción doctrinaria llegó a ser tan mimética, que al preboste socialista le llegaron a denominarle el “Lenin” español. La historia fue la que fue, y ni Pedro Sánchez ni su coro celestial de aduladores y lacayos podrán cambiarlo jamás.
En la actualidad, el paralelismo entre lo que ocurrió desde el golpe socialista y el pronunciamiento de Companys (octubre de 1934) es cuando menos preocupante. Los mismos partidos protagonistas, las mismas diatribas y el mismo objetivo, dinamitar la convivencia entre españoles, y desgajar España. Y ahora hablemos de la moral social comunista, y sus esperpénticas aspiraciones.
¿Quién de entre la izquierda extrema está autorizado para hablar de moral? ¿El PSOE del Tito Berni? ¿Los comunistas que desde el principio lamieron los bajos a Castro y ahora a Maduro? ¿El PSOE que pacta con los criminales de ETA? O tal vez el PSOE en el que un grupo de diputados, se fueron de putas para celebrar la ley que prohibiría la prostitución. ¿Será por ventura el sector negocios del actual gobierno? O tal vez las garrapatas instaladas a dedazo en puestos para los que su estulticia es la única garantía de éxito.
¿La moral la encarnan los del PSA, que además de irse de mujerzuelas se taladraban las narices a base de cocaína? O los que desde el poder de la Junta de Andalucía robaron centenares de millones destinados a los obreros andaluces. ¿Los de la UGT andaluza recientemente condenados por robar por enésima vez a los obreros? La historia del PSOE es rica en sucesos donde el común denominador fue siempre la pasta, hoy día lo siguen haciendo con extraordinaria solvencia y recalculada determinación.
La moral de la que tanto blasonan los socialistas es idéntica a la de los castristas que explotan a chicas de quince años en Cuba, muy parecida a la de los rufianes de la Reeperbahn, y casi idéntica a la de los sicarios que comanda Nicolás Maduro.
Moral sociata y memoria histórica Bildu etarra. Así a bote pronto pregunto: ¿Quién gestionará la memoria histórica? ¿Otegui? ¿Pumpido? ¿Quizá Marlasca? O a lo peor el ministro que frecuentaba pisos pagados con mordidas, a los que llevaban chicas fáciles. Magnífico muestrario de moralidad y memoria democrática, película interpretada y dirigida por un criminal, jefe de una organización terrorista con más de 850 asesinatos en su sangriento historial.
El otro día oí como llamaban a Sánchez, ¡Fangoman! extraordinario calificativo para quién ha hecho de su presidencia, un pantanal donde sanguijuelas y bicharracos extraños pululan y reptan sin orden, pero con “concierto”, me refiero a vascos y catalanes. La moral actual consiste en despojar de derechos y financiación a casi todos los españoles, para dárselo a la peor ralea de facinerosos que conforman lo que se ha dado en llamar, “Grupo Salvaje”.
Siempre dije que estos personajes hubieran cantado sin rubor alguno el Horst-Wessel-Lied, o la Giovinezza, de clara extracción nacional socialista el primero y de clara ascendencia socialista el segundo. Para ellos estar dictando es mucho más jugoso que parecer serlo, lo que nunca harían es parecer serlo, sin estar dictando.
Hoy día la superioridad moral de esta izquierda guerra civilista, consiste en vociferar entre alaridos y balbuceos, un himno tan odioso cómo criminal, cantado y celebrado por los más grandes genocidas de la historia universal, la Internacional.
Contemplar como un grupo de personajes millonarios, entre ellos el actual presidente del gobierno de España y el grupete de amigachos que le acompañan, entonan con el puño en alto esa aberrante de cantata, avergüenza no solo a los que le maldicen, sino también a los millones de desarrapados que componen la famélica legión creada con sus políticas actuales. ¿Se imaginan a este grupo de descerebrados cantando esa basura en las calles de Caracas? ¿O en el estercolero en que han convertido las ciudades de Cuba? ¿Superioridad moral? ¡Los cojones!
Hace unos días presentaron los fastos, verbenas, pasacalles y tumultos con los que van a celebrar la muerte de un anciano hace poco más de cuarenta y nueve años, en una cama de hospital. Eché en falta a los payasos, las batucadas de Podemos, los equilibristas de Sumar, los espíritus esqueléticos del PCE, y al Orfeón Etarra. Famélica legión de moral distraída. El arte de vivir del cuento nunca estará al alcance de los comunes mortales.
