
«La incapacidad de colocarse en el lado que nos toca de la geografía y de la historia, la han perdido un sin número de personas que habitan entre nosotros»
La debilidad mental de los españoles, en general, ya se empezó a notar hace años. La incapacidad de colocarse en el lado que nos toca de la geografía y de la historia, la han perdido un sin número de personas que habitan entre nosotros. De hecho, empiezan a ser multitud los descerebrados que no ven más allá de sus pestañas. Y es que el “buenismo bobo” ha hecho estragos entre muchos de nuestros habitantes. Más que algo natural e innato creo que se ha usado la intoxicación de las mentes, poco afortunadas en materia gris, para imbuirse en sus interiores blandengues y moldear sus pensamientos al gusto, más o menos inclinado a un pensamiento de izquierdas, que cree estar moral y realmente por encima de cualquier otro pensamiento de los demás.
Mantener la certeza cultural, integral e histórica de lo que se denomina occidente, así como su defensa, ya la hemos delegado, sobre espaldas de personajes de los que renegamos, para ejemplo Donald Trump. Para más inri, los criticamos y a veces, hasta se hace escarnio de ellos. Pero ojo, no nos damos cuenta, y mira que hemos sido advertidos por personas clarividentes como la propia Oriana Fallaci, de que todo lo que soporta siglos de cultura occidental y nuestra manera de ser y entender el mundo puede caerse a pedazos a poco que entremos en los engaños de culturas medievales retrasadas siglos con respecto a occidente. Esas nuevas formas de comportamiento entre los jóvenes, que impera en las calles de barrios de poca cultura, y que chocan entre individuos poco formados y más interesados en usar modos de delincuencia y violencia, se arraigan cada vez más y más entre la población inmigrante, tanto de Hispanoamérica como del norte de África.
Un tema tan absurdo como el de, participar o no, en el festival de Eurovisión a raíz del comportamiento de Israel, es de una infantilidad de patio de guardería. Para un único país de la zona del oriente medio que reúne las características más parecidas a las europeas y mundiales, tenemos como buenos tontos que ponerles reparo. Todo ello sin ser conscientes de que algún día el único muro fuerte de contención que tendremos, en caso de ataques de las “huestes” del islam, es y será, Israel. Esto lo tienen claro, amigos tan lejanos, como los Estados Unidos de América. Los que cada dos por tres tienen que venir a rescatar a los bobalicones europeos, como ya ocurrió en la segunda guerra mundial. Recordad que el Corán hace un llamamiento a todos los fieles para perseguir y matar a todos los infieles allá donde los encuentre. Esta es una de las primeras suras del Corán. Y no crean ustedes que esto es una nota como otra cualquiera, para muestra los botones de los últimos atentados, de las células terroristas islámicas en Francia, e incluso en menor medida, en nuestro país.
Me gustaría que la generalidad de los españoles pudiera tener la capacidad de reflexionar serenamente ante estos problemas, enfrentándose a la realidad, cada día más obvia de cómo va cambiando el mundo y sus reglas. Si tenemos que ofrecer protección a los que nos protegen, la manera de hacerlo es no vetarlos en eventos y concursos musicales, puesto que lo crean o no, más tarde o más temprano los vamos a necesitar.
Y es por todo esto, dicho hasta aquí, la razón por la que empezaba diciendo que: La debilidad mental de los españoles, en general, ya se empezó a notar hace años. La incapacidad de colocarse en el lado que nos toca de la geografía y de la historia, la han perdido un sin número de personas que habitan entre nosotros. De hecho, empiezan a ser multitud los descerebrados que no ven más allá de sus pestañas. Y es que el “buenismo bobo” ha hecho estragos entre muchos de nuestros habitantes. Más que algo natural e innato creo que se ha usado la intoxicación de las mentes, poco afortunadas en materia gris, para imbuirse en sus interiores blandengues y moldear sus pensamientos al gusto, más o menos inclinado a un pensamiento de izquierdas, que cree estar moral y realmente por encima de cualquier otro pensamiento de los demás. Mantener la certeza cultural, integral e histórica de lo que se denomina occidente, así como su defensa, ya la hemos delegado, sobre espaldas de personajes de los que renegamos, como por ejemplo Donald Trump. Para más inri, los criticamos y a veces, hasta se hace escarnio de ellos. Pero ojo, no nos damos cuenta y mira que hemos sido advertidos por personas clarividentes como la propia Oriana Fallaci de que todo lo que soporta siglos de cultura occidental, y nuestra manera de ser y entender el mundo, puede caerse a pedazos a poco que caigamos en los engaños de culturas medievales retrasadas siglos con respecto a occidente.
