
«¡Qué hartura! con el manejo, abuso y empleo de cortinas de humo para desviar la atención de los problemas reales que nos devoran»
Frente al drama de los incendios que es lo único real, ¡Qué hartura! con el manejo, abuso y empleo de cortinas de humo para desviar la atención de los problemas reales que nos devoran.
Cada verano es lo mismos con miles de hectáreas de nuestro territorio convertido en un infierno con pueblos evacuados, fincas arrasadas y criminalización y culpabilización de los vecinos que deciden salvar lo poco que les queda cuando se les conmina a dejarlo todo atrás, a la vez que paradójicamente nos encontramos con titulares que anuncian más de 300 millones para subvenciones al cine pero ni un euro para un hidroavión contra los incendios.

Pero nos dicen que faltan recursos y que no hay dinero para encima acusarnos de insolidarios por nuestras quejas sobre las descomunales subidas de impuestos, impuestos que luego van a temas variopintos como «empoderar a mujeres en el Egipto rural» con 1,7 millones de euros bajo la cobertura de “apoyar proyectos y programas en países en desarrollo, como la construcción de infraestructuras, la mejora de la educación y la salud, o la asistencia humanitaria en casos de emergencia”. En esa línea encontramos proyectos como la defensa de los derechos LGTBI en Cabo Verde, el ecofeminismo en español en Iberoamérica o la igualdad de género al servicio de la democracia inclusiva en Marruecos desde donde se gasta 262 millones de euros en misiles de largo alcance a la vez que nuestro presupuesto de Defensa es cada vez más ridículo.

Tenemos dos espectáculos, el de los políticos pegándose entre ellos y limitándose a actuar bajo la única preocupación de ‘apagar titulares’ para salvar su cara y el del propio ministro Marlasca preguntado en Antena 3 sobre la posible declaración de emergencia nacional al verse superadas las CCAA que respondía con descaro «estamos haciendo todo lo que las Comunidades Autónomas nos están solicitando» en la nueva versión de aquello de “que si quieren ayuda que la pidan”, sonoro eco de la DANA de Valencia.
Para espectáculo no hay más que ver la rueda de prensa que dio Sánchez junto a Marlasca en la que parecían recién llegados de una ‘zona chill out’, local o terraza, donde se encontraban en pleno disfrute de música y relajación durante más de una semana sin dar la cara.

Una rueda de prensa para no decir nada, dar condolencias y lamentarse de «los incendios que están asolando particularmente la península de nuestro país», ¿la península de nuestro país?… «Quiero también anunciarles que desde el gobierno de España vamos a proponer un gran pacto de estado, un pacto de estado para la mitigación y la adaptación a la emergencia climática del país. Esto interpela a todas las administraciones públicas pero no solo, a las administraciones públicas, a los grupos parlamentarios en el poder legislativo, al conjunto de la sociedad civil, a la Ciencia, a la empresa, a los sindicatos, en definitiva al conjunto del país. Creo que la respuesta al incendio o a los incendios que asolan España está ahí, vamos a darla, se extinguirán los incendios, se abordará la reconstrucción de todas las zonas afectadas [se entiende que como en la isla de la Palma o en Valencia], pero también tenemos que hacer una reflexión de fondo, una estrategia que anticipe una mejor respuesta, más garantista, más segura a nuestros conciudadanos ante el agravamiento y la aceleración de los efectos de la emergencia climática en nuestro país, y eso exige un gran pacto de estado, un pacto de estado por la emergencia climática que deje la emergencia climática fuera de la lucha partidista, fuera de las cuestiones ideológicas, que nos centremos en la evidencia científica y que actuemos en consecuencia…»

Basta con escuchar a cualquier agricultor, ganadero o un simple cabrero que gratis dejaban el campo al ras con sus cabritas ramonenado de un lado a otro por campos y caminos. Mucho pacto de estado pero en ningún momento de estas intervenciones públicas de alto nivel se ha mencionado que el 96 por ciento de los incendios son provocados contando en este momento con 31 detenidos y 92 investigados desde el pasado 1 de junio.
Con el abandono forzado del campos y bosques, con incendios o expropiaciones forzosas, se vienen creando nuevos campos eólicos y de placas solares… ¿es casualidad?, me gustaría leer algún informe sobre el tema.

Se ha fomentado el abandono de la naturaleza, dejándola a su aire, sin mantenimiento de ningún tipo cuando el hombre lleva milenios controlando el campo para su beneficio. Ahora se le criminaliza y se le prohíbe limpiar cauces, rastrojos y hacer podas, se dedican a declarar ‘reservar de la biosfera’, ‘parques naturales’ o la denominación que quieran con la consiguiente prohibición de hacer absolutamente ningún mantenimiento. El campesino que lleva dos mil años manteniendo el campo, el bosque por lo visto lo ha hecho mal, ahora viene el estado con decenas de organismos y lo reorganiza de nuevo, bajo el rótulo de la protección del ‘medio ambiente’… nada de cortar zarzas, nada de cortar ramas, nada de sembrar aquí o allá, hasta que se abandona el campo por la presión de los nuevos gestores, y cuando vienen las tormentas de verano, un rayo o un pirómano, de nombre Cambio y de apellido Climático, que también los hay, queman miles de hectáreas y entonces se echa la culpa al cambio climático con la declaración de ‘emergencia climática’ y los mapas meteorológicos pintados en rojo y morado.