A excepción de la verdadera oposición a Francisco Franco, que fue el PCE ¿Dónde estuvo el PSOE desde el final de la Guerra Civil hasta la Transición? La respuesta es tan hilarante como real, Rodolfo Llopis hasta 1974 exilado en Francia, vegetando en una oficina como custodio de las cuatro siglas sociatas, el resto de la tribu vivía plácidamente instalada en España.
Hoy día con tan significados y valientes sociatas en el poder, puede decirse sin error alguno, que la mayoría de ellos provienen de familias instaladas cerca del poder de entonces, cuyos hijos recogieron del estercolero de la historia el relevo del antiguo y nefasto Partido Socialista Obrero Español. Cuatro palabras, cuatro falsedades como su moral impostada.
En esta bacanal infecta, programada para ocultar la corrupción nacida desde el propio gobierno ¿Van a relatar las atrocidades que cometió el Frente Popular, en el que ya estaban el PNV, ERC, el PC y el propio PSOE? Extraordinaria coincidencia, tétrica y tenebrosa coincidencia. ¿Van a describir lo que hizo el bando chequista? O solo señalarán a la otra media España.
¿Van a señalar que vascos y catalanes asesinaron a otros vascos y catalanes? ¿Van a decir que el “Duce” de la ERC firmó miles de sentencias de muerte? ¿Se atreverán a decir que los vascos ensayaron el medievo con más de doscientos ochenta presos en Casa Galeras? ¿Dirán que el PNV utilizó barcos cargueros como barcos prisión donde en cubierta, y a diario, se desollaban vivos a los allí retenidos? ¿Llevaron por cuenta los asesinatos de muchos hijos de Neguri? ¿O tal vez admitirán que un gobierno PSOE-PCE con el apoyo de vascos y catalanes fusiló en Paracuellos a más de 8500 personas? ¿Recordarán que fusilaron a abuelos junto a sus nietos con los pulgares de ambos atados con alambre? Estrambótica moral.
Al que suscribe le angustia recordar aquellos hechos, lo que no soporto es que el gobierno los use para tapar la corrupción que desde hace tiempo le atenaza. Rescribir y falsear la verdad y manipular la historia, es de malvados, de hombres sin conciencia, de miserables y cobardes.
Los hijos y los nietos de aquellos españoles, del bando que fueran, no tienen que dar explicaciones, ni pedir disculpas ni perdón por algo que sucedió hace noventa años. En todo caso debemos exigir explicaciones y responsabilidades al rufián que utiliza aquella tragedia, para esconder y soslayar sus tropelías, embustes y corruptelas.
El PSOE nunca admitió su culpabilidad al provocar y propiciar una guerra entre hermanos. ¿Dónde queda su moral? ¿Realmente tienen moral? O tal vez la fundieron en Méjico con las monedas de oro robadas antes de huir de España.
Un gobierno presidido por un socialista asesinó al jefe de la oposición, intentándolo a las pocas horas con otros líderes políticos de derechas. ¿Qué tipo de moral pudo justificar aquel asesinato? ¿Qué clase de moral impide a los actuales socialistas pedir perdón? ¿La misma moral utilizada entonces para que hoy día más de media España vuelva a enfrentarse con la otra media?
Mantengo que la memoria es personal e intransferible, nadie puede obligar a nadie a que cambie su opinión, ni sus ideales, ni legislar sobre ella. Este presidente no dudará en asesinar la convivencia entre españoles, aunque tenga que volver a las andadas, levantando cadáveres y buscando restos, siempre y cuando no sean de nacionales. ¿A esa basura lo llaman superioridad moral? ¿Cómo puede ser posible que este gobierno haya permitido que durante el año pasado se cometiesen más de cuatrocientos cincuenta homenajes de exaltación a los criminales etarras? ¿Esa es la moral que atesora el social comunismo de este maldito gobierno?
Solo un personaje sediento de venganza, ahíto de maldad y exuberante tendencia a la opacidad, podría llegar a tanto por impostar su moral ¡menuda moral! Poco y escaso bagaje para el que tanto aprieta, nula y raquítica honorabilidad del que ha hecho de un baño de sangre su puta pista de baile.
Mientras tanto, la moral y el progresismo sanchista, atusa y lame con extraordinaria fruición el orto del criminal Nicolás Maduro. La izquierda extrema nunca dejará solos a sus dictadores, ni a sus criminales. Esta es la mejor muestra de la moral que desde siempre atesoró la izquierda extrema social comunista.
Año VI del sanchismo.
