
«Ya me veo a este ciudadano Chen montando una rebotica ilegal, como aquella del Café de Rick donde se jugaba ante la atenta mirada de la autoridad competente»
Guillermo Rocafort es Caballero Legionario, además de doctor en Economía y abogado. Recientemente he visto una foto suya en la red social “X”, antes llamada Twitter. En ella posa elegantemente vestido, en actitud festiva junto al chino Chen, brindando con motivo de alguna celebración. Que tratándose del domingo 22 de noviembre, me temo lo peor. Esto me ha dado pie para pensar en visitar el bar de Chen, claro que desde la distancia, en espera de mejor ocasión. Qué quieren ustedes, esta serie de “Lugares de Madrid” tiene sus fallos, que pueden ser subsanados con ocasión de acudir a la capital de España cualquier día de estos. (Ni se imaginan la desazón que me produce no haber acudido todavía a realizar alguna compra, aunque sea simbólica, a La Garbancita Ecológica.)
En el mientras tanto el Café de Gijón (que debió llamarse de Niza, dado lo subido de sus tarifas) ha cambiado de propietarios y actualizará sus precios, y dado también que ya no se ven en sus veladores escritores célebres o periodistas incisivos, buscaremos en el humilde distrito de Usera un lugar donde pasar el rato. Porque no vamos a ir a la nueva Taberna Garibaldi (tampoco íbamos a la vieja) pudiendo acudir al barrio de Moscardó; que también tiene guasa el nombre, como el propio del establecimiento: Una, Grande y Libre. Que así era el lema que aludía a la España de Franco y que figuraba en el escudo nacional. El local, por lo que puede verse, es todo un museo “facha”, repleto de todo tipo de simbología añorante de los famosos y ahora tan vituperados “cuarenta años”. He visto que también la gastronomía homenajea al producto nacional, como la morcilla frita y el jamón serrano. La calle de Matilde Gayo es tranquila. Lo que no termina de tranquilizarme es que el día en que tenga que pagar la factura del almuerzo, ésta esté más en consonancia con la España democrática y no con la de la dictadura, propina incluida.
Casa Chen está muy cerca de la boca de metro de Usera, del centro comercial Río 2 y del Manzanares, donde hay un estupendo paseo fluvial que tiene el poético nombre de Salón de pinos. Ahora que se va a ilegalizar la Fundación Nacional Francisco Franco apresurémonos a visitar el bar de Chen antes de que sea también cerrado por Real Decreto y su propietario tenga que abrir uno clandestino, de la misma manera que hace cien años con ocasión de la llamada “ley seca” se inventó en los USA el comercio ilegal de bebidas alcohólicas, controlado por la mafia y dando lugar a numerosas películas que han servido de deleite a generaciones de espectadores del cine. Ya me veo a este hostelero sui géneris, a este ciudadano Chen montando una rebotica ilegal, como aquella del Café de Rick donde se jugaba (rien ne va plus) ante la atenta mirada de la autoridad competente, en la Casablanca del protectorado francés. En este bar de Usera puede que también se juegue pronto mientras se conspira y se tiran los últimos ejemplares en ciclostil del periódico El Alcázar. Y una tarde cualquiera, estaremos plácidamente en nuestra mesa tomando una copa y quizá entre por la puerta, quizá entre buscando a alguien, la mismísima Ilsa Lund.

