
«El esperpento de la ‘fontanera de Sánchez’ al que estamos asistiendo en una cascada de degradación y corrupción de la que somos testigos»
Como tantos de mi edad crecimos con la TV en blanco y negro y aquella serie, para los que nos sentimos atraídos por la acción, llamada «Misión: Imposible», una serie de televisión estadounidense, emitida por la cadena CBS entre los años 1966 y 1973 y creada por Bruce Geller y producida por Desilu Productions en la que un grupo de agentes eran mandados por Jim Phelps quien al comienzo de cada capítulo se dirigía a un lugar anodino y vulgar cualquiera, donde estaba escondida una cinta magnetofónica conteniendo el mensaje con los datos de la misión de espionaje, contra-inteligencia, sabotaje, infiltración o desestabilización en algún país imaginario o inventado.
Una vez escuchada la grabación, en la cual, tras el educado saludo y la puesta al tanto del asunto, el gobierno se desentendía de toda responsabilidad y avisaba que negaría siempre cualquier conocimiento de la misión, que se le encomienda al jefe de grupo «si decide aceptarla», la grabación seguidamente se autodestruía quemándose sin ruido. Después, el jefe abre en una habitación una carpeta negra identificada como IMF (Impossible Missions Force) y selecciona las fotos de las personas más adecuadas para la misión, comenzando el capítulo con la excitante banda a sonora compuesta por Lalo Schifrin.
A partir de ahí se realiza una reunión de coordinación y se adjudican los papeles que cada uno tendrá en el plan diseñado. Cada personaje ocupa un puesto de especialista determinado. La misión se realizaba siempre corriendo riesgos extremos, y era frecuente que algún azar estropease los planes previstos incrementando aún más la tensión y obligando a improvisar sobre la marcha.
De alguna manera, aunque con un tinte ibérico que nos acerca a más a ‘Torrente‘, sin quitar un ápice de la realidad de cloacas que encierra, nos recuerda el esperpento de la ‘fontanera de Sánchez‘ al que estamos asistiendo en una cascada de degradación y corrupción de la que somos testigos. Por supuesto Leire Díaz es solo una caricatura de Ethan Hunt, Tom Cruise, el protagonista de las siete películas que nos han deleitado en la defensa de lo que se considera la lucha del bien frente al mal.
Leire, ‘esa mujer de la que usted me habla‘, hoy desconocida por todos, sin responsabilidades en el partido, pero denunciada por ser el brazo ejecutor de Sánchez y Cerdán, se enfrenta a graves acusaciones razón de la ruptura de amarras con motivo de sus poco ortodoxos propósitos y maniobras.
El Gobierno, en línea con la filmografía mencionada, rechaza tener algún tipo de relación con la militante socialista Leire Díez tras la publicación de varios audios en los que pedía información contra mandos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y niega que actuase bajo mandato gubernamental. De hecho, fuentes de Moncloa señalan lógicamente que las ofertas de acuerdos con la Fiscalía y la Abogacía del Estado eran promesas que no podía cumplir, sin embargo, curiosamente no contemplan iniciar acciones legales contra ella y dejan en manos de la dirección del PSOE una hipotética suspensión de militancia. Gobierno y su partido afirman que la fontanera no está «en nómina» de Ferraz y no actuaba en nombre del partido sino a título individual.
En esa línea la propia Leire también negó que trabajase a las órdenes del PSOE aunque admitió las conversaciones grabadas y adujo que formaban parte de una más que dudosa investigación periodística. Lo curioso es que desde el programa ‘La Hora de La 1‘, ejemplo de lucha contra el bulo y el fango destacasen que el empresario Hamlyn huido al paraíso del Golfo Pérsico tuvo como socio en el tema del fraude de hidrocarburos a un empresario gallego que tuvo un cargo público en la Junta de Galicia, y por supuesto señalando que se trata de grabaciones incompletas y editadas de forma interesada.
Lo único que espero es que se cumpla el título de la última entrega ‘Misión Imposible: Sentencia final‘, que implique un definitivo adiós por todo lo alto para… el capo de la ‘rosa nostra‘, aquel que se nos presentó como adalid de adalides de la honestidad y látigo contra la corrupción, manejador interesado de los recursos públicos que son de todos nosotros, probado en esas frases de la entonces ministra Calvo o la Montero, hoy convertidas en ‘memes‘… “Nosotros administramos dinero público, y el dinero público no es de nadie”, aserto que no puede tomarse en serio por absurdo, y aquel otro de «pasarse en un Presupuesto es fácil, lo he dicho siempre, chiqui, son 1.200 millones, eso es poco, solo lo quitas o pones en una parte del presupuesto».
Apaños, negocietes interesados, colocación de putas, amigos y familiares, derroche en departamentos inservibles, asesores y más asesores, redes clientelares… desde el primer día y sin pestañear. ¡Pero al menos no gobierna la derecha y la ultraderecha! que no admiten su derrota en las urnas y que se dedican de forma abyecta a propagar bulos y mentiras, chapoteando en el fango, frente a lo que de forma valiente la ministra Montero, la ‘portacoz’ Pilar Alegría y el candidato Óscar López denuncian que existe un complot para asesinar al presidente Sánchez «yo estoy bien», el galgo de Paiporta, mediante una bomba lapa.