El problema es que no hay gente en el campo, y cada vez menos, y era la gente del campo la que lo mantenía creando senderos con el paso de sus animales y despejando caminos de zarzas con ovejas y cabras… y lo hacían gratis. Lo que se ejecutaba en silencio durante centurias ahora lo llevan decenas de chiringuitos, asesores y organismos duplicados en todos los ámbitos y escalones de la administración.
Un monte abandonado con maleza y porquería prende a la mínima y con más virulencia, eso no es cambio climático y ahora se pide a los agricultores que vayan con sus tractores a crear cortafuegos, algo que han venido prohibiendo, pues no hay efectivos a pesar de la ingente cantidad de impuestos que nos cobran para organismos inútiles. La única diferencia es que a cada aparición de Sánchez se señala una distancia de seguridad cada vez más amplia para que nadie le grite la canción del verano. Todo son prohibiciones, limitaciones, multas, trabas, impuestos y desgraciadamente por eso se llegó a la triste situación del joven agricultor aragonés David Lafoz que acabó en suicidio.

Recuerdo que Franco no lo hizo tan mal pues tenía los montes plagados de cortafuegos y los mantenía limpios. El muy dictador pretendía tener controlado hasta el fuego pues incluso tenía hasta guardas forestales. Por eso existía el ICONA hasta que el PSOE lo desmanteló el 23 de junio de 1995 durante el cuarto gobierno de Felipe González.
El Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) fue un organismo estatal para el estudio, actuación y desarrollo de una política estatal de conservación de la naturaleza, que por el Decreto-Ley 17/1971 de 28 de octubre tomó, amplió y desarrolló las competencias de la Dirección General de Montes. Estuvo adscrito al Ministerio de Agricultura con competencias en materia de medio ambiente.
ICONA nació en 1971 y en 1995 fue fusionado con el Instituto Nacional para la Reforma y el Desarrollo Agrario (IRYDA) para formar el Organismo Autónomo Parques Nacionales (OAPN).
En resumen, El ICONA durante su tiempo de funcionamiento desempeñó un papel clave en la conservación de los espacios naturales, y tras la asunción de la mayoría de sus competencias por las distintas comunidades autónomas, fue sustituido en 1991 por la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, hasta que posteriormente se integró en el OAPN.

Parta terminar recordemos las cinco grandes mentiras que hemos vivido y llevamos viviendo desde los años ’70 en la que se nos amenazó con la venida de una nueva glaciación augurando que la población humana superviviente debería de desplazarse a la línea ecuatorial.
Luego siguió el cuento climático de la lluvia ácida de los ‘80 bajo la cual desaparecería nuestro sistema ecológico, nuestros bosques, cargándose la agricultura y nuestra alimentación… segunda mentira.
El tercer invento fue en los años ’90 cuando se nos amenazó con el agujero en la capa de ozono, por el que nos achicharraríamos todos como en una barbacoa… ¡falso!
Llegado casi el año 2.000, precisamente en 1.998, el nuevo coco fue el calentamiento global, que aumentaría el nivel del mar con la desaparición de las ciudades costeras y multitud de archipiélagos, y que como desde 2.002 a 2.014 fue en tendencia bajista y ya no colaba el cuento del calentamiento climático se nos lanzó la quinta mentira del cambio climático, el cajón de sastre al que se le puede cargar todo y vale para todo, y revestirlo poco a poco con la gravedad de ‘emergencia climática’ que sirve de justificación para cualquier problema en la silvicultura, agricultura o ganadería, baja producción de leche o huevos, ganadería extensiva, mucha o poca lluvia, tormentas, pedrisco, muchos frío o mucho calor, mucha agua, mucho viento, corrientes marinas frías y cálidas, todo vale para la mentira, el miedo y la manipulación.
Y dado que el calentamiento y el cambio climático fueron grandes mentiras ya estamos en la sexta fase, la de la ‘emergencia climática’, el gran cajón de sastre o mejor… desastre.

Hoy arde nuestro patrimonio, arde nuestra memoria, arde nuestra tierra… y mientras los responsables, de uno y otro color se tiran los trastos a la cabeza, veranean y se escudan en el viento, la fatalidad, el calor, el cambio climático y ya la emergencia climática. Pero no fue la fatalidad la que no podó los montes, ni los limpió o no despejó y creó nuevos cortafuegos, todo eso lo hizo la mano invisible y cobarde dejadez de la elefantiásica organización administrativa.
Bueno, se me ocurre, en los mucho y en lo poco, terminar con aquello de «¡mantenga limpia España», pero manteniendo dudas y sospechas sobre la cantidad de fuegos provocados, sospechosas expropiaciones encubiertas para proyectos eólicos y fotovoltaicos, y por supuesto bajo la cobertura del gran timo del cambio y la emergencia climática.

