
«Estamos en manos de perversos, trepas y delincuentes que llevan a España al abismo. Si no se da un giro de 180 grados a la situación, estamos perdidos»
Ayer reparaba en la sabiduría bíblica y meditaba con Proverbios 22:3 donde leía: «El prudente ve el mal y se esconde, pero los ingenuos pasan y reciben el daño». Esto significa que la persona sabia se protege de las consecuencias negativas al identificar y evitar los problemas, mientras que los que no son cuidadosos continúan adelante sin advertencia y sufren las consecuencias.
En resumen, el versículo destaca la importancia de la prudencia y la capacidad de anticiparse a los peligros, para evitar los daños que pueden resultar de la imprudencia.
Hablar de imprudencia nos lleva a hablar de Sánchez y a ver cómo pone la cuerda en la que se ahorca.
Vemos a un Sánchez asediado por la corrupción, y no por un simple caso, sino que le implican a él, a su entorno familiar, al ejecutivo y a su partido y que ha sido capaz de negar la mayor cuando desde el minuto uno se pusieron él y su entorno manos a la obra para crear una organización delictiva desde la cúpula del gobierno.
Recordemos aquello que delante de Ana Rosa Quintana decía ofendido:
«El problema ¿cuál es?… El problema es que venimos de una administración anterior donde sí hubo un presidente del gobierno que salió en los medios de comunicación SMS,s. de apoyo a un corrupto como fue Bárcenas.
El problema es que hoy no tienen nada contra mí.
¿Sabe por qué?… Porque yo soy un político limpio»
Hoy sus palabras se vuelven contra él por la corrupción que asola a su entorno familiar y a su Gobierno, que nos viene adornado por los turbios negocios y actuaciones de su fiel e íntimo amigo José Luis Ábalos cuyas conversaciones y mensajes estamos conociendo ahora.
Recuerdo a Ábalos cuando en Canarias su íntimo Koldo pagaba en efectivo con fajos de billetes pues no le gustaban las tarjetas de crédito dado que seguramente no temía que le dieran un tirón a la mochila.
El que fuera ministro de Transportes hasta julio de 2021, hoy imputado por su participación en la organización criminal que supuestamente se lucró con las mordidas en la venta de mascarillas a la administración pública durante los peores meses de la pandemia a través de un entramado creado por el empresario Víctor de Aldama.
Junto a Ábalos aparece su sombra, Koldo García, el que fuera su íntimo ayudante y ha dado nombre a la trama de corrupción como «caso Koldo» que nos lleva al partido de gobierno como una organización permeada de corrupción. Con ellos se pueden aplicar las propias palabras de Sánchez si recordamos además del caso Koldo, el caso tito Berni, el caso Delcy, el caso Pegasus y el caso Begoña Gómez.
Cómo puede Sánchez hablar de corrupción y pedir sin bochorno la dimisión de Ayuso, a la vez que contemplamos las imágenes del enamorado junto a su esposa, Begoña, ya imputada por corrupción en los negocios, tráfico de influencies, apropiación indebida e intrusismo profesional, enfrentándose por ello a una pena máxima de hasta 11 años de cárcel por estos cuatro delitos.
En aquella carta de amor leíamos cosas como esta:
«Estamos tranquilos, no hay nada detrás de esta acusación…
No hay nada detrás de esta acusación, sólo un zafio montaje impulsado por las asociaciones ultraderechistas demandantes».
Arremete contra Feijóo y Abascal, asegurando que todo este asunto tiene una motivación política y menciona lo que bautizaron él y sus corifeos como «máquina del fango»… «Begoña y yo sabemos perfectamente por qué la atacan. Ninguno de los dos somos ingenuos. Lo hacen porque es mi pareja…
Ella es una mujer trabajadora y honesta que reivindica su derecho a trabajar sin renunciar a ello por las responsabilidades de su marido. Derecho que yo defiendo en mi vida familiar y por el que trabajo como presidente del Gobierno de España para garantizar que hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades y los mismos derechos».
Y acusa a la oposición, derecha y ultraderecha, de ser responsables de lo que considera una sucia maniobra: «Lo que no lograron en las urnas, pretenden alcanzarlo de manera espuria».
A día de hoy, cuando los casos de corrupción acechan al dirigente socialista y al resto de su ejecutivo, se debe contestar a Sánchez con sus mismas palabras que hace más de siete años dedicaba a Rajoy cuando le exigía su dimisión cuando tuvo que acudir a declarar como testigo por corrupción en la Audiencia Nacional, en la causa en la que se juzgaba la primera etapa del famoso caso Gürtel instruido principalmente por el juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional y que trajo consigo la “morcilla” del juez De Prada y la moción de censura a Rajoy:
El famoso video, que debe de aplicarse a sí mismo, recoge la intervención que realizó Sánchez en la sede del PSOE en Ferraz el 26 de julio de 2017:
«La corrupción no, no es una persona, pero siempre acaba teniendo cara. No tiene ministerios, pero luego hay ministros manchados por la corrupción.
Una organización carcomida por la corrupción hasta Los cimientos y un jefe de todo eso, el actual presidente del Gobierno.
Las tramas de corrupción afectan al partido del Gobierno suponen una mancha en la proyección internacional y en el prestigio de nuestro país. Un presidente del Gobierno debe ser un referente, sobre todo moral para el conjunto de la sociedad, pero hoy la corrupción está detrás de quienes nos gobiernan.
Hay un momento en el que las palabras dejan de ser suficientes y uno debe mostrar lo que es… ¿Se está protegiendo a sí mismo, señor presidente, desde la Presidencia del Gobierno?
Decida si sigue pensando en usted o en España, pero no arrastre en su caída el prestigio de nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestro país. Así que solamente le queda una salida honorable:
Presente su dimisión oficial ante el Rey.
No arrastre a España en su caída, sSeñor presidente.
¡Dimita!»
Tengo muy claro que Sánchez no es sabio ni es prudente y en su locura leo Proverbios 1:19: «Acabarán muy mal los que quieren hacerse ricos sin importarles cómo lograrlo: ¡acabarán perdiendo la vida!» o lo que es lo mismo «Así terminan todos los que codician el dinero; esa codicia les roba la vida».
La lectura de los Proverbios siempre es provechosa pues cuando abordan el anhelo de poder suelen enfatizar la importancia de emplear el poder con sabiduría y justicia, advirtiendo sobre los peligros de la arrogancia y el abuso de autoridad. Algunos proverbios específicos incluyen la importancia de confiar en Dios, algo muy recomendable, y no en la propia inteligencia, y la necesidad de reconocer a Dios en todos los caminos para que Él allane las sendas. Otros proverbios resaltan la importancia del gobierno con mano diligente mientras que la indolencia lleva a los trabajos forzados.
Solo los justos dan buenos consejos a sus amigos, mientras que los perversos los llevan por mal camino.
Estamos en manos de perversos, trepas y delincuentes que llevan a España al abismo. Si no se da un giro de 180 grados a la situación, estamos perdidos.

