«Era un refugio donde la naturaleza y el alma se entrelazaban. Donde cada olor y cada sonido contaban una historia irrepetible».
El corazón de la naturaleza. Por Manuel Sanz Real

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«Era un refugio donde la naturaleza y el alma se entrelazaban. Donde cada olor y cada sonido contaban una historia irrepetible».

«Don Tomás caminaba entre los pupitres vacíos mientras observaba de reojo el mapa colgado a la derecha de la pizarra».

En estos días en los que la tragedia ha azotado nuestra querida España, quiero compartir esta breve narración escrita por Enrique del Pino.

«La oscuridad de la noche parecía no tener fin, hasta que por una pequeña fisura de la persiana penetró débilmente un pequeño rayo de luz».

«Al mirarme en el espejo, un pánico insuperable se apodera de mi al ver en él una cara monstruosa que no es la mía».

«Este era el ambiente con el que convivía todos los días y donde nadie era consciente de sus silenciosas lágrimas».

«De regreso a casa ya no vi esos deshumanizados gigantes de hormigón, sino un lugar mágico lleno de historias y misterios».

«Empiezo a pensar en las manos y en su utilidad, al mismo tiempo que repaso mi vida; como si de rebobinar una película se tratara».

«La bocina amenazante de un coche le hizo volver en sí, por fin se encontraba en la gran avenida rodeado de gente, como tanto deseaba».

«Derrotado, acabo por tumbarme arrebujado en una ajada manta que tantos años lleva dándome calor en las espesas noches».

Hace unos meses estuvimos en aquella casa rural rodeada de pinos, en plena naturaleza ¡cómo disfrutamos de la belleza del lugar!

«Al bajar del autobús, tomó la carta del bolsillo, sería lo primero que entregaría a su mujer, junto con un efusivo beso».

«Ante semejante acto de usurpación de nuestras aguas jurisdiccionales, no consideramos, tras breve deliberación, tener que molestar a nadie».

«Por allí se movía dando vueltas buscando a sus más preciados amigos: los pájaros, para entretenerse echándoles los trozos de pan».