
«Si Trump desease ajustarse a la Historia, cosa que dudo, el Golfo de México debería retornar a su nombre original, el golfo de Nueva España»
Tal como se puede comprobar en el detalle de la imagen, parte de un enorme mapa, si Trump desease ajustarse a la Historia, cosa que dudo, el Golfo de México debería retornar a su nombre original, el que le dio Diego Gutiérrez, en vez de golfo de América como lo quiere renombrar Trump. Al extrapolar la voz «México» como denominación de todo el territorio del virreinato el golfo comenzó a ser llamado «de México». Si observamos el dibujo de Alonso de Santa Cruz de 1544, dibujo muy sencillo y esquemático que comprende la costa del golfo desde el cabo Santa Elena (proximidades del cabo Fear en Carolina del Norte) hasta el río Pánuco, cerca de Tampico (México) y las tierras del interior hasta el río Tennessee comprendemos la amplitud de lo que era considerado territorio de la Florida, no sólo la península de ese nombre.
Este mapa mencionado más arriba también se conoce como «mapa de Hernando de Soto» porque, a pesar de que no muestra la ruta seguida en su expedición, sí que refleja los descubrimientos hechos en ella, seguramente proporcionados por expedicionarios como Juan de Añasco, aunque también parece haber incorporado los conocimientos geográficos de otras entradas posteriores. Diez años más tarde, en 1554, Diego Gutiérrez fue nombrado cosmógrafo principal del rey de España en la Casa de la Contratación.
La Corona encargó a la Casa la elaboración de un mapa a gran escala del hemisferio occidental, a menudo llamado la «cuarta parte del mundo». La finalidad del mapa era reafirmar las demandas y reclamaciones territoriales españolas de las regiones del Nuevo Mundo contra las de sus rivales del momento como eran Portugal y Francia.

España reclamaba todas las tierras al sur del trópico de Cáncer, que se muestra de manera destacada. El mapa fue grabado por el famoso grabador amberino, Hieronymus Cock, que añadió numerosas florituras y exquisiteces artísticas, incluyendo los escudos de armas de los tres poderes rivales, un ondulado río Amazonas que serpentea por la zona septentrional de América del Sur, sirenas y monstruos marinos míticos, y un elefante, un rinoceronte y un león en la costa occidental de África.
El nombre «California», es la primera vez que aparece en un mapa impreso, y está inscrito cerca de Baja California, justo arriba del trópico de Cáncer. Solo se sabe de la existencia de dos copias del mapa: una perteneciente a las colecciones de la Biblioteca del Congreso en los EEUU, y otra, en la Biblioteca Británica, lo cual da muestra de la más que probada desidia histórica española en general y particularmente por parte de todas las autoridades públicas españolas a lo largo de nuestro pasado, pero que en este caso el propio Trump puede comprobar personalmente la certeza de lo expuesto.
El título de la obra es: «Americae sive quartae orbis partis nova et exactissima descriptio. Auctore Diego Gutiero Philippi Regis Hisp. etc. Cosmographo. Hiero Cock Excude«. En 1562, con el extenso título expresado arriba, se preparó un espectacular mapa, describiendo la costa este de América del Norte, América Central y del Sur en su totalidad y porciones de las costas occidentales de Europa y África. Compuesto por 6 hojas de grabado unidas, totalizando un formato de 93 por 86 cm, el más grande a ese momento, lleva la siguiente inscripción: «Esta cuarta parte del mundo sigue siendo desconocida para todos los geógrafos hasta el año 1497, momento en el que fue descubierta por Américo Vespucio al servicio del rey de Castilla, después de lo cual también se le pone el nombre de su descubridor«. Otorgando el mérito del descubrimiento al florentino, en lugar del genovés Colón, creencia común en la época.

Era un mapa oficial, reconocido por Felipe II, Rey de España y su media hermana Margarita de Parma, regente de los Países Bajos. Representa la dominación española en el nuevo mundo, definiendo los límites de la esfera de autoridad de la Corona de España, a la vez que reconoce la presencia francesa y portuguesa en el continente. En este sentido, hay tres escudos de armas representados: en la parte inferior derecha, en el Océano Atlántico, está el escudo de armas de la corona de Portugal, en América del Norte están grabados dos escudos: el de la izquierda del Imperio de los Habsburgo españoles y el de la derecha de la corona francesa.
A pesar de que no aparece una escala de latitud, el Ecuador y los Trópicos de Cáncer y de Capricornio se ven claramente y las medidas entre estas latitudes fijas pueden ayudar en determinar las distancias del mapa entero. El mapa ofrece una rica vista ilustrada de América llena de nombres e imágenes que se habían popularizado en Europa después del Descubrimiento. Dibujos de loros, monos, sirenas, monstruos marinos, caníbales, gigantes Patagones y un volcán en erupción en México, complementan los numerosos asentamientos, ríos, montañas y cabos.

El mapa correctamente reconoce la presencia de las cuenca los ríos Amazonas y Paraná, el Lago Titicaca, la ubicación de Potosí, la Ciudad de México, la Florida y varios puntos de las costas. El magnífico mapa fue realizado por Diego Gutiérrez, cartógrafo de la Casa de Contratación desde 1554 hasta al menos 1569 de acuerdo con los documentos del Archivo General de Indias de Sevilla, donde se recogía toda la información recogida por los pilotos de las navegaciones. El grabador fue Jerónimo Cock, un reconocido artista flamenco que trabajaba en Amberes, territorio español en aquel momento y el mayor centro de grabados en la Europa del siglo XVI. Prepararon un mapa diplomático con el cual la Corona de España proclamaba y mostraba a las naciones de Europa su territorio, delineando claramente sus esferas de control con una línea ancha para el Trópico de Cáncer. España reclamaba para sí todas las tierras ubicadas al sur de éste.

