
«Las protestas en Madrid y Barcelona ya no son símbolo de libertad, sino reflejo del fanatismo de quienes confunden democracia con dictadura»
La panda de manifestantes energúmenos bastante violenta, que sale a las calles de Madrid y Barcelona, no es nada nuevo. Ya hace cuarenta o cincuenta años, hacíamos lo propio, los jóvenes de entonces, para protestar contra el gobierno de la dictadura. La diferencia es que hoy no tenemos un estado dictatorial. Está claro que también éramos una minoría y por esto nunca pudimos conseguir lo que nos proponíamos, de hecho, Franco murió tranquilamente en su cama en el año setenta y cinco.
Lo recuerdo perfectamente porque ese día estaba de guardia en el Ministerio de Aire, lugar en el que se desarrolló mi servicio militar. Franco era un dictador sí, pero salvo que estuvieras posicionado a la contra y sembrando el caos social, o el desconcierto, no tenía a “esos chicos” en un punto de mira muy preciso. Solo éramos eso, “esos chicos”, nada que ver con los enemigos reales, los de la ETA o los grupos antifascistas, que también los había. Pero lo de hoy en España, democracia consolidada, con elecciones cada cuatro años, no tiene un pase, más por la lejanía, de esas modas totalitarias que por otra cosa.
Todas estas salidas de tono actuales en Madrid y Barcelona no tienen un pase y no son otra cosa que los deseos de unos pocos jóvenes y no tan jóvenes de crear un estado de ultras de izquierda comunista. Dicen que son los jóvenes, pero dudo que entre esos jóvenes se encuentre una mayoría antidemócrata. Esos jóvenes, son piezas manipulables que manejan los verdaderos partidarios de los sistemas comunistas, que en la actualidad confunden a los jóvenes, usando temas que realmente no debieran formar parte ni de la política, ni de la opinión de los españoles.
Es una pena que haya gente tan manipulable que se deje mangonear por individuos cuyo deseo principal es imponer nuevas dictaduras de ultraizquierda, como las que hubo durante mucho tiempo en Europa antes de la caída del muro de Berlín. Lo que está claro es que esos jóvenes están muy inclinados hacia la izquierda radical. Afortunadamente son pocos, y aunque arman mucho ruido, siguen siendo pocos. Pobres necios, no se dan cuenta de que las sociedades democráticas, están basadas precisamente en que puedan convivir variedad de pensamientos sociales y políticos. Eso se llama Democracia. Si ellos no quieren reconocer el derecho de otros a pensar como quieran, y a llevar la política que quieran tanto dentro como fuera del país, demuestran ser unos cerriles anti demócratas o sea, dicho con todas las letras, unos dictadores sectarios que solo respetan a una parte de la sociedad, la suya.
No confundamos a los gobernantes de Israel, con los tíranos de la película. Si están a la contra de los Palestinos, es pura y simplemente porque estos entraron a saco en un lugar festivo para los israelitas, sembrando el caos y la muerte. No hay que tener orejeras, pues tenerlas con una mente a piñón fijo es más propia de los dictadores que de los demócratas así que “chicos” a comportarse como verdaderas personas inteligentes, que ponen antes el pensamiento en movimiento que su lozanía y juventud.
Y es por todo esto por lo que empezaba diciendo que: La panda de manifestantes energúmenos bastante violenta, que sale a las calles de Madrid y Barcelona, no es nada nuevo. Ya hace cuarenta o cincuenta años, hacíamos lo propio, los jóvenes de entonces, para protestar contra el gobierno de la dictadura. La diferencia es que hoy no tenemos un estado dictatorial. Está claro que también éramos una minoría y por esto nunca pudimos conseguir lo que nos proponíamos, de hecho Franco murió tranquilamente en su cama en el año setenta y cinco. Lo recuerdo perfectamente porque ese día estaba de guardia en el Ministerio de Aire, lugar en el que se desarrollo mi servicio militar. Franco era un dictador sí, pero salvo que estuvieras posicionado a la contra y sembrando el caos social, o el desconcierto, no tenía a “esos chicos” en un punto de mira muy preciso.
Gracias a todo esto hoy en España gozamos de una democracia que ya quisieran muchos otros países tener. Podemos organizar flotillas hacia Israel, que más que flotillas politizadas, debieran ser humanitarias e ir cargadas con medicamentos y víveres, para ayudar a los Palestinos que realmente lo necesitaran y no para salir haciéndose los héroes en la televisión. Desde luego ya han ganado su minuto de gloria en las ondas, lo malo es que algunos serán juzgados por Israel y salvo que intervenga la mano divina de la política presidencial española, pueden pasar unos cuantos años en una prisión israelí.
Y por último hay que decir que, al parecer, hoy en día no se enseña a los niños a respetar la autoridad y claro así va el tema. En mi época de joven, cuando un policía te decía salta, no te negabas, a lo sumo preguntabas ¿hasta dónde? Y es que las sociedades están basadas en respeto a las jerarquías y normas y los que quieran otras tendrán que legislarlas y aprobarlas en el Congreso de los Diputados, si no es así, ya pueden ondear banderas, incluso nacionales, que hoy día no se dejan ver mucho.
